La Plata – 15 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA – Axel Kicillof decidió postergar cualquier acuerdo electoral definitivo con Sergio Massa y Máximo Kirchner y aceleró, en cambio, la construcción de una estructura nacional propia junto con sectores del peronismo federal, dirigentes sindicales, intendentes y referentes provinciales alejados del kirchnerismo duro. El gobernador bonaerense busca llegar a 2027 con el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) fortalecido territorialmente para negociar desde una posición de mayor poder dentro del PJ, mientras sostiene la continuidad de las PASO como mecanismo para resolver una eventual competencia presidencial con Massa u otros aspirantes peronistas.
El movimiento representa un intento concreto de despegarse del eje político que conforman el Frente Renovador de Massa y el sector conducido por Máximo Kirchner, todavía referenciado en Cristina Kirchner. Aunque los tres sectores volvieron a sentarse esta semana en una cumbre destinada a coordinar posiciones frente al Gobierno de Javier Milei, especialmente para defender las primarias, en La Plata consideran que cerrar ahora una alianza integral significaría aceptar una relación de fuerzas que podría resultar mucho más favorable para Kicillof dentro de seis o siete meses.
La estrategia parte de una convicción que ya no se oculta en el entorno del gobernador: hoy Kicillof se considera uno de los principales candidatos presidenciales potenciales del peronismo y pretende evitar que su eventual postulación quede sometida a un acuerdo previo entre las estructuras de La Cámpora, el massismo y los gobernadores. Una investigación de Reuters publicada en mayo ya describía al mandatario bonaerense como uno de los principales articuladores de una coalición opositora amplia para 2027 y registraba mediciones que lo colocaban incluso por encima de Milei en determinados indicadores de imagen o intención potencial de voto.
El próximo miércoles 19 de agosto, Kicillof llevará ese armado a Chaco, provincia que el peronismo perdió en 2023 y que actualmente gobierna el radical Leandro Zdero. Allí participará de la renovación de autoridades de la CGT chaqueña, donde reasumirán Adrián Bellomi, de Sanidad, e Isaías Alegre, de Camioneros, y mantendrá posteriormente un encuentro político reservado con dirigentes locales. La agenda fue articulada con el ex gobernador y actual senador nacional Jorge Capitanich, acompañado por el secretario del Interior de la central obrera, Héctor Daer, y por el ministro bonaerense Andrés “Cuervo” Larroque, uno de los principales responsables de expandir el MDF fuera de Buenos Aires.
La elección de Chaco no es casual. El espacio kicillofista intenta crecer precisamente en provincias donde el peronismo carece actualmente del gobierno local y donde existen dirigentes capaces de construir una estructura independiente de las conducciones partidarias tradicionales. Durante las últimas semanas hubo movimientos similares en Santa Fe, Entre Ríos, Mendoza y otras provincias, en algunos casos mediante visitas de ministros e intendentes bonaerenses que funcionan como avanzadas del nuevo armado nacional.
La gira chaqueña finalizará con la presentación del libro de Kicillof, De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento económico, en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). La combinación de actividad sindical, reunión política y presentación académica forma parte de una metodología que el gobernador ya empleó en anteriores incursiones al interior y que permite rodear su expansión nacional de una agenda institucional sin formalizar todavía una campaña presidencial.
Un día después llegará otra señal de mayor contenido interno. Kicillof abrirá en la sede bonaerense del Partido Justicialista el seminario “Peronismo por Peronistas”, una actividad concebida en clave nacional y a la que fueron convocados dirigentes de varias provincias, incluyendo referentes que no responden al kirchnerismo. El encuentro tendrá siete paneles y reunirá legisladores, intendentes, funcionarios y autoridades provinciales durante unas cinco horas.
Entre los invitados aparecen la senadora Carolina Moisés, de Jujuy; el diputado nacional Pablo Todero, de Neuquén; el vicegobernador salteño Antonio Morocco; funcionarios riojanos como Federico Bazán y Santiago Azulay; el intendente santafesino Enry Vallejos; el jefe comunal de La Quiaca, Dante Velázquez; el neuquino Darío Martínez, ex secretario de Energía de la Nación, y la chaqueña Carolina Centeno. La convocatoria fue impulsada por el Frente Nacional Peronista con participación del ex intendente de Florencio Varela y actual director del Banco Provincia, Julio Pereyra, otro de los operadores encargados de extender el kicillofismo por fuera del territorio bonaerense.
