Un motociclista disparó a quemarropa contra un alto oficial de las Fuerzas Aeroespaciales rusas cerca de la estratégica base de Engels-2. Medios rusos identificaron al herido como el general Nikolai Varpakhovich, comandante de la división de bombarderos pesados que opera los Tu-95MS y Tu-160 y a quien Ucrania acaba de acusar formalmente de ordenar el ataque con un misil Kh-101 contra el hospital infantil Okhmatdyt de Kiev. El militar fue trasladado en grave estado a Moscú mientras el atacante permanece prófugo. El episodio se suma a una creciente serie de atentados contra mandos rusos vinculados con la guerra en Ucrania.
Moscú – 3 de septiembre de 2026 – Total News Agency – TNA – Un nuevo atentado contra la cúpula militar rusa golpeó esta vez el corazón de la aviación estratégica de Vladimir Putin. Un alto oficial de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia recibió dos disparos a corta distancia en la región de Saratov y debió ser evacuado a Moscú en grave estado, mientras diferentes medios y canales rusos identificaron a la víctima como el general de división Nikolai Varpakhovich, comandante de la 22ª División de Aviación de Bombarderos Pesados de la Guardia, con asiento en la estratégica base aérea Engels-2. Las autoridades rusas confirmaron el ataque, aunque hasta el momento no difundieron oficialmente la identidad del militar.
El atentado ocurrió durante la mañana en Probuzhdeniye, una pequeña localidad del distrito de Engels donde Varpakhovich posee un domicilio registrado. Las primeras reconstrucciones indican que un hombre con casco se aproximó en una motocicleta y abrió fuego cuando el oficial se encontraba cerca de una vivienda o salía de un comercio. Dos proyectiles alcanzaron a la víctima, uno en la zona de la cabeza o el rostro y otro en el abdomen o torso. El atacante escapó inmediatamente y continuaba siendo buscado.
El Comité de Investigación de Rusia abrió una causa por tentativa de homicidio y tráfico ilegal de armas y confirmó que en el lugar fueron encontrados vainas y proyectiles. Fuentes de seguridad citadas por medios rusos señalaron que el oficial recibió inicialmente atención hospitalaria en Saratov y posteriormente fue trasladado por vía aérea a un hospital militar de Moscú. Algunas versiones indican que también resultó herido su conductor, quien habría conseguido alejarse del lugar y solicitar asistencia.
El blanco atribuido al ataque no es un militar cualquiera. Varpakhovich, nacido en 1970, conduce una de las unidades centrales de la aviación de largo alcance rusa. La 22ª División opera desde Engels-2, una de las principales instalaciones desde las que Rusia despliega sus bombarderos estratégicos Tu-95MS y Tu-160, aeronaves utilizadas para lanzar misiles de crucero contra territorio ucraniano y que forman además parte de la capacidad de disuasión nuclear de Moscú.
La Unión Europea incluyó formalmente a Varpakhovich en su régimen de sanciones en diciembre de 2024 y lo identificó expresamente como comandante de esa división. Bruselas vinculó entonces a la unidad con el lanzamiento del misil de crucero Kh-101 que impactó contra el hospital infantil Okhmatdyt, en Kiev, el 8 de julio de 2024.
La conexión adquirió una dimensión todavía mayor apenas tres días antes del atentado. El 31 de agosto, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y la Fiscalía General ucraniana anunciaron formalmente que habían reunido pruebas para acusar en rebeldía a Varpakhovich. Según la investigación ucraniana, fue el general quien impartió la orden de combate que derivó en el lanzamiento de un Kh-101 desde un bombardero Tu-95MS contra el hospital pediátrico.
El ataque contra Okhmatdyt provocó la muerte de dos personas y dejó decenas de heridos, incluidos niños, mientras alrededor de 627 menores se encontraban recibiendo tratamiento en el complejo hospitalario. Parte de las instalaciones quedó destruida y pacientes pediátricos, algunos bajo tratamientos oncológicos, debieron ser evacuados después del impacto.
La coincidencia temporal resulta imposible de ignorar: Ucrania anunció públicamente la acusación contra Varpakhovich el 31 de agosto y tres días después un motociclista lo esperaba a pocos kilómetros de la base donde dirige la aviación estratégica rusa. Hasta ahora, sin embargo, Kiev no reivindicó el ataque y las autoridades rusas tampoco atribuyeron oficialmente la operación a los servicios de inteligencia ucranianos.
El episodio encaja, no obstante, en un fenómeno que preocupa cada vez más al aparato de seguridad de Moscú. Altos mandos militares, oficiales relacionados con operaciones en Ucrania y figuras vinculadas con estructuras de defensa rusas fueron blanco durante los últimos años de bombas, explosivos colocados en automóviles y ataques armados ejecutados incluso a cientos de kilómetros del frente.
Entre los antecedentes más significativos se encuentran los asesinatos del general Igor Kirillov, jefe de las tropas rusas de protección radiológica, química y biológica, muerto por una bomba colocada en un monopatín eléctrico en Moscú en diciembre de 2024, y del teniente general Yaroslav Moskalik, asesinado en abril de 2025 mediante un automóvil cargado con explosivos. En algunos de esos casos Ucrania reconoció posteriormente su participación o fuentes de sus servicios de seguridad atribuyeron las operaciones a estructuras ucranianas.
La serie continuó durante 2026. En agosto, una explosión en el restaurante Balzi Rossi, en Moscú, dejó cinco muertos y al menos 19 heridos en un episodio en el que distintas fuentes señalaron como posible objetivo al coronel general Aleksandr Chaiko, un alto mando ruso relacionado tanto con las operaciones en Ucrania como con la intervención militar rusa en Siria. Días después, el capitán de primera clase Robert Shagiev murió en una explosión en Sebastopol, mientras recientemente otro oficial de la Fuerza Aérea, el teniente coronel Sergei Sechkov, falleció al estallar un artefacto colocado en su automóvil en San Petersburgo.
El ataque contra Varpakhovich posee además una característica especialmente sensible para Moscú: ocurrió en las inmediaciones de Engels, uno de los principales centros de la aviación estratégica rusa y una instalación que Ucrania ya atacó reiteradamente mediante drones. La capacidad de un agresor para aproximarse personalmente al comandante de una división de bombarderos, dispararle y escapar agrega un problema de seguridad interna diferente al representado por los ataques aéreos de largo alcance.
Engels se encuentra aproximadamente a 850 kilómetros de Moscú y a cientos de kilómetros de territorio controlado por Ucrania. Si finalmente se comprobara que el atentado estuvo vinculado con la guerra, volvería a plantearse una cuestión que desde hace tiempo inquieta al Kremlin: la capacidad de estructuras clandestinas, saboteadores o agentes infiltrados para operar profundamente dentro de territorio ruso y obtener información sobre los movimientos cotidianos de oficiales de alto rango.
Varpakhovich permanece ahora hospitalizado mientras investigadores rusos intentan reconstruir el recorrido del motociclista y determinar cómo pudo conocer la ubicación del general. Pero existe un dato que trasciende la identidad del atacante: el hombre señalado por Kiev y sancionado por Europa por comandar la división que bombardeó el principal hospital infantil ucraniano fue alcanzado a tiros a pocos kilómetros de la base desde la cual despegan algunos de los bombarderos que desde hace más de cuatro años atacan ciudades de Ucrania.
Fuentes consultadas: Comité de Investigación de la Federación Rusa; Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU); Fiscalía General de Ucrania; Consejo de la Unión Europea; Euronews; The Moscow Times; Meduza; TASS; Kommersant; ASTRA; medios y canales rusos vinculados con las fuerzas de seguridad.
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