Por Ramón Llanos
Buenos Aires,14 de Junio de 2026-Total News Agency-TNA-. Néstor Carlos Kirchner fue presidente de la Nación Argentina entre el 25 de mayo de 2003 y el 10 de diciembre de 2007. A partir de esa fecha comienza una metamorfosis sistémica en el Poder Judicial.
Esa profunda avanzada comienza con la remoción de algunos miembros de la Corte Suprema de Justicia y el ingreso de Consejeros adeptos al Consejo de la Magistratura de la Nación. La finalidad fue designar Jueces en casi todos los organismos dependientes: Cámaras, Tribunales y Juzgados Federales y Nacionales, identificados con la idea del “populismo”.
Entrando en materia, recordemos algunos integrantes de la facción gobernante (RAE: “Personas unidas por ideas interés dentro de una agrupación o colectividad; Bando, pandilla o partido de violentos o desaforados en sus procederes o designios”) o sus adherentes: Miguel Ángel Pichetto, Leila Chaya, Victoria Pérez Tognola, Gabriela Vázquez, Nicolás Fernández, María Laura Leguizamón, Diana Conti, Carlos Kunkel, Marcela Losardo, Ruperto Eduardo Godoy, Graciela Camaño, Pablo Gerardo González, Anabel Fernández Sagasti, Héctor Pedro Recalde, Jorge Candís, Virginia María García, Hjuan Mario Pais, Rodolfo Tailhade, Diego Molea, Gerónimo Ustarroz, Roxana Reyes, Eduardo De Pedro, Vanesa Siley, Mariano Recalde, María Pelatti Vergara y Claudio Martín Doñate, que conformaron el Consejo de la Magistratura, provenientes de distintos estamentos: Jueces, Senadores, Diputados, Docentes Universitarios y Poder Ejecutivo, entre otros; adherentes a los postulados de los gobiernos de Nestor Carlos Kirchner, Cristina Elizabet Fernández viuda de Kirchner y Alberto Fernández.
Con las acciones realizadas desde el Consejo de la Magistratura, se fue configurando la metamorfosis ideológica en cada concurso, promoviendo, para distintas vacantes, Magistrados identificados con la ideología gobernante en cada materia y en algunos casos para distorsionar el equilibrio entre EMPLEADORES y TRABAJADORES.
En relación al Fuero Nacional del Trabajo, la incidencia fue muy abusiva, más que “la servilleta”.
La presencia, entre otros Consejeros de: Héctor Pedro Recalde, ex Abogado de la CGT, Camioneros, Asociación Obrera textil, Movimiento de trabajadores Argentinos; Gabriela Vázquez, integrante de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, adherente al movimiento denominado “Justicia Legítima; Vanesa Siley, dirigente sindical de la Unión de Empleados de la Justicia Nacional; Graciela Camaño, exesposa de Luis Barrionuevo y Hermana de Dante Camaño, ambos dirigentes sindicales por el gremio Gastronómico y Mariano Recalde, exempleado de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, Senador Nacional, hermano de Leandro Recalde, titular del Estudio Jurídico que lleva su apellido, fue empoderando nuevos jueces que empezaron a trabajar dictando sentencias que, desde una parte de la biblioteca, trasuntan una mirada sesgada de la resolución del conflicto, en muchas ocasiones a favor del trabajador.
Indudablemente, lo hasta aquí expuesto, se ha visto potenciado desde “adentro” y por distintas razones.
Los fallos judiciales se sustentan en la aplicación del derecho íntimamente relacionado con la prueba producida y basado en el concepto de: sana crítica, la cual es un método de valoración probatoria que permite evaluar libremente las pruebas ofrecidas y producidas por las partes. Luego de ello, el juzgador fundamenta su decisión de manera lógica, racional y objetiva. Este concepto hoy, me atrevo a sostener, que está distorsionado.
