Buenos Aires – 10 de julio de 2026 – Total News Agency – TNA-. La reforma electoral impulsada por el presidente Javier Milei ingresó en una zona de incertidumbre después de que el PRO, la Unión Cívica Radical y varios bloques provinciales rechazaran el sistema de listas colectoras ofrecido por el oficialismo como alternativa a las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
La resistencia de los aliados aleja, por ahora, la posibilidad de que La Libertad Avanza consiga eliminar de manera permanente las primarias nacionales y obliga al Gobierno a concentrar las negociaciones en los gobernadores, cuyos legisladores podrían resultar decisivos para alcanzar las mayorías especiales requeridas.
La presidenta del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, reconoció ante sus interlocutores que el oficialismo todavía no dispone de los votos necesarios para aprobar el proyecto. La iniciativa necesita al menos 37 voluntades en la Cámara alta y 129 en Diputados, debido a que modifica aspectos centrales del régimen electoral.
Bullrich mantiene conversaciones con los bloques dialoguistas del Senado, mientras que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quedó a cargo de la negociación política con los mandatarios provinciales. El Gobierno pretende cerrar un acuerdo durante agosto para intentar llevar la reforma al recinto, a más tardar, en septiembre.
Sin embargo, las conversaciones están trabadas por el rechazo a las colectoras y por las diferencias sobre la inclusión de Ficha Limpia, el financiamiento de las campañas, las condiciones para reconocer partidos políticos y la incorporación de un casillero que permita votar una lista completa en la Boleta Única Papel (BUP).
Las colectoras no convencen a los aliados
El sistema analizado por el oficialismo permitiría que distintas listas de candidatos a diputados nacionales acompañaran una misma candidatura presidencial. De esa manera, sectores de la UCR, el PRO o partidos provinciales podrían conservar sus nóminas legislativas y, al mismo tiempo, adherir a una eventual candidatura de Milei a la reelección en 2027.
La propuesta, no obstante, fue rechazada porque otorgaría a la agrupación que encabece la alianza —en este caso, La Libertad Avanza— la facultad política de autorizar qué listas pueden vincularse con la candidatura presidencial.
En los bloques aliados consideran que el esquema fortalecería especialmente a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y principal responsable del armado libertario, quien podría terminar decidiendo cuáles fuerzas provinciales o nacionales quedan habilitadas para “colgarse” de la boleta oficialista.
Bullrich también expresó reparos. Aunque mantiene su apoyo a la eliminación de las PASO, admitió que las colectoras podrían “deformar” el sistema electoral. La senadora considera que la herramienta podría producir una multiplicación desordenada de listas y generar dificultades adicionales al momento de aplicar la Boleta Única.
El mecanismo tampoco podría trasladarse fácilmente a la elección de senadores nacionales. En esa categoría, la división de votos entre distintas listas vinculadas a un mismo candidato presidencial podría favorecer al peronismo y permitirle obtener las dos bancas correspondientes a la mayoría.
Santilli busca la llave de los gobernadores
El acercamiento mostrado durante los actos por el Día de la Independencia en Tucumán, donde Milei compartió actividades con mandatarios provinciales, fue interpretado por la Casa Rosada como una oportunidad para recomponer el vínculo político.
No obstante, la fotografía institucional no garantiza los votos en el Congreso.
Entre los gobernadores radicales persisten diferencias profundas. Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, y Alfredo Cornejo, de Mendoza, defienden la continuidad de las primarias como mecanismo para ordenar las competencias internas. En cambio, Leandro Zdero, de Chaco, y Juan Pablo Valdés, de Corrientes, aparecen entre quienes podrían acompañar parcialmente la propuesta oficial.
También expresaron predisposición a eliminar las PASO los gobernadores Raúl Jalil, de Catamarca, y Rogelio Frigerio, de Entre Ríos. Otros mandatarios, entre ellos Gustavo Sáenz, Hugo Passalacqua, Carlos Sadir y Claudio Vidal, todavía no definieron una posición definitiva.
