El control de las intendencias, el reparto de candidaturas y la intención libertaria de incorporar sectores de la UCR traban una negociación que ambas fuerzas mantienen abierta. El PRO exige preservar los distritos que gobierna, mientras en LLA plantean que ningún territorio debe quedar fuera de discusión.
Buenos Aires – 30 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA-La negociación entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO para construir un frente electoral en la provincia de Buenos Aires durante 2027 comenzó a ingresar en el terreno más complejo: dejar atrás las coincidencias generales y definir quién tendrá candidatos, poder territorial y control de las listas en cada uno de los 135 municipios bonaerenses.
Las conversaciones existen y se desarrollan tanto a nivel nacional como provincial, pero todavía están lejos de constituir un acuerdo electoral cerrado. El presidente del PRO bonaerense, Cristian Ritondo, fue explícito después de la cuarta reunión realizada el 24 de septiembre en la Casa Rosada: sostuvo que todavía falta para hablar de un entendimiento electoral, aunque ratificó la decisión de su espacio de acompañar reformas estructurales impulsadas por el Gobierno.
El principal punto de fricción está en los municipios. El PRO pretende que un eventual pacto respete las administraciones que conserva bajo su control, mientras los libertarios consideran que esa regla no puede convertirse automáticamente en una reserva de candidaturas para 2027. Distritos como Vicente López, gobernado por Soledad Martínez, aparecen como ejemplos del esquema que los amarillos quieren preservar, mientras LLA pretende mantener margen para promover dirigentes propios allí donde considere que cuenta con estructura territorial.
La discusión no es teórica. En Zárate, las diferencias entre ambos espacios llegaron al Concejo Deliberante cuando legisladores libertarios acompañaron al peronismo para rechazar una iniciativa del intendente Marcelo Matzkin, del PRO. El episodio generó fuertes cuestionamientos dentro del macrismo y obligó a revisar el armado libertario local. El conflicto terminó incluso con la salida de Camilo Ahumada, quien había sido incorporado a LLA como posible referente municipal.
Detrás de esas disputas aparece una cuestión más amplia. La conducción bonaerense libertaria, encabezada por Sebastián Pareja, trabaja con la pretensión de expandirse fuertemente sobre el mapa municipal y mantiene conversaciones no solamente con el PRO, sino también con radicales, vecinalistas y dirigentes de otras procedencias. En el oficialismo han hablado incluso de un objetivo político de disputar alrededor de 70 intendencias, una dimensión que explica por qué entregar anticipadamente territorios completos a un aliado genera resistencia dentro de LLA.
El segundo problema es el mecanismo para resolver las candidaturas. Dentro de sectores libertarios comenzó a tomar fuerza la posibilidad de utilizar internas para dirimir los lugares donde existan varios aspirantes, tanto provenientes de LLA como del PRO o eventualmente de sectores radicales. El debate se cruza, paradójicamente, con la discusión nacional sobre una reforma electoral que contempla cambios sobre el régimen de primarias y sobre la manera en que los partidos seleccionarán sus postulantes. El propio Gobierno viene impulsando modificaciones al sistema electoral y el PRO manifestó disposición a discutir alternativas al esquema vigente.
También está abierta la discusión sobre la candidatura a gobernador. Diego Santilli, actualmente jefe de Gabinete, aparece mencionado recurrentemente dentro de las conversaciones entre libertarios y macristas, y Ritondo ya manifestó públicamente su respaldo a su figura. Sin embargo, dentro del universo de LLA también existe actividad política alrededor de Pareja y otros dirigentes, por lo que todavía no hay una definición formal del esquema provincial.
La incorporación de sectores de la Unión Cívica Radical agrega otra dificultad. LLA intenta conformar una coalición bonaerense más amplia, pero la conducción radical no aparece encaminada hacia una incorporación orgánica. Al mismo tiempo, dirigentes del propio PRO, como el senador provincial Pablo Petrecca, mantienen contactos con radicales y vecinalistas para reconstruir un espacio con mayor autonomía frente a los libertarios, un movimiento que revela que dentro del macrismo tampoco existe una única mirada sobre cómo llegar a 2027.
La paradoja es que mientras las conducciones nacionales destacan coincidencias económicas y legislativas, la verdadera negociación se libra municipio por municipio. El PRO busca evitar que un acuerdo termine absorbiendo su identidad y reduciendo su estructura territorial; LLA, fortalecida como fuerza nacional, no quiere aceptar que las intendencias amarillas queden automáticamente fuera de competencia. Entre ambos intereses deberán resolver candidaturas, listas legislativas y reglas internas antes de transformar las reuniones periódicas en la Casa Rosada en una alianza electoral formal.
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