En paralelo, el ministro de Gobierno Carlos Bianco recibe en La Plata a legisladores, intendentes y enviados provinciales interesados en integrarse al dispositivo. En Mendoza, por ejemplo, el intendente en uso de licencia de Avellaneda, Jorge Ferraresi, y el ministro Gabriel Katopodis mantuvieron encuentros con sectores encabezados por el diputado nacional Martín Aveiro y con dirigentes peronistas que no forman parte de La Cámpora. El crecimiento dio lugar incluso a un grupo interno denominado “MDF Provincias”, utilizado para ordenar contactos y referencias territoriales.
El objetivo político consiste en evitar que Kicillof llegue a una mesa con Massa y Máximo Kirchner como apenas uno de tres socios equivalentes. En el gobernador bonaerense sostienen que un acuerdo firmado hoy congelaría esa relación, mientras que un MDF con presencia nacional, respaldo gremial, intendentes y legisladores propios podría modificar sustancialmente la correlación de fuerzas hacia marzo de 2027. “¿De qué nos sirve un acuerdo ahora, si el año que viene vamos a estar más fortalecidos?”, es el razonamiento que circula en su entorno y que resume la decisión de estirar la negociación.
Esa lógica también explica el respaldo de Kicillof a las PASO, cuyo mantenimiento se convirtió esta semana en el principal punto de coincidencia entre las distintas vertientes del peronismo. El gobernador, Massa, Máximo Kirchner, gobernadores y jefes parlamentarios acordaron enfrentar el intento del Gobierno nacional de suspenderlas nuevamente, porque su eliminación obligaría al PJ a resolver por acuerdos de conducción una competencia que todavía no tiene dueño claro.
Para Kicillof, las primarias tienen además una utilidad estratégica particular: permiten construir un espacio autónomo sin romper formalmente con el resto del peronismo y, llegado el momento, someter la disputa por la candidatura presidencial al voto. El jefe del bloque justicialista en el Senado, José Mayans, señaló esta semana que el espacio está dispuesto a que compitan quienes quieran hacerlo y mencionó expresamente la posibilidad de una primaria entre Massa y Kicillof, aunque también incorporó como potenciales aspirantes a Gerardo Zamora, Juan Manzur y Sergio Uñac.
Sin PASO, en cambio, el gobernador quedaría obligado a discutir las listas y la fórmula presidencial directamente con estructuras partidarias en las que Máximo Kirchner, Massa y los gobernadores conservan importantes herramientas de negociación. El intento oficialista de suspenderlas para 2027 puede así alterar no solamente el calendario electoral sino el equilibrio interno del principal espacio opositor: El País señaló esta semana que las primarias constituyen actualmente una de las herramientas fundamentales para que el peronismo pueda resolver sus divisiones sin romper la coalición.
La relación entre Kicillof y Máximo Kirchner arrastra además una confrontación que excede la candidatura presidencial. Durante los últimos años ambos sectores disputaron el control del peronismo bonaerense, la estrategia electoral, las listas legislativas y el vínculo con los intendentes. La creación del Movimiento Derecho al Futuro respondió precisamente a la decisión del gobernador de dotarse de una organización propia y reducir su dependencia del aparato político de La Cámpora.
Con Massa, la distancia es menos confrontativa pero igualmente competitiva. El ex ministro de Economía conserva el Frente Renovador, intendentes, legisladores y relaciones empresariales y territoriales propias, además del antecedente de haber sido candidato presidencial del peronismo en 2023. Reuters lo mantiene entre las principales alternativas opositoras para 2027, aunque en varias mediciones aparece actualmente detrás de Kicillof.
La fotografía actual muestra por eso un peronismo que consiguió acordar una defensa común de las primarias y una estrategia parlamentaria contra determinadas iniciativas de Milei, pero que todavía está lejos de resolver su liderazgo. La apuesta de Kicillof consiste precisamente en utilizar ese intervalo: conservar la unidad táctica contra el Gobierno mientras construye por debajo una red propia de dirigentes provinciales, sindicatos e intendentes que le permita llegar a la futura negociación ya no como representante exclusivo de Buenos Aires, sino como cabeza de un nuevo polo federal dentro del justicialismo.
La siguiente demostración de esa estrategia comenzará el miércoles en Chaco y continuará el jueves en La Plata, donde dirigentes provenientes de Jujuy, Neuquén, Salta, La Rioja, Santa Fe y otras provincias se sentarán bajo una convocatoria impulsada desde el partido bonaerense, pero diseñada para demostrar que el proyecto político del gobernador ya empezó a cruzar la General Paz.
Fuentes consultadas: Infobae; Reuters; El País; Página/12; medios provinciales de Chaco y Buenos Aires; declaraciones de José Mayans; información pública del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).





