Buenos Aires-2 de abril de 2026-Total News Agency-TNA- El presidente Javier Milei decidió volver a reunir el próximo lunes en la Casa Rosada a sus principales funcionarios en un intento por recuperar el control de la agenda, exhibir unidad y dejar atrás una seguidilla de golpes políticos que vienen erosionando al oficialismo. La cita, prevista para el mediodía, no llega en un momento de fortaleza sino, por el contrario, en medio de un escenario cargado de ruido, desgaste y defensas improvisadas alrededor de la figura del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, convertido hoy en el principal foco de incomodidad interna para el Gobierno.
La reunión tendrá un fuerte contenido político. En la cima del poder libertario entienden que la administración quedó atrapada en una secuencia defensiva que, lejos de disiparse, fue creciendo con cada nuevo capítulo de las polémicas que rodean a Adorni. Las denuncias por sus movimientos patrimoniales, las dudas sobre la compra de un departamento en Caballito y de una propiedad en un country de Exaltación de la Cruz, el escándalo por los vuelos privados a Punta del Este y la controversia por la presencia de su esposa en una aeronave oficial en el viaje a Nueva York fueron perforando la narrativa de austeridad y prolijidad que La Libertad Avanza intentó sostener desde su llegada al poder.
En ese contexto, el encuentro del lunes apunta a ordenar el frente interno y a transmitir una señal política inequívoca: Milei no piensa soltarle la mano a Adorni, al menos por ahora. El gesto ya empezó a construirse en las últimas horas. El miércoles, el mandatario recibió al ministro coordinador en Olivos durante más de dos horas, en una reunión que en el entorno presidencial presentaron como una ratificación de confianza. Y este jueves volvió a exhibirlo a su lado en el acto por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, en una postal cuidadosamente diseñada para disipar rumores de desplazamiento. Pero hasta ahora esa estrategia no logró cerrar la hemorragia política ni apagar las sospechas.
Puertas adentro del oficialismo saben que el problema ya no pasa sólo por la defensa personal de Adorni, sino por el daño que la seguidilla de episodios le provoca a un Gobierno que necesita volver a hablar de gestión, reformas y resultados. Por eso la cumbre del lunes buscará relanzar la conversación pública y mostrar una administración nuevamente enfocada en su hoja de ruta. No es casual que, en paralelo, la Casa Rosada haya informado que el jefe de Gabinete iniciará una ronda de reuniones con ministros y equipos técnicos para revisar la planificación de cada cartera y proyectar metas operativas para 2026 y 2027. La idea es clara: pasar de la crisis al control, aunque por ahora el tránsito venga resultando bastante más complicado de lo que esperaba el oficialismo.
La dificultad adicional es que el frente Adorni no es el único ruido que golpea al Gobierno. En las últimas jornadas también crecieron las novedades en la causa vinculada a la criptomoneda $LIBRA, un expediente que volvió a poner bajo presión al entorno presidencial a partir de peritajes, documentos y presentaciones judiciales que alimentan la controversia en torno a la promoción que hizo Milei de ese activo digital. En la Casa Rosada insisten en separar los planos y en relativizar el impacto político, pero el cuadro general muestra otra cosa: una administración obligada a desmentir, explicar y respaldar, cuando lo que necesita es imponer agenda y recuperar iniciativa.
Por eso la reunión del lunes no será una simple foto de gabinete. Será, en los hechos, una prueba de supervivencia política para una gestión que advierte que el deterioro de uno de sus hombres más visibles amenaza con salpicar al conjunto. Milei apuesta a cerrar filas, reordenar el comando y volver a marcar el paso. El problema es que el operativo para dar vuelta la página ya empezó hace varios días y, hasta ahora, no consiguió su objetivo. El Presidente decidió redoblar la apuesta y poner el cuerpo. El lunes se verá si esa movida alcanza para sacar al Gobierno del barro o si apenas servirá para confirmar que el costo político de sostener a Adorni sigue creciendo puertas adentro y también ante la opinión pública.





