Buenos Aires, 5 de mayo de 2025 – Total News Agency-TNA- La creciente ola de inseguridad en Buenos Aires ha alcanzado niveles alarmantes, con modalidades delictivas que recuerdan a las escenas del Viejo Oeste estadounidense, donde los indios atacaban las formaciones de caravanas, hoy motos de alta cilindrada. Recientes incidentes han evidenciado cómo los delincuentes operan con descaro y total impunidad, desafiando la seguridad de los ciudadanos en las rutas de la provincia.
Un asalto a plena luz del día en la Ruta 8
Ayer, un grupo de motociclistas vivió una experiencia aterradora en la Ruta 8, kilómetro 91, cerca de Solís. En un violento asalto, dos motociclistas fueron despojados de sus vehículos en un ataque orquestado por delincuentes que se desplazaban en una Ducati Multistrada roja. Florencia, una de las víctimas, relató cómo los asaltantes interceptaron a su compañero, obligándolo a detenerse y entregarle su moto, una Ninja 650.

Ante la desesperación y el miedo, Florencia tomó la decisión de actuar. A pesar del peligro, intentó embestir a los delincuentes con su propia moto, pero se vio forzada a retroceder al notar que uno de ellos portaba un arma. En un giro dramático, los delincuentes lograron robar su KTM Duke 390, golpeando a Florencia con la culata del arma en un intento por quitarle el casco.
La situación se tornó aún más crítica cuando, tras el robo, los motociclistas comenzaron a hacer señas para pedir ayuda. Solo un camionero se detuvo, mientras que otros conductores ignoraron el caos que se desarrollaba a su alrededor. Florencia, a través de sus redes sociales, envió un mensaje claro: “A todos los que aman las motos, les digo… Guárdense un tiempo. Esperen a que esto pase”.

Otro Caso en la Panamericana
Un incidente similar ocurrió una semana antes en la Panamericana, donde Roberto Montanelli, un ingeniero mecánico de 59 años, se enfrentó a dos motochorros que intentaron robarle su BMW 1250. Gracias a su rápida reacción y a las cámaras de seguridad instaladas en su moto, Montanelli logró escapar de sus atacantes, quienes portaban un arma. “Sucedió entre las rutas 202 y 197. Yo iba tranquilo, pero al notar que me seguían, aceleré a toda velocidad”, relató el ingeniero, quien destacó la locura de ser encerrado en la Panamericana por delincuentes.
Montanelli subrayó que este es el peor momento en cuanto a inseguridad para los motociclistas y que muchos de sus amigos han optado por vender sus motos o transportarlas en camiones para evitar ser víctimas de robos. “Mi esposa me pidió que dejara de andar en moto por miedo a que me pase algo”, confesó, reflejando el temor generalizado que sienten los motociclistas en la actualidad.
La Respuesta del Gobierno
En medio de este clima de inseguridad, el gobernador Axel Kicillof y su ministro de Seguridad parecen mirar para otro lado, sin ofrecer soluciones efectivas a la creciente preocupación de los ciudadanos. La falta de una respuesta contundente por parte del Gobierno ha dejado a muchos sintiéndose desprotegidos y vulnerables ante la ola de delincuencia que asola las calles de Buenos Aires.
Los motociclistas, que antes disfrutaban de su pasión libremente, ahora se ven obligados a reconsiderar sus actividades y a temer por su seguridad. La sensación de impunidad que rodea a los delincuentes y la inacción de las autoridades han generado un clima de desesperanza entre quienes eligen las motos como estilo de vida.
La inseguridad en Buenos Aires ha alcanzado un punto crítico, y el reciente aumento de asaltos a motociclistas es solo una muestra del descontrol que se vive en las calles. La necesidad de una respuesta efectiva y urgente por parte del Gobierno es más apremiante que nunca. Mientras tanto, los ciudadanos continúan lidiando con el temor y la incertidumbre, en un contexto donde la seguridad parece ser un lujo inalcanzable.






