Gaza-15 de Febrero de 2026-Total News Agency-TNA – Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) reportaron este domingo un nuevo incidente que, según su evaluación, constituye una “violación flagrante” del acuerdo de alto el fuego vigente en la Franja de Gaza, luego de que observadores militares detectaran a varios terroristas armados cerca de tropas israelíes que operaban en el sector norte del enclave, al este de la denominada “línea amarilla”, un límite operativo fijado en el marco del entendimiento.
De acuerdo con el comunicado oficial, fuerzas del equipo de combate de la brigada norte bajo la División 98 continúan desplegadas en el norte de la Franja de Gaza con el objetivo de destruir infraestructura subterránea, en cumplimiento de los términos del acuerdo. Durante una actividad realizada “más temprano hoy”, los observadores identificaron a “varios terroristas armados” que aparentemente emergieron desde una infraestructura subterránea en la zona y luego se ocultaron bajo los escombros de un edificio situado al este de la línea amarilla y “cerca de las fuerzas”.
Tras la identificación, aeronaves de la Fuerza Aérea atacaron el edificio y eliminaron a dos de los terroristas, siempre según el parte israelí. En el mismo informe se indicó que es probable que otros integrantes del grupo también hayan sido abatidos en el ataque, mientras las fuerzas en tierra continuaban rastreando el área para localizar y neutralizar a posibles remanentes. Las FDI subrayaron que consideran con gravedad cualquier intento de organizaciones terroristas en Gaza de ejecutar ataques contra sus tropas o contra ciudadanos del Estado de Israel.
La denuncia israelí se conoció en un contexto de recrudecimiento de la violencia pese al alto el fuego. En las últimas horas, autoridades sanitarias y de defensa civil palestinas informaron víctimas por ataques israelíes en distintos puntos de la Franja de Gaza, incluyendo el norte del territorio y áreas del sur como Jan Yunis. Del lado israelí, la respuesta oficial enmarcó las acciones militares como represalia ante episodios que serían incumplimientos del acuerdo por parte de Hamás, con referencia específica a milicianos armados que emergen desde túneles y se aproximan a posiciones israelíes cerca de la línea amarilla.
Voceros palestinos y representantes de Hamás, por su parte, cuestionaron la versión israelí y denunciaron que los bombardeos constituyen una violación del cese de hostilidades, señalando que los ataques impactaron en zonas con civiles y desplazados. En este clima, el episodio alrededor del edificio atacado se convirtió en un nuevo foco de disputa narrativa y política: para Israel, se trató de una acción preventiva frente a una amenaza inmediata; para la contraparte palestina, fue un uso desproporcionado de la fuerza bajo un acuerdo que, sostienen, debería reducir la intensidad de las operaciones.
La “línea amarilla” fue mencionada reiteradamente en los últimos días como un punto sensible de fricción: Israel la describe como un límite que no debe ser cruzado por elementos armados y alrededor del cual deben mantenerse determinadas condiciones de seguridad. La persistencia de actividad de túneles e infraestructura subterránea, objetivo central de la campaña israelí en Gaza, sigue siendo uno de los aspectos más conflictivos del cumplimiento del alto el fuego, con acusaciones cruzadas sobre presencia de combatientes, reagrupamientos y movimientos armados en áreas próximas a posiciones israelíes.
El incidente también vuelve a poner en primer plano la fragilidad del acuerdo: si bien el entendimiento redujo los combates de alta intensidad en comparación con etapas previas de la guerra, los episodios de fuego, ataques selectivos y denuncias mutuas se han mantenido, elevando el riesgo de escalada. En el terreno, las operaciones para localizar túneles y destruir infraestructura subterránea continúan siendo el eje de las acciones israelíes, mientras el escenario humanitario se agrava por la destrucción acumulada, el desplazamiento interno y las restricciones operativas sobre servicios básicos y atención médica.
En ese marco, el mensaje israelí apuntó a fijar un criterio de disuasión: cualquier aproximación armada a sus fuerzas será respondida con ataques aéreos y acciones de neutralización. Del lado palestino, la presión se concentra en denunciar impactos sobre civiles y en exigir garantías de cumplimiento estricto del cese del fuego. Con ambos bandos atribuyéndose incumplimientos, la evolución de los próximos días será clave para determinar si el acuerdo logra sostenerse o ingresa en una fase de deterioro acelerado.





