Buenos Aires, 5 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- La crisis política desatada por el escándalo que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, abrió una fuerte interna en el corazón del Gobierno de Javier Milei, donde ya se discuten posibles reemplazos y se profundiza la preocupación por el impacto en la confianza del programa económico.
Según pudo reconstruir Total News Agency (TNA) a partir de fuentes políticas y del material analizado , el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, le pidió de manera directa a Karina Milei que desplace a Adorni, convencido de que su permanencia está afectando seriamente la credibilidad del plan económico.
El planteo se produjo luego de la declaración judicial del contratista que aseguró haber recibido US$ 245.000 en efectivo y en negro por refacciones en la casa del country Indio Cuá, un episodio que, según el diagnóstico de Caputo, agrava la desconfianza en el Gobierno en un momento extremadamente sensible. Algo expuesto por Total News Agency en reciente articulo.
Presión interna y temor económico
Dentro del oficialismo, el diagnóstico empieza a ser compartido: el caso Adorni dejó de ser un problema individual y pasó a convertirse en un factor de riesgo sistémico.
Desde el equipo económico advierten que la crisis golpea directamente el eje central del programa libertario: la confianza. En ese marco, la permanencia del jefe de Gabinete es vista como un obstáculo para estabilizar expectativas, atraer inversiones y sostener el respaldo del mercado.
La pelea por la sucesión
En paralelo, se activó la disputa por la eventual sucesión. La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, ya comenzó a sondear nombres y mantuvo una reunión en la Cámara de Diputados con el presidente del cuerpo, Martín Menem, a quien pretende llevar a la Jefatura de Gabinete.
Sin embargo, el riojano no estaría dispuesto a aceptar el cargo. En su entorno admiten que considera la Jefatura como una “picadora de carne” que podría arruinar su carrera política. Incluso, según fuentes de La Libertad Avanza, Menem comenzó a esquivar contactos directos con Karina para evitar un rechazo frontal.
En ese contexto, el propio Menem estaría maniobrando para que el elegido sea el ministro de Defensa, Luis Petri, con quien Milei mantiene una relación cercana., segun informo el sitio La Politica On Line
Milei, entre dos opciones
El presidente Javier Milei, que hasta ahora sostiene públicamente a Adorni, tendría una preferencia clara en caso de reemplazo: Petri. El mandatario valora su perfil político y su desempeño en el área de Defensa, algo que resulta inexplicable, si por ejemplo se observa los sucedido con IOSFA y FADEA, la primera fue “desintegrada” y la segunda sigue el mismo camino.
Pero el problema es interno: Karina Milei no considera a Petri como parte de su círculo de confianza y prefiere ubicar a alguien propio en un cargo clave como la Jefatura de Gabinete.
En la lógica de poder del oficialismo, este punto no es menor. Como ya ocurrió en otras designaciones, dentro del Gobierno se da por hecho que la secretaria General suele imponerse incluso sobre la voluntad del propio Presidente.
Un Gobierno tensionado
La situación generó un cuadro inédito dentro del oficialismo. Según fuentes libertarias, existe un acuerdo casi total en que Adorni debería dejar el cargo, pero nadie se anima a planteárselo directamente a Milei.
El temor a represalias y la centralización del poder político derivaron en una paradoja: todos quieren que se vaya, pero nadie lo dice en público.
El propio Presidente, lejos de tomar distancia, reforzó su respaldo al jefe de Gabinete, incluso con gestos públicos y apariciones conjuntas, lo que profundiza el costo político.
Impacto en la confianza y el escenario electoral
El conflicto interno se da en un contexto de deterioro en la imagen del Gobierno. Según distintos relevamientos mencionados en el análisis político, la crisis generada por el caso Adorni aceleró la caída de la percepción pública de la gestión.
En paralelo, el gobernador bonaerense Axel Kicillof comenzó a liderar encuestas de intención de voto, mientras sectores del establishment ya exploran alternativas políticas frente a un escenario más incierto.
Incluso en ámbitos empresariales, el tema dejó de ser solo político. En encuentros recientes, como el Foro Llao Llao, el propio Caputo buscó enviar señales de estabilidad ante inversores que evalúan riesgos en tiempo real.
El eje central: la confianza
El trasfondo de toda la crisis es uno: la confianza.
El programa económico de Milei se apoya en disciplina fiscal, reformas estructurales y expectativas de estabilidad. Pero ese esquema requiere credibilidad política.
Cuando un funcionario clave queda envuelto en sospechas de corrupción —y además es sostenido—, el impacto es directo:
- se debilita la credibilidad
- se frenan decisiones de inversión
- se recalculan riesgos
- se tensiona el mercado
Un punto de inflexión
El Gobierno enfrenta ahora una decisión estratégica: sostener a Adorni y asumir el costo político y económico, o avanzar con un cambio que intente recomponer la confianza.
Mientras tanto, la interna sigue abierta.
Caputo presiona, Karina mueve fichas, Menem resiste y Milei duda entre sostener o cambiar.
En el medio, la economía observa. Y espera señales. Argentina en alerta.





