Sevilla-23 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA-. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, anunció este lunes la disolución del Parlamento andaluz y la convocatoria de elecciones autonómicas para el próximo 17 de mayo, en una decisión que, aunque adelanta apenas unas semanas el calendario natural de la legislatura, tiene una clara carga política: ordenar los tiempos de la campaña, llegar al verano con un gobierno plenamente constituido y capitalizar una imagen de estabilidad en una región donde el PP sigue partiendo con ventaja frente a una oposición fragmentada.
La convocatoria fue comunicada en una comparecencia institucional desde el Palacio de San Telmo, después de una reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno, y quedó presentada por el propio Moreno como un gesto de “normalidad democrática”. El mandatario andaluz defendió que su administración llega a esta cita tras completar prácticamente los cuatro años de mandato, con cuatro presupuestos aprobados y una gestión que, según su propio balance, permitió dotar a la comunidad de mayor previsibilidad institucional en un contexto nacional e internacional marcado por la incertidumbre económica, el encarecimiento del costo de vida y las turbulencias geopolíticas.
El movimiento tiene algo de cálculo y algo de mensaje. Durante meses, Moreno había insistido en que quería agotar la legislatura, y en los hechos lo hizo casi hasta el límite. Pero finalmente optó por despejar el tablero antes de junio y evitar que la campaña quedara atrapada entre festivos, tensiones nacionales y un cierre de curso político más enrarecido. Su argumento público fue que el 17 de mayo es una fecha adecuada para favorecer la participación y para que Andalucía afronte los próximos meses con un horizonte despejado. En el plano político, el sentido es más profundo: consolidar la idea de que la comunidad siguió una senda propia, alejada del ruido que domina otros territorios de España.
Ese relato de estabilidad es, justamente, el principal activo que el líder del PP andaluz buscará poner en juego. La mayoría absoluta lograda en 2022 —histórica para los populares en una comunidad que durante décadas fue el gran bastión del socialismo español— le permitió gobernar en solitario, sin depender de Vox, y reforzar un perfil moderado que Moreno lleva años intentando convertir en marca personal. En su mensaje de convocatoria volvió a reivindicar esa “vía andaluza”, asentada en la moderación, el respeto y la búsqueda de acuerdos útiles, incluso con sectores de la oposición.
Pero debajo de esa apelación institucional también asoma una pelea electoral exigente. Aunque los sondeos lo ubican otra vez como favorito, el presidente no llega a las urnas sin tensiones. Por su derecha, Vox sigue siendo un factor de presión sobre el electorado conservador, obligando a Moreno a no desdibujar del todo el perfil ideológico del PP mientras intenta sostener su tono centrista. Por la izquierda, el cuadro presenta otra complejidad: el PSOE andaluz, ahora con María Jesús Montero como principal carta electoral, buscará recuperar centralidad, mientras el espacio a su izquierda continúa mostrando signos de dispersión, con distintas siglas y liderazgos compitiendo entre sí.
Ese escenario convierte a Andalucía en algo más que una disputa autonómica. Como suele ocurrir con las grandes citas electorales en esa comunidad, el resultado tendrá una lectura nacional inmediata. Si Moreno logra revalidar la mayoría absoluta o quedar cerca de ella, reforzará su figura dentro del PP como un dirigente capaz de combinar poder territorial, moderación y eficacia electoral. Si, en cambio, necesita reabrir puentes con Vox o ve más ajustada de lo previsto su ventaja, el resultado puede alterar el equilibrio interno del centroderecha español y ofrecer oxígeno a una oposición que necesita señales de recuperación.
En ese sentido, la elección del 17 de mayo funciona también como termómetro. No sólo se pondrá a prueba la continuidad del ciclo abierto por Moreno en 2019 y consolidado en 2022. También se medirá hasta qué punto la bandera de la estabilidad sigue rindiendo electoralmente en una sociedad golpeada por el encarecimiento de la vida, el cansancio con la confrontación política y la sensación de que los próximos meses exigirán gobiernos capaces de reaccionar con rapidez frente a un contexto externo más hostil.
Así, la convocatoria lanzada por Juanma Moreno cierra una etapa y abre otra. La primera estuvo marcada por una legislatura excepcionalmente ordenada para los estándares andaluces recientes. La segunda pondrá a prueba si ese orden puede transformarse, una vez más, en mayoría. El 17 de mayo no sólo se elegirá un nuevo Parlamento de Andalucía. También se pondrá en juego la continuidad de un modelo político que el oficialismo presenta como sinónimo de estabilidad y que la oposición intentará disputar con el argumento de que la calma institucional no alcanza, por sí sola, para blindar una gestión.
Fuentes consultadas: Junta de Andalucía, Europa Press, El País, Cadena SER y RTVE, sobre la declaración institucional de Juanma Moreno, la disolución del Parlamento andaluz, la convocatoria para el 17 de mayo, el cierre casi completo de la legislatura, el antecedente de la mayoría absoluta de 2022 y el actual cuadro político andaluz.




