Buenos Aires – 1 Julio 2026 – Total News Agency – TNA – El mercado cambiario cerró junio con una señal que el Gobierno no podrá ignorar en el arranque del segundo semestre: el dólar oficial dejó atrás la calma relativa de los primeros meses del año, avanzó alrededor de 5% en el mes y terminó en su nivel más alto de los últimos siete meses, por encima de la inflación esperada para el mismo período.
El dato tiene peso político y económico. Por primera vez desde octubre, el tipo de cambio volvió a ganarle a la inflación mensual, en un contexto en el que las consultoras privadas estiman que el IPC de junio podría ubicarse en torno al 2% o incluso por debajo de ese nivel. En mayo, el INDEC había informado una suba de precios de 2,1%, con una inflación acumulada de 14,7% en los primeros cinco meses del año.
La cotización minorista del Banco Nación cerró el martes 30 de junio en torno a $1.500 para la venta, mientras que el dólar mayorista se ubicó cerca de los $1.483, según registros de mercado. La suba mensual consolidó la idea de que la moneda estadounidense encontró un nuevo escalón, luego de un primer semestre en el que había oscilado con menor intensidad y se había mantenido, en promedio, cerca de la zona de los $1.400.
La explicación no responde a un solo factor. En el mercado señalan una combinación de menor oferta de divisas, aumento estacional de la demanda y prudencia del Banco Central de la República Argentina en sus compras. La liquidación del agro, que había sido decisiva durante los primeros meses del año, comenzó a moderarse luego de un arranque fuerte en materia exportadora. Ese cambio redujo el flujo de dólares comerciales y dejó al mercado con menor profundidad para absorber una demanda más firme.
A esa dinámica se sumó el comportamiento de las empresas. En los meses previos, parte del ingreso de divisas estuvo asociado a colocaciones de deuda corporativa y financiamiento externo. Cuando ese canal pierde ritmo, también disminuye el volumen de dólares que ingresa al sistema financiero local. El resultado es un mercado más sensible ante cada aumento de demanda.
El consumo en el exterior volvió a jugar su partido. El desarrollo del Mundial 2026, con viajes, turismo y pagos con tarjeta fuera del país, agregó presión sobre el frente cambiario. Aunque la demanda de personas humanas se redujo en mayo respecto de abril, el volumen siguió siendo elevado: según el último informe cambiario del BCRA, las personas físicas compraron en mayo US$1.804 millones netos en billetes sin fines específicos, un 20% menos que el mes anterior. En total, 1,4 millones de individuos compraron dólares, con operaciones brutas por US$2.212 millones, mientras que unas 730.000 personas vendieron divisas por US$408 millones.
El pago del medio aguinaldo también apareció como un factor de corto plazo. Parte de esos pesos adicionales suele canalizarse hacia cobertura cambiaria, consumo en dólares o cancelación de gastos vinculados al turismo. En un mercado con menor oferta estacional, ese movimiento contribuyó a reforzar la presión sobre la cotización.
El contexto externo tampoco ayudó. La tensión en Medio Oriente impactó sobre el precio del petróleo y alteró expectativas sobre exportaciones, importaciones y costos energéticos. El salto inicial del crudo generó una mejora transitoria en la percepción de ingresos externos para países productores, pero la posterior baja hacia niveles cercanos a US$74 por barril modificó el cálculo financiero: puede haber mayor volumen de ventas al exterior, pero con precios menores la recaudación esperada pierde fuerza.
El Banco Central acompañó el mes con compras, pero a un ritmo sensiblemente inferior al de mayo. Distintos reportes de mercado ubicaron las adquisiciones de junio entre US$1.371 millones y US$1.418 millones, prácticamente la mitad de lo acumulado el mes anterior. Esa desaceleración fue interpretada como una señal de menor capacidad —o menor voluntad— de intervención en un mercado que empezó a moverse con mayor libertad.
Un informe de Portfolio Personal Inversiones señaló que, en el cierre del mes, el volumen operado en el Mercado Libre de Cambios creció con fuerza y alcanzó unos US$643 millones, el mayor nivel de las últimas 24 ruedas. La consultora indicó que el dólar oficial acumulaba una suba superior al 5% en junio y que, pese a ese avance, todavía se mantenía a una distancia considerable del techo de la banda cambiaria.
El régimen de bandas continúa siendo una referencia central. El BCRA recordó que el sistema fue puesto en marcha el 11 de abril de 2025, con un rango inicial de $1.000 a $1.400 por dólar, dentro del cual el tipo de cambio puede fluctuar según oferta y demanda. Desde entonces, el mercado mira no solo el precio puntual del dólar, sino también la distancia respecto de los límites de intervención.
El problema para el Gobierno no es solamente cambiario. Si la suba del dólar se consolida, puede afectar expectativas de inflación, precios mayoristas, bienes importados, turismo y decisiones de cobertura de empresas y ahorristas. Hasta ahora, la administración de Javier Milei venía exhibiendo como principal activo la desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria. Junio introdujo una señal distinta: el dólar volvió a moverse más rápido que los precios.
El interrogante central es si se trata de una corrección puntual de cierre de semestre o del inicio de una nueva tendencia. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA había proyectado un tipo de cambio nominal promedio de $1.422 para junio y de $1.658 para diciembre de 2026, lo que muestra que el cierre mensual quedó por encima de la trayectoria esperada por los analistas.
En la City sostienen que el dólar podría mantenerse en un nivel más alto durante las próximas semanas, aunque sin necesidad de una escalada disruptiva si el BCRA logra administrar la liquidez, si el Tesoro mantiene disciplina fiscal y si no aparecen nuevos shocks externos. La clave será julio: allí se verá si junio fue apenas una recomposición de precios relativos o si el mercado empezó a marcarle al Gobierno un nuevo piso cambiario.
Por ahora, el cierre del mes dejó una conclusión incómoda para la estrategia oficial: la calma cambiaria del primer semestre quedó atrás y el segundo tramo del año comenzó con una señal más exigente para el equipo económico de Luis Caputo.