Para poder graficarlo con palabras me retrotraigo al pasado. Hace 35 años en los Tribunales y en los Estudios Jurídicos no existía la herramienta informática, los Abogados de una u otra parte en 5/9 carillas debían, unos plantear un caso y otros defender a sus clientes. Por su parte el o la “Juez” debía dictar una sentencia donde estableciera el derecho y en su caso el resarcimiento.
Hoy, por ejemplo, una Juez de una Sala de la CNAT dicta su voto para todas las causas en 111 fojas, y siempre, por regla general, le concede al trabajador algo o todo.
Interrogantes: Quién lee 111fs.? Cómo se apelan 111 fs.? Cuánto tiempo se toma por expediente? Cómo reaccionan sus colegas jueces de la misma dependencia?. El tiempo de trámite en esa Sala: “3/4 años”. Cómo no van a ser altos los intereses aplicados a la condena en tiempos de hiperinflación si el Tribunal demora mucho?
En otra Sala existe a repetición el método “sandwichito”. Por regla general dos de los Camaristas siempre votan a favor del trabajador y el/la tercera/o, si opina lo contrario queda siempre en minoría.
Sigo, ok me lo pidieron ustedes lectores, las infidencia atraen.
En otra Sala de la CNAT, uno de sus Vocales ha modificado el concepto de Sana Crítica por el de Sagrada Benevolencia: “pobrecito, el patrón lo explota”.
Por último, les cuento que en otra Sala un Vocal dispuso la reinstalación de 4 trabajadores en la planta Pepsico “CERRADA Y TRASLADADA a Mar del Plata” bajo apercibimiento de una multa que, por 4 era muy onerosa hasta para “Pepsico”. con la adhesión de “alguien” muy ligado a H.P.R., deduzcan ustedes de quien se trata.
En el sistema anterior para elegir Jueces, el círculo áurico era pequeño. Si el interesado en acceder al cargo de Juez tenía o podía acceder a algún “contacto político”, con trayectoria jurídica, de gestión y rectitud moral mediante, seguramente llegaría a la Magistratura.
Caso contrario no construía expectativa alguna para su futuro como Juez.
Con el actual sistema todos los egresados de la carrera de Derecho de cualquier Universidad del País se sienten legitimados a hacerse la pregunta: ¿y porque yo no? Y es muy correcto que así se lo imaginen, es más, concursar es un derecho que debería ejercer cualquier Abogado.
Lo complejo es preguntarse si su espíritu está lo suficientemente templado para soportar un proceso de selección en el que, al final del camino, para las vacantes que se concursen, solo tendrán chance los que cuenten con un puntal político que enarbole su candidatura.
Como podemos observar, la Política se cruza inexorablemente en el camino a la Judicatura, más aun cuando la foto ya existe y el resto de los interesados son el “marco regulatorio”.
El Consejo de la Magistratura de la Nación se renueva este año, en octubre. Seguirá Mariano Recalde? o ya no se nombrarán más Jueces para el Fuero Nacional del Trabajo?
Juan Manuel Olmos, Daniel Angelici, María del Pilar Ramírez o algún jugador nuevo marcarán tendencia para generar un cambio?
O ellos serán el cambio para que nada cambie?
A esta altura se preguntarán cómo llegamos a esto y la respuesta es muy sencilla. Antes del Consejo de la Magistratura la torta era pequeña, la sociedad política era más ética, los Jueces eran más valientes y su osadía estaba respaldada por sus conocimientos y capacidad de gestión.
Hoy la torta es muy grande y los actores políticos que, en modo directo o indirecto intervienen en la designación de Jueces, son muchos.
No hay razones para comenzar una caza de Brujas o de Infieles, las primeras no existen y los segundos no nos importan.
Lo que, si es trascendente, es que el Ejecutivo de turno debe designar hombres y mujeres probos, formados en derecho y en gestión de administración de una unidad de Servicio de Justicia, déficit bastante notorio en la mayoría de aquellos que hoy tienen el Honor de la Magistratura.




