El Presidente desmintió categóricamente una posible renuncia del ministro de Economía y aseguró que mantienen una relación “simbiótica”. Acusó a periodistas de perjudicar al país por difundir versiones sobre cambios en el gabinete, mientras Caputo se prepara para negociar con el FMI un desembolso pendiente de US$869 millones. Milei afirmó que ya diseña su programa para después de 2027 y confía en conseguir una mayoría legislativa que permita profundizar sus reformas.
Buenos Aires – 12 Octubre 2026 – Total News Agency – TNA. El presidente Javier Milei salió este lunes a respaldar públicamente al ministro de Economía, Luis Caputo, frente a las versiones sobre una eventual salida del Gobierno y convirtió su desmentida en una defensa de la continuidad del programa económico y de sus aspiraciones de reelección en 2027. Con expresiones particularmente duras, el mandatario atribuyó los rumores a sectores periodísticos que, según sostuvo, buscan debilitar al ministro precisamente cuando se dispone a negociar con los principales organismos financieros internacionales.
“Es una pelotudez del tamaño de una casa”, afirmó Milei al ser consultado sobre una posible renuncia de Caputo. La contundencia del desmentido estuvo acompañada por una explicación de la relación que mantiene con el titular del Palacio de Hacienda, a quien describió como una pieza esencial de su administración y con quien aseguró compartir plenamente los criterios que orientan las decisiones económicas.
El Presidente definió ese vínculo como “simbiótico” y explicó que él establece los lineamientos generales del programa, además de determinar cuáles son las herramientas que no pueden utilizarse, mientras Caputo coordina el trabajo técnico y la ejecución de las medidas. Según Milei, las decisiones económicas relevantes responden a criterios compartidos y no existen diferencias sustanciales sobre el rumbo de la gestión.
La declaración también tuvo un significado político. Al afirmar que “nadie cuestiona a Caputo, porque son mis políticas”, el jefe de Estado asumió expresamente la responsabilidad por las decisiones del equipo económico, cerrando espacio a las interpretaciones que presentan al ministro como un funcionario con una estrategia autónoma o susceptible de convertirse en responsable exclusivo de eventuales dificultades financieras.
El respaldo llegó en un momento especialmente sensible para la administración libertaria. Caputo viajará este martes a Bangkok, Tailandia, para participar de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, donde buscará avanzar en la tercera revisión del acuerdo vigente con la Argentina, cuya aprobación resulta necesaria para habilitar un desembolso pendiente estimado en aproximadamente US$869 millones.
La delegación argentina estará integrada además por el secretario de Política Económica, José Luis Daza; el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, y su vicepresidente, Vladimir Werning. La agenda contempla encuentros con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva; el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, y el titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, además de reuniones técnicas y contactos con representantes de otras economías.
La misión financiera reviste particular importancia porque la tercera evaluación del programa todavía no cuenta con una definición formal. Los técnicos del organismo realizaron consultas y trabajos de supervisión en Buenos Aires durante septiembre, pero continúa pendiente la publicación del informe correspondiente y su posterior tratamiento por las autoridades del Fondo.
A ello se suman los interrogantes sobre la evolución de las reservas internacionales, el ritmo de recuperación de la actividad económica y las necesidades de financiamiento para afrontar vencimientos de deuda durante 2027. La continuidad de la asistencia multilateral constituye uno de los componentes relevantes de la estrategia oficial para atravesar el próximo año electoral sin enfrentar nuevas tensiones cambiarias.
En este contexto, la permanencia de Caputo representa para Milei algo más que la continuidad de un ministro. Su salida obligaría a reorganizar la conducción económica en momentos en que el Gobierno necesita transmitir previsibilidad a los acreedores, garantizar el cumplimiento de sus compromisos y sostener la confianza de inversores que siguen de cerca tanto los resultados fiscales como la disponibilidad de divisas.
El mandatario, sin embargo, atribuyó las versiones a una maniobra deliberada contra su administración. “Tratan de ir contra el país, quieren limar al ministro de Economía cuando se reúne con la titular del FMI. Es una canallada, es traición a la patria”, sostuvo, y acusó a periodistas de utilizar grupos de WhatsApp para difundir información destinada, según su interpretación, a perjudicar políticamente al Gobierno.
