Buenos Aires-21 de Abril de 2026-Total News Agency-TNA-. La política argentina está que arde, y como suele suceder, el epicentro del incendio es el propio Gobierno. En una nueva y punzante entrega de su editorial en Odisea Argentina, el prestigioso analista Carlos Pagni desmenuzó la realidad de una administración que parece ser el único actor en el escenario, pero que puertas adentro vive una guerra de guerrillas que amenaza con devorarlo todo. La gran bomba de la noche: el famoso “triángulo de hierro” —ese vértice de poder compuesto por Javier Milei, su hermana Karina Milei y el asesor estrella Santiago Caputo— ha dejado de existir. Se rompió, se hizo añicos.
Según Pagni, la relación entre la Secretaria General de la Presidencia y el llamado “Mago del Kremlin” está, lisa y llanamente, terminada. Y lo más curioso es que este divorcio político no se está dando solo en los despachos oficiales, sino en el hábitat natural de los libertarios: las redes sociales.
Una “Ezeiza virtual” a puro teclado
La interna escaló a niveles insospechados. Todo se precipitó cuando Sebastián Pareja, hombre de máxima confianza de Karina, decidió llevar a la justicia penal a un grupo de tuiteros que responden a Caputo. La fiscal Celsa Ramírez convocó a indagatoria a 11 de estos “guerreros digitales”. En el ecosistema de X (antes Twitter), la interpretación fue inmediata: si la fiscal responde indirectamente a Juan Bautista Mahiques (quien hoy orbita cerca de Karina), entonces es “el Jefe” quien dio la orden de avanzar contra la tropa de Caputo.
La respuesta no se hizo esperar. El Gordo Dan (Daniel Parisini) lideró el contraataque, mientras que del lado de los hermanos presidenciales, la diputada Lilia Lemoine salió a dar batalla. El clima se volvió tan espeso que algunos usuarios bautizaron el conflicto como una “Ezeiza virtual”, graficada con aquella mítica foto del palco, pero reemplazando el fusil FAL por un teclado de computadora.
La tensión llegó a tal punto que el propio Javier Milei intervino en la red social para darle la razón a Lemoine en una disputa con Nicolás Márquez. Esto provocó una catarata de insultos hacia el mandatario por parte de sus propios seguidores, quienes se sienten los verdaderos artífices de su llegada al sillón de Rivadavia.
El control de la SIDE y el laberinto judicial
Pero la pelea no es solo por “likes”. Hay cajas y cuotas de poder tangibles en juego. Pagni reveló que la gente de Caputo, con Sebastián Amerio a la cabeza, fue desplazada del manejo de la cartera de Justicia. Al mismo tiempo, Pareja asumió el control de la comisión bicameral que sigue a los organismos de inteligencia. Como bien remarcó Lemoine con una pizca de malicia: ahora es el bando de Karina quien controla los fondos reservados de la SIDE, un área que el Presidente le había confiado ciegamente al “Mago del Kremlin”.
En los pasillos de Comodoro Py, el panorama no es más alentador para el oficialismo. El Gobierno se compró una interna judicial ajena al bendecir a la facción de Mahiques, mientras el juez Ariel Lijo busca su propio camino hacia la Procuración General. Pagni detalló una cena reciente en el lujoso departamento de Lijo (vinculada al exembajador Carlos Bettini), donde se mezclaron gobernadores como Raúl Jalil y Gustavo Sáenz con el secretario personal de Antonio Stiuso, Lucas Nejamkis.
Mientras tanto, causas como la denominada $LIBRA (sobre criptomonedas) le quitan el sueño a los Milei, y las investigaciones sobre el patrimonio del vocero Manuel Adorni y supuestas coimas en la ANDIS siguen su curso bajo la mirada de un Lijo que siempre juega su propio partido.
La herencia de la pandemia y el factor Sigman
Un capítulo aparte merece la reactivación de la causa por las vacunas de COVID-19. El fiscal Carlos Stornelli pidió —y Lijo concedió— las indagatorias de la exministra Carla Vizzotti y el poderoso empresario farmacéutico Hugo Sigman. La sospecha es gravísima: se habrían demorado las vacunas de Pfizer para favorecer los negocios de Sigman con Astrazeneca, y luego los de Marcelo Figueiras (Richmond) con la Sputnik V.
Aquí también hay ruido interno: Sigman parece tener puentes tendidos con Santiago Caputo, mientras que los laboratorios internacionales se sienten más cómodos con la visión librecambista de Federico Sturzenegger.
Economía: ¿Esperanza o realidad?
En el plano económico, el ministro Luis Caputo y su viceministro José Luis Daza celebran el apoyo del FMI y de Kristalina Georgieva. El Gobierno busca un “alquiler de credibilidad” con organismos multilaterales (como el Banco Mundial) para garantizar el pago de la deuda y evitar que los dólares salgan del Banco Central.
Sin embargo, el bolsillo de la gente cuenta otra historia. Con una inflación que podría cerrar el año cerca del 30% —números superiores a los que dejó Cristina Kirchner a Mauricio Macri— y un salario público que cayó estrepitosamente, el optimismo oficial choca con la realidad del consumo. La esperanza del electorado viene en picada: del 50% en noviembre al 35% actual.
El enigma del Papa y el nuevo escenario político
Mientras el peronismo intenta una renovación difusa con figuras como Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y un Sergio Massa que ya se prueba el traje de candidato para “pinzar” a Axel Kicillof, un nuevo actor aparece en el horizonte: la Iglesia.
Pagni resaltó el duro cruce del Papa León XIV con Donald Trump, marcando un nivel de politización que podría replicarse en Argentina. El reciente show electrónico en Plaza de Mayo con el cura Guilherme Peixoto y la inminente visita del Sumo Pontífice al país para septiembre u octubre, plantean un desafío mayúsculo para Milei. El Presidente, el líder populista de derecha más cercano a Trump en el globo, recibirá en su tierra a un Papa con un discurso de justicia social y solidaridad que está en las antípodas de su programa.
En conclusión, el Gobierno enfrenta una tormenta perfecta: una interna feroz que rompió su núcleo de confianza, una justicia que lo acecha con causas sensibles y una sociedad cuya paciencia se mide en el poder adquisitivo del salario. Como advierte Pagni, la ilusión de eternidad en el poder es peligrosa, y si el oficialismo sigue manejándose por impulsos digitales, el agotamiento podría llegar mucho antes de lo previsto.