El problema para el Gobierno es numérico. La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores y los bloques provinciales cercanos podrían aportar entre siete y nueve votos adicionales. Aun con esos respaldos, el oficialismo seguiría lejos de los 37 necesarios.
Por esa razón, los diez senadores radicales y los representantes vinculados al PRO se convirtieron en piezas fundamentales. La mayoría de los radicales acepta discutir que las primarias dejen de ser obligatorias, pero se opone a eliminarlas completamente y rechaza el reemplazo mediante colectoras.
Una reforma de 78 artículos
El proyecto enviado por el Poder Ejecutivo comenzó a ser discutido formalmente el 13 de mayo en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. La iniciativa contiene 78 artículos y propone eliminar las PASO, modificar la ley de partidos políticos, cambiar el sistema de elección de representantes argentinos ante el Parlasur e incorporar el régimen denominado Ficha Limpia.
El Gobierno sostiene que las primarias representan entre el 30% y el 40% del costo total de una elección y que, en muchos casos, se realizan sin competencia efectiva dentro de las agrupaciones.
También propone aumentar los requisitos para mantener la personería política. Actualmente existen decenas de partidos nacionales y centenares de agrupaciones de distrito. El oficialismo argumenta que esa fragmentación genera estructuras electorales con escasa representación y obliga al Estado a financiar fuerzas que obtienen porcentajes mínimos.
Los bloques opositores advierten, en cambio, que elevar excesivamente las exigencias de afiliación podría perjudicar a partidos pequeños y favorecer una concentración del sistema en torno de las fuerzas con mayor estructura territorial.
La disputa por la Boleta Única
Otro punto de conflicto es la intención oficial de incluir en la BUP un casillero de “lista completa”, que permitiría votar todas las categorías de una misma agrupación mediante una sola marca.
El sistema vigente establece que la boleta contiene columnas para cada fuerza política y filas correspondientes a las distintas categorías. El elector debe seleccionar por separado la opción deseada para diputados, senadores u otros cargos.
El PRO, la UCR y otros espacios consideran que el casillero de lista completa podría favorecer a los partidos con candidatos presidenciales más competitivos, al trasladar automáticamente votos hacia las categorías legislativas.
El Ejecutivo también propone que las provincias puedan incorporar sus candidaturas mediante un sistema de “pegado” dentro de la misma boleta, una alternativa que despierta cuestionamientos técnicos y políticos.
Ficha Limpia, otra fuente de tensión
El PRO y la UCR reclaman que el proyecto de Ficha Limpia sea tratado por separado. La iniciativa busca impedir que personas condenadas en segunda instancia por determinados delitos puedan presentarse como candidatas.
Los aliados temen que, al integrar Ficha Limpia dentro de una reforma más amplia, el proyecto termine paralizado por las diferencias sobre las PASO, las colectoras o la Boleta Única.
También pretenden que la votación sea individual para obligar a cada bloque a pronunciarse públicamente sobre la posibilidad de que candidatos con condenas judiciales participen en elecciones.
El Gobierno manifestó que podría aceptar un debate separado en comisiones, pero pretende que Ficha Limpia sea votada junto con el resto de la reforma. Esa solución no terminó de conformar a sus socios legislativos.
Con las colectoras rechazadas, los radicales defendiendo las primarias y el PRO reclamando separar Ficha Limpia, la reforma integral imaginada por Milei comienza a perder fuerza.
La alternativa más probable sería una negociación reducida que contemple cambios en el financiamiento partidario, mayores requisitos para la conformación de partidos y modificaciones puntuales en la Boleta Única. La eliminación definitiva de las PASO, principal objetivo político del Presidente, dependerá de que Santilli consiga modificar la posición de los gobernadores y que Bullrich logre convertir esos acuerdos en votos efectivos dentro del Senado.





