Buenos Aires, 25 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA-. La crisis de credibilidad del fútbol argentino sumó un nuevo capítulo explosivo con la aparición de chats que comprometen al tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, a su excolaborador Juan Pablo Beacon y al director nacional de arbitraje, Federico Beligoy, en una trama donde se mezclan dinero en sobres, designaciones arbitrales, internas sindicales y sospechas cada vez más densas sobre la manipulación de partidos. Aunque hasta el momento no existe una condena judicial que permita afirmar como hecho probado la compra de encuentros, el material que ahora analiza la Justicia volvió a instalar una sospecha de enorme gravedad: que desde el corazón del sistema arbitral se habrían movido piezas para influir sobre designaciones y resultados en beneficio de intereses concretos.
El dato más delicado es el que surge de mensajes fechados en marzo de 2021. Allí, una cuenta identificada como “Tovi II”, atribuida periodísticamente a Toviggino, le indica a Beacon que retire tres sobres con dinero, dos de ellos a nombre de Beligoy. Los chats no explicitan ni el monto ni el motivo de la entrega, pero el contexto en que aparecen vuelve el episodio especialmente sensible: en esos mismos intercambios se habla de árbitros del SADRA, de cómo “voltear las cautelares” judiciales que obligaban a incluirlos en distintas categorías y de la necesidad de administrar designaciones para neutralizar el frente gremial que encabezaba Guillermo Marconi. En otras palabras, no se trata sólo de plata circulando en sobres, sino de dinero que aparece cruzado con la cocina de las designaciones arbitrales.
Ese punto es central porque Beligoy no ocupa un lugar decorativo. La propia AFA lo presenta oficialmente como director nacional de arbitraje, y su comisión tiene entre sus funciones organizar y designar árbitros para los partidos oficiales. Por eso, cualquier referencia a pagos, favores o coordinación política con quien maneja ese tablero golpea de lleno sobre la legitimidad del sistema. Si quien debe garantizar imparcialidad aparece mencionado en conversaciones sobre sobres con dinero y sobre cómo acomodar árbitros para desactivar conflictos judiciales, la sospecha deja de ser una simple pelea interna y pasa a rozar el corazón mismo de la competencia deportiva.
A ese cuadro se suma el antecedente de la denuncia impulsada por el legislador Facundo Del Gaiso, quien en 2024 apuntó contra Nicolás Jara, Beligoy y Toviggino por presuntas maniobras vinculadas a arbitrajes sospechosos. Esa presentación fue archivada en el fuero federal por inexistencia de delito federal, y Toviggino utilizó ese cierre para defenderse políticamente. Pero la aparición de nuevos chats cambia el clima del caso, porque ya no se discute sólo sobre denuncias públicas o posteos en redes, sino sobre mensajes privados en los que se habla de dinero, designaciones y modos de administrar el arbitraje en función de conveniencias internas. El cierre anterior, por lo tanto, no alcanza para barrer debajo de la alfombra el volumen de lo que ahora volvió a emerger.
También agrava el panorama el hecho de que distintas publicaciones periodísticas hayan señalado un presunto circuito de pagos a un periodista deportivo para instalar determinadas versiones, atacar a árbitros cuestionados y blindar a la conducción de la AFA. Esa parte de la historia todavía aparece apoyada en reconstrucciones periodísticas y fuentes de la investigación, por lo que merece cautela. Pero aun dejando ese punto en suspenso, el cuadro general ya es lo bastante severo: los mensajes atribuidos al entorno de Toviggino muestran una lógica de control, disciplinamiento y administración política del arbitraje que resulta incompatible con la transparencia que debería regir en el fútbol profesional.
Por eso, aunque hoy no pueda afirmarse judicialmente que la AFA y Toviggino compraron partidos como verdad ya probada, sí puede decirse que la sospecha de partidos direccionados y arbitrajes manipulados volvió a fortalecerse con material que compromete a figuras centrales del sistema. En el fútbol argentino, donde desde hace tiempo se discuten designaciones “a dedo”, favoritismos y fallos sistemáticamente cuestionados, la aparición de sobres con dinero y chats sobre cómo manejar árbitros no hace más que profundizar la peor de las sospechas: que detrás de muchos fallos polémicos pudo haber algo más que errores humanos.





