Jerusalén, 16 de diciembre de 2025-Total News Agency-TNA- El servicio de inteligencia exterior de Israel, el Mossad, alertó con antelación a las autoridades australianas sobre la existencia de una infraestructura terrorista respaldada por la República Islámica de Irán que operaba dentro del territorio australiano y que preparaba ataques contra objetivos judíos. La advertencia, realizada aproximadamente un mes antes de los hechos más recientes, permitió a los organismos de seguridad de Canberra desmantelar gran parte de la red clandestina, según reveló el Canal 12 de la televisión israelí.
De acuerdo con la información difundida, la notificación israelí activó una investigación conjunta de los servicios de inteligencia y fuerzas de seguridad australianas, que avanzaron rápidamente sobre los nodos operativos señalados por el Mossad. Las autoridades locales lograron neutralizar casi toda la estructura, aunque mantienen abiertas líneas de análisis para determinar si los responsables de un ataque registrado en las últimas horas forman parte del mismo entramado terrorista impulsado desde Teherán.
El reporte sostiene que la red detectada en Australia no actuaba de manera aislada, sino que formaba parte de una estructura transnacional dirigida por la Fuerza Quds, el brazo de operaciones externas del Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos (CGRI). Según el Mossad, esta organización funciona como una plataforma de proyección del terrorismo iraní en países occidentales, utilizando intermediarios criminales locales para ejecutar ataques y dificultar la atribución directa al régimen.
En octubre, la inteligencia israelí ya había hecho pública información detallada sobre esta red terrorista internacional, bajo control directo de la Fuerza Quds, que estuvo implicada en atentados y planes de sabotaje contra sitios judíos e intereses israelíes en distintos países de Europa, América y Oceanía. Australia figuraba entre los territorios priorizados por esta estructura, tanto por la presencia de comunidades judías como por su alineamiento estratégico con Estados Unidos e Israel.
El Mossad identificó como principal responsable de la red al comandante senior de la Fuerza Quds Sardar Ammar, señalado como el coordinador de las operaciones encubiertas en Occidente. Desde el ataque terrorista de Hamás contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, la actividad de esta red se habría intensificado, en línea con la estrategia iraní de abrir múltiples frentes indirectos contra Israel y sus aliados, sin involucrarse de manera directa en un conflicto abierto.
Australia ya había acusado formalmente a Irán de estar detrás de ataques incendiarios ocurridos en 2024 contra la sinagoga Adass Israel de Melbourne y un restaurante kosher en Sídney. Según las investigaciones, esos atentados fueron ejecutados mediante delincuentes comunes y bandas organizadas reclutadas como subcontratistas, una modalidad que Teherán viene utilizando para encubrir su responsabilidad y reducir costos políticos.
En respuesta a esos hechos, el gobierno australiano adoptó medidas de fuerte impacto diplomático y de seguridad. Canberra expulsó al embajador iraní y, en una decisión sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, incluyó al Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos en la lista de organizaciones terroristas. La medida marcó un quiebre en las relaciones bilaterales y alineó a Australia con la postura sostenida por Israel y otros países occidentales que consideran al CGRI como un actor central del terrorismo internacional.
Fuentes de inteligencia citadas por medios israelíes señalaron que la cooperación entre el Mossad y los servicios australianos fue “estrecha y efectiva”, y destacaron que la alerta temprana permitió prevenir un escenario de mayor gravedad. La evaluación compartida es que Irán continuará intentando operar en países democráticos mediante redes encubiertas, especialmente en contextos de alta tensión regional en Medio Oriente.
El caso australiano vuelve a poner en foco la estrategia iraní de exportación del terrorismo como herramienta de política exterior, y refuerza las advertencias de Israel sobre la necesidad de una respuesta coordinada de las democracias occidentales frente a la expansión de las operaciones de la Fuerza Quds. Para el Mossad, la desarticulación de esta red representa un golpe significativo, aunque no definitivo, contra una amenaza que consideran persistente y global.

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