Buenos Aires, 26 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA-. El paso de Sergio Massa por el juicio oral de Sueños Compartidos dejó bastante más que una declaración rutinaria. El ex ministro de Economía y ex intendente de Tigre compareció como testigo ante el Tribunal Oral Federal N° 5 y reconoció que hubo “incumplimientos” en las obras ejecutadas por la Fundación Madres de Plaza de Mayo, al tiempo que admitió que el municipio debió terminar con fondos propios parte de los trabajos que la fundación no concluyó. La causa investiga un presunto desvío de más de 206 millones de pesos sobre un total de 748 millones transferidos por el Estado al programa habitacional.
Pero el momento más incómodo de su testimonio llegó cuando la fiscalía avanzó sobre un punto especialmente sensible: los cheques vinculados al programa. De acuerdo con registros de la audiencia difundidos en redes y replicados por cuentas periodísticas, a Massa le preguntaron si recordaba haber firmado cheques en favor de la fundación y su primera respuesta fue negativa o dubitativa. Acto seguido, le exhibieron al menos algunos cheques con su firma, lo que dejó al ex funcionario en una situación de fuerte contradicción durante la audiencia. Video impactante del momento.
Ese episodio golpeó sobre un terreno políticamente muy delicado porque Massa había intentado tomar distancia de las decisiones operativas más comprometedoras. Según reconstrucciones de TN e Infobae, durante su declaración sostuvo que no había firmado personalmente los convenios iniciales de 2009 porque en ese período había pedido licencia como intendente para asumir como jefe de Gabinete nacional y que quien rubricó entonces fue el intendente interino Julio Zamora. Sin embargo, también quedó acreditado que más adelante sí suscribió un nuevo acuerdo vinculado a una obra comunitaria, y su testimonial dejó claro que mantuvo reuniones con Sergio Schoklender mientras el esquema seguía funcionando.
La escena, por eso, no fue menor. No se trató sólo de una discusión técnica sobre papeles administrativos, sino de una postal incómoda para un dirigente que buscó presentarse como alguien periférico a las maniobras investigadas. Que en plena audiencia aparecieran cheques firmados por él, después de haber negado o relativizado ese recuerdo, debilitó su intento de despegarse del circuito de decisiones que hoy vuelve a ser revisado por la Justicia. A eso se sumó otro dato relevante: Massa reconoció que el municipio de Tigre no hizo denuncias penales en su momento y que optó por continuar las obras por su cuenta tras la interrupción de pagos nacionales.
El juicio oral por Sueños Compartidos tiene entre los acusados a Julio De Vido, José López y los hermanos Sergio y Pablo Schoklender, y volvió a poner en foco una de las matrices más escandalosas del kirchnerismo: la combinación de discurso de derechos humanos, fondos públicos, adjudicaciones irregulares y obras inconclusas. En ese contexto, la declaración de Massa no logró despejar responsabilidades políticas. Por el contrario, dejó una imagen de incomodidad y contradicción en un expediente donde cada papel, cada convenio y cada cheque vuelve a pesar.





