Washington-26 de Abril de 2026-Total News Agency-TNA- La investigación por el intento de magnicidio contra el presidente Donald Trump durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca dio un giro decisivo tras la aparición de un extenso manifiesto escrito por el atacante Cole Tomas Allen, en el que detalla sus motivaciones, objetivos y reglas de enfrentamiento antes de irrumpir armado en el hotel Washington Hilton.

El documento, obtenido por el FBI y el Servicio Secreto de Estados Unidos gracias al aporte de su hermana Avriana Allen, confirma que el agresor no actuó de manera improvisada, sino que planificó el ataque con una lógica ideológica, una selección de blancos y una narrativa de justificación política.

En el texto, enviado previamente a su familia, el atacante comienza con una serie de disculpas que revelan conciencia del impacto de su accionar. “Puede que hoy haya sorprendido a mucha gente. Permítanme empezar disculpándome con todos aquellos cuya confianza traicioné”, escribió, antes de admitir que engañó a sus padres y allegados para concretar su plan.

Pero el núcleo del manifiesto aparece cuando explica sus motivaciones. “Soy ciudadano de los Estados Unidos de América. Lo que hacen mis representantes me representa. Y ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes”, sostuvo, en una declaración que expone un nivel extremo de radicalización política y odio personal hacia el mandatario.
El documento incluye además un apartado técnico donde establece sus “reglas de enfrentamiento”, lo que refuerza la hipótesis de premeditación. Allí define como objetivos directos a funcionarios de la administración, priorizados por jerarquía, mientras que señala que el Servicio Secreto solo debía ser atacado si interfería en su accionar. También aclara que intentaría evitar víctimas civiles, aunque admite que podría avanzar sobre terceros si lo consideraba necesario para alcanzar sus objetivos.
“Funcionarios de la administración son objetivos… Servicio Secreto: son objetivos solo si es necesario… Empleados del hotel: no son objetivos en absoluto… Invitados: no son objetivos en absoluto”, escribió, en un esquema que evidencia una planificación operativa detallada.
En otro pasaje, incluso menciona la elección del armamento para reducir daños colaterales, lo que refuerza el carácter deliberado del ataque. “Para minimizar las víctimas usaré munición de perdigones… pero atravesaría a la mayoría de las personas aquí para llegar a los objetivos si fuera absolutamente necesario”, advirtió.
Las autoridades también confirmaron que Allen adquirió armas en una armería de California y que se entrenaba regularmente en campos de tiro antes del ataque. Además, fue vinculado a un grupo denominado “The Wide Awakes” y a protestas contra la agenda política de la administración Trump, lo que abre una línea de investigación sobre posibles conexiones ideológicas o redes de influencia.
El propio Donald Trump calificó el manifiesto como un texto cargado de “mucho enojo” y “odio anticristiano”, mientras que la fiscal federal Jeanine Pirro sostuvo que el atacante tenía la intención de causar el mayor daño posible.
A pesar de estos elementos, la principal hipótesis de la investigación sigue apuntando a un “lobo solitario”. Desde la Casa Blanca indicaron que, hasta el momento, no hay pruebas concluyentes de una conspiración organizada, aunque el FBI continúa analizando comunicaciones, dispositivos electrónicos y vínculos del acusado.
El ataque ocurrió a pocos metros del salón donde se encontraban el presidente, la primera dama Melania Trump, el vicepresidente JD Vance y gran parte del gabinete, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, lo que eleva la gravedad institucional del episodio.
Cole Tomas Allen ya enfrenta cargos por agresión y posesión ilegal de armas, aunque se espera que en las próximas horas se amplíe la imputación a delitos federales más graves, en función del intento de asesinato y del riesgo generado sobre el presidente y su entorno.
El manifiesto se convierte así en una pieza clave para entender no solo el ataque, sino el clima de radicalización política que atraviesa a sectores de la sociedad estadounidense. Un documento que deja al descubierto hasta qué punto el odio ideológico puede transformarse en violencia concreta.





