La trama no es nueva: viene del año 2022, y demuestra que Marcelino Iglesias y sus hombres se superan a sí mismos en hechos claros de corrupción voraz y sin límites.
A finales de junio comentábamos en esta nota que desde la Dirección de Desarrollo Económico se arrendó un espacio, precisamente una locación de inmueble que, a la fecha fue la nada misma ya que nunca se ocupó espacio alguno.

No fue un local, ni un stand: apenas un espacio fantasma que estaría ubicado antes del ingreso al Shopping, lado oeste, sobre el lateral izquierdo.
Nunca hubo nada concreto, excepto una maniobra para dilapidar vaya a saber con qué intenciones la suma de casi tres millones de pesos de fondos públicos, con la connivencia de IRSA S.A., la empresa titular de la mayor cadena de Shoppings del país.
Tras la publicación de Diario Mendoza Today, a los pocos días las alarmas se encendieron y se solicitó al área correspondiente al pedido, a cargo de Jeremías Gómez, la situación del contrato de marras, solicitando la anulación del mismo.

Es notorio cómo se iniciaron varios expedientes sobre un mismo tema bajo cuerdas separadas, y en muchos casos sin vinculación alguna con el expediente inicial.
Varias direcciones, especialmente la de Asuntos Legales a cargo de Marcela Amarillo, como la de Control de Gestión con Pablo Raddi a la cabeza, fueron parte del proceso que incluyó 3 decretos firmados por Marcelino Iglesias para su desarrollo. Incumplimiento de funcionario público seguramente. En plural.
Es dable destacar que nadie se hace responsable ni al momento hay consecuencias para los participantes de lo malversado, a pesar de haber alquilado un inmueble “fantasma”, jamás ocupado.
¿Tendrá que ver el malogrado procedimiento, también iniciado por Gómez por la contratación del servicio de provisión de stand para el Shopping, que una vez adjudicado anuló?
Dicha contratación de servicio, al igual que la del stand de la terminal, no sería más que una mera compra y no servicio, y demuestra cabalmente las diversas formas que se dibujan con alevosía para tapar las barbaridades administrativas que el contribuyente paga a cambio de negocios nada claros entre privados y comuna.
La firma IRSA SA no es ajena a esta maniobra poco feliz, ya que aceptó cobrar el canon correspondiente por nada, incluso con intimaciones por carta documento ante incumplimientos en el pago de los cánones mensuales de la nada misma.
La mesa está servida, y el banquete se lo están dando a 4 manos entre funcionarios, y como siempre la historia vuelve a repetirse. Mención de honor especial para Fiscalía de Estado que no controla nada de esto, así como tampoco participa el Ministerio Público Fiscal.
Guaymallén está hundido em corrupción como nunca antes visto, y nadie se hace cargo. Al menos la gente ya no quiere este tipo de “administraciones” fraudulentas.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.
Fuente Mendoza Today




