Jerusalén, 29 de enero de 2026-Total News Agency-TNA-En Israel crecen las dudas sobre la eficacia de un ataque aéreo limitado de Estados Unidos para provocar el colapso del régimen iraní, en medio de una escalada de tensiones regionales y advertencias cruzadas entre Washington y Teherán. Fuentes israelíes y del mundo árabe coincidieron en que una ofensiva basada exclusivamente en bombardeos no sería suficiente para derrocar al poder que ejerce la Guardia Revolucionaria, según información difundida por Kan.
Según pudo saber TNA, un funcionario israelí con conocimiento directo de la planificación conjunta entre Israel y Estados Unidos afirmó que, desde la óptica de Jerusalén, los ataques aéreos por sí solos no conducirían a la caída del régimen. “Si se va a derrocar al régimen, hay que desplegar tropas sobre el terreno”, subrayó, al advertir que la estructura de poder iraní mantiene resortes de control que no se desarticulan únicamente desde el aire.
El mismo funcionario sostuvo que incluso un escenario extremo, como la eliminación del Líder Supremo, el ayatolá Alí Jamenei, no garantizaría un cambio político inmediato. A su entender, cualquier transición requeriría definir un liderazgo alternativo y, sobre todo, combinar una presión externa sostenida con una oposición interna organizada. Pese a eventuales golpes militares, la Guardia Revolucionaria seguiría conservando capacidad de mando y control en amplios sectores del país.
Las evaluaciones israelíes se conocen mientras en Estados Unidos se intensifica el debate sobre una posible estrategia de mayor alcance hacia Irán. El miércoles, Kan informó que en Israel interpretan que el presidente estadounidense Donald Trump analiza opciones que podrían incluir un cambio de régimen, en paralelo al refuerzo del despliegue militar norteamericano en Oriente Medio.
En ese contexto, Trump endureció su retórica pública. En una publicación en Truth Social, el mandatario advirtió a Irán que “llegue a un trato” y afirmó que, tras la denominada “Operación Martillo de Medianoche”, el país persa sufrió una “destrucción masiva”. “El próximo ataque será mucho peor”, amenazó, al señalar que el tiempo para un acuerdo se está agotando.
Pese a ese tono, desde la Casa Blanca se mantiene formalmente abierta una vía diplomática, mientras el Ejército de Estados Unidos continúa incrementando su presencia en la región. En sectores políticos y de seguridad estadounidenses persiste el deseo de ver el fin del régimen de los ayatolás, aunque sin consenso sobre los costos y riesgos de una intervención terrestre a gran escala.
La respuesta de Irán no tardó en llegar. La delegación iraní ante las Naciones Unidas recordó el antecedente de las guerras de Afganistán e Irak, al señalar que Estados Unidos gastó allí cerca de siete billones de dólares y perdió más de 7.000 soldados. “Irán está dispuesto a dialogar sobre la base del respeto y los intereses mutuos”, afirmó la misión diplomática, aunque advirtió que, si es puesto a prueba, el país “se defenderá y responderá como nunca antes”.
Las apreciaciones de Israel reflejan una visión pragmática sobre los límites del poder aéreo frente a un régimen que, aun debilitado, conserva cohesión institucional y control territorial. En ese marco, el debate sobre Irán vuelve a exponer las tensiones entre la disuasión militar, la presión política y los riesgos de una escalada regional de consecuencias imprevisibles.
Fuentes consultadas: Kan, fuentes de seguridad israelíes, declaraciones oficiales de Estados Unidos, comunicaciones de la misión de Irán ante las Naciones Unidas y reportes diplomáticos regionales.





