Buenos Aires-1 de Marzo de 2026-Total News Agency-TNA – A las 21, en horario de máxima audiencia y ante la Asamblea Legislativa, el presidente Javier Milei abrirá las sesiones ordinarias del Congreso con un discurso que en la Casa Rosada definen como su pieza política más importante del año. El mandatario buscará ordenar el relato de sus primeros dos años de gestión, exhibir los logros legislativos conseguidos en extraordinarias y, sobre todo, vender futuro: una hoja de ruta reformista para 2026 que, según admiten en su entorno, solo podrá avanzar si se mantiene en pie la arquitectura de apoyos “dialoguistas” que lo acompañó en votaciones clave, pero que podría endurecerse en el segundo semestre.
Puertas adentro del oficialismo, el concepto que funcionará como hilo conductor no será únicamente económico. Cerca del Presidente sostienen que la “batalla cultural” pasó a ocupar un lugar central en su estrategia y que, desde esa narrativa, Milei intentará presentar las reformas como un punto de no retorno frente a lo que denomina “el partido del Estado”. En ese marco, se espera un mensaje dividido en tres tramos: la descripción de la herencia recibida y las primeras medidas de emergencia; un repaso del 2025, año que en el Gobierno recuerdan como el momento en que “se miró al abismo” antes de recomponer expectativas; y una sección prospectiva donde trazará los ejes de 2026, un año sin elecciones nacionales, pero inevitablemente condicionado por el camino hacia 2027.
En la cocina política libertaria subrayan que el Presidente redacta sus discursos y que los intercambios finos se concentran en un círculo reducido, con el asesor Santiago Caputo como interlocutor habitual. La obsesión por el control del mensaje también se trasladará a la transmisión: fuentes al tanto del operativo anticipan una puesta enfocada casi exclusivamente en Milei, con pocos paneos al recinto y mínima exposición de la oposición. Como en aperturas anteriores, hablará de pie, con la banda presidencial colocada y con la vicepresidenta Victoria Villarruel detrás; el contacto entre ambos, según se prevé, se limitará a lo estrictamente protocolar.
El discurso no ocurrirá en el vacío. El oficialismo quiere enviar señales de firmeza a inversores en una semana que promete volatilidad por el impacto global del conflicto en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, un factor externo que vuelve a tensionar la percepción de riesgo en emergentes. En la plaza local, el Gobierno observa con inquietud que el Riesgo País no logra estabilizarse con comodidad por debajo de la barrera psicológica de los 500 puntos básicos y que el humor bursátil no termina de consolidar un rally sostenido, incluso después de las victorias parlamentarias.
En la mesa de estrategia oficial, la agenda reformista 2026 incluye como prioridades una reforma electoral, cambios en el Código Penal y un paquete de iniciativas vinculadas al Pacto de Mayo firmado dos años atrás. También asoma, más atrás, la reforma tributaria: algunos miembros del núcleo político creen que no es el momento por su costo fiscal potencial, pero otros advierten que postergarla puede cerrar la ventana para el siguiente escalón, la discusión previsional, que el Presidente proyecta más adelante y atada a un eventual segundo mandato. Como suele ocurrir antes de estos discursos, en el oficialismo circulan versiones sobre anuncios “sorpresa”, aunque nadie cerca del atril los confirma.
Para reforzar su lectura del “sentido de época”, Milei planea usar ejemplos que conecten con su discurso habitual contra los privilegios. En su entorno mencionan que podría retomar casos emblemáticos que lo irritan —como ciertas dinámicas empresariales y de precios— y exhibirlos como prueba de por qué, a su criterio, la Argentina necesita más competencia, más desregulación y menos captura del Estado por intereses sectoriales. En el universo libertario, esa pedagogía política es tan importante como el articulado de las leyes: se trata de sostener consenso social mientras se negocia en minoría.
En el Congreso, la Libertad Avanza llega en su mejor racha desde que es oficialismo. En febrero logró aprobar iniciativas de fuerte carácter reformista y dejó encaminada la discusión sobre glaciares. El oficialismo atribuye ese desempeño a una coordinación más aceitada —la “mesa política”—, a un aumento relativo de bancas propias y a la fragmentación opositora que facilita acuerdos con gobernadores, incluso peronistas. Sin embargo, el entusiasmo público convive con un diagnóstico más prudente en privado: varios operadores admiten que repetir, proyecto por proyecto, el nivel de concesiones y correcciones que exigió la modernización laboral puede tornar el año legislativo “pantanoso”.
El temor principal es temporal: en el Gobierno creen que hacia el segundo semestre los incentivos para colaborar se reducen. Los bloques aliados podrían volverse más duros a medida que se acerquen elecciones provinciales, se intensifiquen los reacomodamientos locales y cada dirigente empiece a cuidar su propio frente. En el Senado, además, el oficialismo registra que aliados clave no votan “todo completo”: señalan conductas más selectivas de figuras como Alejandra Vigo, Carolina Moisés, la Unión Cívica Radical (UCR) y el PRO, y advierten que esos vínculos son, por definición, circunstanciales. La lógica es clara: hoy acompañan, mañana pueden condicionar.
Con ese telón de fondo, el Presidente intentará combinar épica y pragmatismo: reafirmar convicciones sin dinamitar puentes. El mensaje a los aliados será central aunque no siempre explícito: “sin ellos no salen las reformas”, reconocen cerca suyo, y por eso Milei buscará “vender compromiso” además de futuro. En el oficialismo también deslizan que podrían explorarse entendimientos tácitos con algunos gobernadores para evitar choques electorales en distritos donde la Libertad Avanza carece de estructura competitiva, una idea que, sin anunciarse, sobrevuela los cálculos de gobernabilidad.
Después del discurso, Milei planea una cena en la Quinta de Olivos con bloques aliados, concebida como un gesto de contención y agradecimiento, pero también como un recordatorio de que la agenda 2026 demandará votos sostenidos. La convocatoria fue gestionada por Gabriel Bornoroni, jefe del bloque de La Libertad Avanza en Diputados, e incluye a referentes del PRO como Cristian Ritondo y a legisladores de la UCR, entre otros espacios. El MID anticipó que no asistirá por desacuerdos recientes. En la previa también hubo atención logística por la situación aerocomercial: mientras algunos advertían sobre posibles ausencias por medidas gremiales, en las últimas horas se informó el levantamiento de acciones que podían afectar vuelos, lo que alivió parcialmente el panorama de traslados desde las provincias.
En síntesis, Milei llega a su noche más política con un objetivo doble: fijar el rumbo de reformas y sostener la coalición parlamentaria que lo hizo posible. El oficialismo cree que hoy domina la escena; pero también sabe que, en la Argentina, el reloj de los aliados corre más rápido que el del calendario.
Fuentes consultadas: Infobae; Ámbito; La Nación; Chequeado; El País; Urgente24; Secretaría de Trabajo; Congreso de la Nación Argentina.





