Málaga-16 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA-. Málaga TechPark cerró 2025 con cifras récord que consolidan su transformación en uno de los principales polos de innovación del sur de Europa. El parque tecnológico alcanzó una facturación global de 4.896 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 17,11% respecto del año anterior, mientras que el empleo total ascendió a 29.016 trabajadores, con 1.088 nuevos puestos incorporados en apenas doce meses. El salto no sólo confirma el dinamismo del ecosistema malagueño, sino también su peso cada vez mayor dentro de la economía andaluza y española.
El crecimiento no se limita al volumen de negocios. En el parque operan actualmente 719 empresas e instituciones, en una comunidad empresarial que viene ampliándose con foco en actividades de alto valor agregado, investigación aplicada y desarrollo tecnológico. La consejera de Economía, Hacienda y Fondos Europeos de la Junta de Andalucía, Carolina España, destacó en la reunión del consejo de administración que el complejo logró sostener una trayectoria expansiva aun en un contexto internacional cargado de incertidumbre, y subrayó que el impacto acumulado del recinto desde su creación ya supera los 47.500 millones de euros.

El efecto de esa expansión ya se siente de manera directa en la economía territorial. De acuerdo con estudios presentados por el parque y difundidos por autoridades andaluzas, Málaga TechPark genera el 2,33% del PIB andaluz, el 10,68% del PIB de la provincia y cerca del 35% del PIB de la ciudad de Málaga. El alcalde Francisco de la Torre remarcó, precisamente, que las compañías radicadas allí explican más de un tercio de la actividad económica de la capital malagueña, una señal del lugar central que el parque pasó a ocupar dentro del tejido productivo local.
Otro dato relevante es el de la retención de talento. El 94% de los trabajadores del parque reside en la provincia, lo que refleja una fuerte capacidad de anclaje territorial de la actividad tecnológica. Seis de cada diez empleados viven en la capital malagueña, mientras que el resto se distribuye principalmente entre la Costa del Sol Occidental, el Valle del Guadalhorce y la Axarquía. En otras palabras, el crecimiento del parque no sólo atrae inversión y empresas, sino que también ordena empleo calificado, fija población y fortalece el entramado económico de toda la provincia.
La inversión acompañó esa expansión. Durante 2025 se destinaron 56,5 millones de euros a nuevos proyectos, lo que supone un incremento del 52,7% frente al ejercicio anterior. De ese total, 54,5 millones provinieron del sector privado, un dato que muestra hasta qué punto las empresas siguen apostando por el potencial del parque. También avanzó la inversión en I+D, que superó los 255 millones de euros, con un crecimiento del 36,2%, y generó 3.275 empleos directos en investigación, un indicador especialmente sensible para medir la densidad tecnológica real del ecosistema.
Uno de los motores del nuevo ciclo es el sector de microelectrónica y telecomunicaciones, que concentra el 52% del empleo total del parque y refuerza la proyección de Málaga como nodo estratégico en la carrera global por los semiconductores. En ese terreno sobresale la llegada de IMEC, la multinacional belga líder en investigación de microchips, que instalará en el parque su primera sede en España. El proyecto avanzó en enero con la apertura del proceso de licitación pública para construir el futuro centro de microelectrónica, impulsado por la Sociedad Estatal para la Transformación Tecnológica, con una inversión inicial de 190 millones de euros y previsión de inicio de obras en enero de 2027.
La proyección internacional del parque también se apoya en su creciente dimensión global. Málaga TechPark alberga empresas de 22 países y unos 8.000 trabajadores vinculados a esa dimensión internacional, lo que refuerza su condición de plataforma de atracción de capital, innovación y conocimiento. Esa combinación de escala, inversión, especialización tecnológica y articulación pública-privada explica por qué el recinto malagueño ya no es visto sólo como un parque empresarial exitoso, sino como una pieza central del reposicionamiento económico andaluz.
El balance de 2025 deja así una conclusión difícil de discutir: Málaga TechPark dejó de ser una promesa para convertirse en un actor estructural del desarrollo regional. Con más facturación, más empleo, más inversión y una apuesta fuerte por semiconductores, investigación y talento, el llamado “Silicon Valley malagueño” acelera su maduración en un momento en que Europa busca fortalecer su autonomía tecnológica. Y en ese mapa, Málaga ya no aparece en los márgenes: empieza a ocupar un lugar propio.