La utilización de la expresión “traición a la patria” introdujo un tono particularmente severo en la confrontación presidencial con el periodismo. Se trata de una figura penal de alcance específico en el ordenamiento jurídico argentino, cuya configuración no puede equipararse automáticamente con la difusión de rumores, versiones políticas o informaciones sobre eventuales cambios ministeriales. En sus declaraciones, Milei empleó la expresión como una acusación política, sin identificar una denuncia judicial relacionada con esos episodios.
El Presidente también relató una anécdota destinada a ilustrar la coincidencia intelectual que mantiene con Caputo. Según explicó, durante una discusión interna del equipo económico, el ministro defendió una posición que no conseguía convencer a sus colaboradores y finalmente recurrieron a Milei para resolver la diferencia. El jefe de Estado aseguró que utilizó exactamente la misma metáfora que había empleado Caputo, circunstancia que presentó como prueba del grado de coincidencia entre ambos.
Más allá del episodio, la intervención presidencial permitió conocer que Milei ya trabaja con Caputo y con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, en la elaboración de medidas destinadas a implementarse después de 2027. La afirmación constituye una señal de que el oficialismo estructura sus próximos proyectos alrededor de la expectativa de conseguir un segundo mandato presidencial y una composición parlamentaria más favorable.
En ese sentido, Milei sostuvo que, si obtiene un resultado electoral similar al registrado en octubre de 2025, o superior, podría alcanzar una mayoría en la Cámara de Diputados y quedar a pocos legisladores del quórum propio en el Senado. “Creemos que vamos a dar la batalla y vamos a ser reelectos”, aseguró, aunque esa perspectiva depende del resultado de las elecciones de 2027 y de la distribución efectiva de bancas entre las distintas fuerzas políticas.
La estrategia legislativa resulta central para el oficialismo, que pretende avanzar con transformaciones estructurales en materia laboral, tributaria, administrativa y regulatoria. La posibilidad de contar con mayor respaldo parlamentario reduciría la dependencia de acuerdos circunstanciales con bloques opositores y gobernadores provinciales, aunque la composición de ambas cámaras seguirá sujeta a la dinámica electoral y a las alianzas que se constituyan durante el próximo año.
Las declaraciones presidenciales contrastan con un escenario económico en el que persisten desafíos relevantes. El Presupuesto 2027, presentado en septiembre, proyecta una inflación anual del 21,1% y un dólar oficial promedio de $1.728, dentro de una estrategia que sostiene el equilibrio fiscal como prioridad. Esas previsiones conviven con preocupaciones por el desempeño de algunos sectores productivos, el costo del financiamiento y las obligaciones externas que deberán atenderse durante el próximo ejercicio.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, había reconocido durante su visita a Buenos Aires avances en materia fiscal, inflación y acumulación de reservas, pero el organismo también señaló riesgos excepcionales asociados con la sostenibilidad de la deuda y las necesidades de financiamiento futuras. La reunión prevista en Bangkok permitirá evaluar hasta qué punto esos factores condicionan la aprobación de la revisión pendiente y las perspectivas del programa argentino.
Durante la entrevista, Milei también se refirió a la intervención quirúrgica que deberá afrontar el papa León XIV por un nódulo pulmonar y a las posibles consecuencias para la visita pontificia prevista para noviembre. El mandatario manifestó su preocupación por la salud del jefe de la Iglesia católica y afirmó que el Gobierno está dispuesto a modificar el calendario si los médicos recomiendan postergar el viaje.
“Si la situación demanda un corrimiento en la fecha, nosotros estamos disponibles para hacer los ajustes necesarios”, expresó. Milei destacó tanto la dimensión religiosa del acontecimiento como la condición del Pontífice de jefe de Estado y líder espiritual de millones de personas, y recordó que la Argentina espera una visita papal desde hace casi cuatro décadas.
La intervención presidencial dejó así dos compromisos políticos explícitos para los próximos meses: mantener a Luis Caputo al frente de la conducción económica y preparar una eventual segunda etapa de gobierno. En lo inmediato, la primera prueba será la negociación en Bangkok, donde el ministro deberá avanzar en una revisión del acuerdo financiero cuya aprobación está vinculada no solamente al desembolso pendiente, sino también a la estrategia de financiamiento prevista para un 2027 atravesado por vencimientos de deuda y elecciones presidenciales.
Fuentes consultadas: Radio Mitre, entrevista a Javier Milei del 12 de octubre de 2026; Ministerio de Economía de la Nación; Fondo Monetario Internacional; proyecto de Presupuesto Nacional 2027.
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