Bruselas, 5 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- La Unión Europea (UE) decidió responder con cautela a la nueva amenaza arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió que elevará al 25% los aranceles a los automóviles europeos, en una señal que vuelve a tensar la relación transatlántica y golpea especialmente a la industria automotriz alemana.
Reunidos en Bruselas en el marco del Consejo de Asuntos Económicos y Financieros (ECOFIN), los ministros de Economía de los 27 países del bloque evitaron una reacción inmediata y buscaron restar dramatismo al anuncio. Para varios funcionarios europeos, la amenaza fue leída más como una nueva presión política de Trump que como una medida formal ya instrumentada.
La posición dominante en el bloque es sostener el acuerdo alcanzado con Washington en julio de 2025, que limita los aranceles estadounidenses a productos europeos al 15% y que todavía se encuentra en proceso de aprobación por parte de los gobiernos de la UE y del Parlamento Europeo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue clara al marcar la línea política de Bruselas: “un acuerdo es un acuerdo”. En esa misma línea, sostuvo que Europa quiere cooperación, beneficio mutuo y, sobre todo, “fiabilidad”, una palabra que en el contexto actual funciona como mensaje directo a Trump.
El ministro francés de Finanzas, Roland Lescure, también pidió “mirar a través del ruido” y remarcó que la UE está dispuesta a continuar de buena fe con el acuerdo ya pactado, mientras el proceso democrático europeo sigue su curso.
La amenaza de Trump llega en un momento particularmente sensible. Según fuentes citadas por Reuters, la administración estadounidense comunicó que pretende avanzar con la suba de aranceles a autos europeos del 15% al 25%, bajo el argumento de que la UE no estaría cumpliendo con el acuerdo previo. Bruselas rechaza esa acusación y sostiene que no incumplió lo pactado.
El impacto fue inmediato en los mercados: acciones de automotrices alemanas como Porsche, BMW, Mercedes-Benz y Volkswagen cayeron entre 2% y 3%, mientras el índice paneuropeo del sector automotor retrocedió 2,3%.
Pese al malestar, la consigna europea es evitar una escalada. El vicecanciller alemán, Lars Klingbeil, sostuvo que Berlín quiere mantener un camino común con Estados Unidos, aunque advirtió que el bloque está preparado si las tensiones aumentan.
El ministro español de Economía, Carlos Cuerpo, también eligió la prudencia y señaló que, por ahora, no existe una orden ejecutiva concreta ni una medida formal nueva, sino una declaración pública del presidente estadounidense.
La Comisión Europea mantiene abiertas todas las opciones si Washington avanza con medidas consideradas incompatibles con el acuerdo. El año pasado, el bloque ya había preparado un paquete de represalias sobre productos estadounidenses por hasta 95.000 millones de euros, que luego fue suspendido para facilitar la negociación.
Además, en Bruselas vuelve a mencionarse el posible uso del Instrumento Anticoerción, una herramienta creada para responder a presiones económicas de terceros países mediante restricciones comerciales, regulatorias o de propiedad intelectual.
El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, tiene previsto reunirse con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, en el marco de los contactos previos a una reunión de ministros de Comercio del G7. El objetivo será contener la tensión y evitar que la disputa derive en una guerra comercial abierta.
El trasfondo político también pesa. La amenaza arancelaria se produjo después de críticas del canciller alemán Friedrich Merz a la guerra de Estados Unidos en Irán, y en paralelo al anuncio de Washington de retirar 5.000 soldados estadounidenses de Alemania, una decisión que profundizó el malestar en una relación ya tensionada.
La UE, por ahora, apuesta a no responder con la misma lógica de confrontación. Busca preservar el acuerdo, cuidar la estabilidad industrial y evitar que una publicación o amenaza de Trump termine arrastrando al bloque a una nueva guerra arancelaria.
La postura europea podría resumirse en una frase: menos ruido, más reglas. Para Bruselas, la prioridad es sostener la credibilidad institucional frente a una Casa Blanca que vuelve a utilizar los aranceles como instrumento de presión política, diplomática y económica.





