Buenos Aires-24 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA- El gobierno de Javier Milei decidió darle más poder a un dirigente históricamente ligado al universo kirchnerista y, en particular, al ex jefe de la AFIP Ricardo Echegaray, al colocarlo al frente de una de las aduanas más sensibles del país. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) formalizó en enero la designación de Julio César Nieto como Administrador Interino de la Aduana de Campana, una dependencia estratégica no sólo por su peso en el comercio exterior, sino también por su rol en el corredor portuario Zárate-Campana, una zona que en los últimos años volvió a aparecer asociada a cargamentos de cocaína con destino europeo.
La decisión tiene una carga política difícil de disimular. Nieto no es un técnico desconocido ni un cuadro nuevo del mileísmo. Diversas publicaciones lo ubican desde hace años dentro del entramado político y administrativo que orbitó alrededor de Echegaray. Ya en 2014, medios del sur del conurbano lo mostraban encabezando plenarios con el entonces poderoso recaudador kirchnerista, y en 2016 una investigación periodística de Clarín lo describía como un asesor directo del ex titular de la AFIP. Es decir: el Presidente que llegó prometiendo barrer con “la casta” terminó reforzando a un dirigente identificado justamente con una de las estructuras más corruptas y emblemáticas del kirchnerismo fiscal y aduanero.
La polémica no termina en su pasado político. Según reportes periodísticos recientes, Nieto arrastra además cuestionamientos internos y una causa en la Justicia Federal de Quilmes por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos, una situación que no aparece saldada públicamente y que reingresó al debate con su ascenso en Campana. También se le atribuyen episodios de violencia laboral y métodos de conducción duros dentro del organismo, extremos que fueron publicados por medios locales y especializados, aunque todavía no existe una exposición oficial integral de su situación administrativa o judicial por parte de ARCA. En ese contexto, lo que el Gobierno presenta como una designación operativa empieza a leerse como una definición política mucho más profunda.
Pero el cargo al que fue promovido vuelve todavía más delicado el movimiento. La Aduana de Campana no es una oficina menor: bajo su órbita pasan terminales, depósitos fiscales y puntos operativos del corredor Zárate-Campana, uno de los nudos logísticos e industriales más importantes de la provincia de Buenos Aires. En mayo de 2025, por ejemplo, una habilitación oficial volvió a remarcar la centralidad de la Aduana de Campana sobre un depósito fiscal de Zárate. Ese despliegue territorial explica por qué cualquier nombramiento allí trasciende lo administrativo: quien conduce esa aduana tiene incidencia sobre flujos comerciales millonarios, controles de exportación e importación y, también, sobre una ruta que desde hace tiempo preocupa a las fuerzas federales y a la Justicia por el narcotráfico.
Ese último punto no es retórico. En 2022, la Prefectura Naval Argentina decomisó más de 78 kilos de cocaína ocultos en la carga de un buque en el puerto de Zárate. Y en julio de 2025 la Justicia Federal ordenó allanamientos en la terminal portuaria zarateña después de que en Bélgica aparecieran 222 kilos de cocaína escondidos en un cargamento de arroz que había salido de allí. Mucho antes, ya en 2016, Reuters informó que la Argentina había trasladado parte de su ofensiva antidroga hacia los puertos privados, con especial atención sobre terminales del corredor fluvial bonaerense. Todo esto muestra por qué Campana y Zárate no son sólo enclaves de recaudación y logística: son también puntos sensibles en la lucha contra el contrabando y el tráfico internacional de estupefacientes.
Por eso, la promoción de Nieto tiene una lectura política inevitable. Milei no sólo mantuvo a un funcionario señalado por su cercanía con el viejo aparato de Echegaray: le asignó más poder en una aduana decisiva para el comercio exterior y en un corredor donde la cuestión narco ya dejó antecedentes pesados. En una administración que hizo del discurso anticasta, la transparencia y la seguridad una bandera de identidad, el ascenso de un cuadro de ese perfil a un puesto tan delicado deja abierta una pregunta incómoda: si este es el recambio prometido, entonces el mileísmo empieza a parecerse demasiado a aquello que dijo venir a reemplazar.





