Washington-10 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA- El conflicto militar en Medio Oriente ingresó este martes en su undécimo día con una fuerte escalada bélica. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió que la jornada podría convertirse en la más intensa desde el inicio de la ofensiva contra Irán, mientras el presidente Donald Trump sostuvo que la guerra estaría “cerca de terminar”.
Las declaraciones reflejan la compleja dinámica del enfrentamiento iniciado tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra instalaciones estratégicas iraníes. Mientras desde Washington se transmite la idea de que el conflicto podría resolverse en el corto plazo, las operaciones militares continúan ampliándose sobre territorio iraní.
Desde el gobierno israelí, el primer ministro Benjamin Netanyahu ratificó que su país continuará con la ofensiva “con toda la fuerza necesaria” y aseguró que la campaña militar en curso está modificando el equilibrio estratégico en la región.
El líder israelí afirmó que la presión militar sobre el régimen iraní apunta a debilitar su capacidad operativa y su infraestructura militar, al tiempo que insistió en que Israel considera al régimen de Teherán una amenaza existencial.
En paralelo, autoridades israelíes denunciaron que Irán habría utilizado durante el conflicto municiones de racimo en algunos de los ataques lanzados contra territorio israelí. Según los reportes oficiales, estos dispositivos explotan a gran altura y liberan múltiples submuniciones que se dispersan sobre amplias zonas, lo que dificulta su interceptación por los sistemas de defensa aérea.
Las fuerzas israelíes describieron que las submuniciones liberadas pueden observarse durante la noche como esferas de fuego anaranjado descendiendo sobre el terreno, lo que representa un desafío adicional para las defensas antimisiles desplegadas en el país.
Mientras tanto, el escenario energético mundial continúa observando con atención el impacto del conflicto sobre el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado globalmente.
En este contexto, la Casa Blanca debió aclarar versiones que habían generado inquietud en los mercados energéticos. La secretaria de prensa presidencial, Karoline Leavitt, desmintió públicamente que la Marina de Estados Unidos haya escoltado recientemente a un petrolero a través del estrecho.
Durante una conferencia de prensa, la funcionaria explicó que el gobierno estadounidense no dispuso ningún operativo de escolta naval para buques petroleros en la zona, aunque reconoció que esa posibilidad sigue siendo evaluada dentro de las opciones disponibles para garantizar la seguridad de la navegación.
Leavitt también señaló que el mensaje difundido previamente por el secretario de Energía —que sugería que una escolta naval ya se había producido— fue eliminado rápidamente después de generar repercusiones en los mercados internacionales.
La eventual decisión de que fuerzas navales estadounidenses escolten buques comerciales podría convertirse en una medida clave para asegurar la circulación de hidrocarburos a través del estrecho y evitar nuevas turbulencias en los precios internacionales del petróleo.
El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Mar de Omán y constituye un corredor crítico para las exportaciones energéticas de países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y el propio Irán.
La guerra que enfrenta actualmente a Estados Unidos, Israel e Irán mantiene en alerta a los mercados financieros, a las principales potencias energéticas y a los organismos internacionales, debido al potencial impacto que una interrupción prolongada del tránsito marítimo en esa zona podría tener sobre la economía mundial.
Aunque Donald Trump sostuvo que el conflicto se encuentra “prácticamente terminado”, el anuncio de Pete Hegseth sobre una intensificación de los ataques sugiere que el escenario militar todavía atraviesa una fase crítica.
En Washington, analistas de seguridad señalan que el objetivo de las operaciones en curso sería acelerar el debilitamiento de la infraestructura militar iraní para forzar una resolución favorable antes de que el conflicto se expanda a otros actores regionales.
Mientras tanto, la región sigue bajo una tensión creciente que combina enfrentamientos directos, ataques aéreos y una creciente preocupación internacional por las consecuencias estratégicas de la guerra.



