Buenos Aires, 1 de mayo de 2026 – Total News Agency – TNA-En un movimiento de fuerte contenido geopolítico y económico, la AmCham Argentina y la U.S. Chamber of Commerce firmaron un acuerdo estratégico destinado a impulsar inversiones en minerales críticos, un sector clave en la disputa global por el control de recursos esenciales para la tecnología y la defensa.
El entendimiento busca traducir en proyectos concretos el alineamiento político entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Donald Trump, en un contexto donde Estados Unidos intenta reducir su dependencia de China, país que actualmente controla cerca del 75% del mercado mundial de estos recursos estratégicos.
Un tablero global en disputa
Los minerales críticos —entre ellos litio, cobre y tierras raras— son indispensables para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos, semiconductores, sistemas de defensa y tecnologías de última generación. En este escenario, Argentina aparece como un jugador clave: es uno de los pocos países con reservas significativas de estos tres recursos.
El país integra el denominado “Triángulo del litio” junto a Chile y Bolivia, y se ubica entre los principales productores y poseedores de reservas globales. A esto se suma el potencial en cobre —fundamental para la electrificación— y la presencia de al menos siete elementos de tierras raras, aún en fase de desarrollo.
Financiamiento y seguridad hemisférica
El acuerdo firmado habilita el acceso a financiamiento de organismos clave como la DFC y el EXIM Bank, que cuentan con hasta 100.000 millones de dólares disponibles para proyectos vinculados a cadenas de suministro estratégicas.
Para Washington, el objetivo es claro: construir alternativas confiables al dominio chino. Así lo expresó Neil Herrington, quien remarcó que garantizar el abastecimiento de minerales críticos es una cuestión de seguridad nacional y hemisférica.
Desde el lado argentino, Alejandro Díaz destacó que el acuerdo permitirá difundir oportunidades de inversión entre las principales empresas estadounidenses, muchas de las cuales ya operan en el país o evalúan desembarcar en el sector minero.
El rol del Gobierno y el RIGI
El Gobierno nacional apuesta a consolidar este proceso mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, una herramienta diseñada para atraer capitales de gran escala en sectores estratégicos como minería y energía.
El secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, subrayó que Argentina cuenta con recursos históricos que no fueron desarrollados por falta de condiciones macroeconómicas y regulatorias. Según explicó, el nuevo escenario —con mayor estabilidad y alineamiento con Occidente— abre una ventana de oportunidad inédita.
Entre los cambios más relevantes, se destaca la modificación del marco regulatorio ambiental que, según el oficialismo, permitió destrabar proyectos que permanecían paralizados.
Actualmente, de los 36 proyectos presentados bajo el RIGI, ya fueron aprobados 14, la mayoría vinculados a minería y energía. Las proyecciones oficiales indican que, en un plazo de cinco años, estos sectores podrían generar un superávit comercial cercano a los 60.000 millones de dólares.
Argentina, en el centro del nuevo mapa energético
Desde el sector privado, Mariana Schoua, titular de AmCham Argentina, sintetizó el momento: el país combina recursos naturales estratégicos, un contexto internacional favorable y señales de estabilización económica.
El desafío, sin embargo, será la ejecución. La competencia global por estos recursos es feroz y los inversores exigen reglas claras, seguridad jurídica y previsibilidad.
En ese marco, el acuerdo firmado no solo representa una oportunidad económica, sino también un paso decisivo en la inserción internacional de Argentina como proveedor clave en las cadenas de suministro del siglo XXI.
La apuesta es ambiciosa: convertir el potencial geológico en inversiones reales, empleo y desarrollo, en un mundo donde los minerales críticos ya no son solo un negocio, sino una herramienta de poder global.





