Por Darío Rosatti
Buenos Aires, 8 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- En medio del escándalo judicial y político que rodea al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el Gobierno volvió a intentar mostrarse en control de la agenda con una conferencia de prensa en Casa Rosada y una visita a la nueva planta de Mercedes-Benz Camiones y Buses en Zárate, donde el funcionario dejó una frase de fuerte tono político: “Argentina necesita que se crea en el país que estamos haciendo”, mientras es investigado por supuesto enriquecimiento y demara la presentación de su declaración jurada.
La afirmación buscó reforzar el mensaje oficial de confianza, inversiones y recuperación económica, justo en una jornada en la que la automotriz alemana inauguró un complejo industrial de más de US$110 millones, presentado como la primera planta automotriz construida desde cero en el país en los últimos quince años. Sin embargo, el intento de poner el foco en la inversión quedó atravesado por el caso Adorni, que volvió a dominar la escena pública.
Durante la conferencia, uno de los periodistas sorteados para preguntar consultó al ministro de Economía, Luis Caputo, sobre el posible impacto negativo de la causa contra Adorni en la llegada de inversiones. También mencionó que empresarios ya hablan del “riesgo Adorni” y preguntó si algún funcionario del Gobierno cobró sobresueldos.
Fue allí cuando se produjo el momento más incómodo: Adorni interrumpió la respuesta de Caputo y aclaró que las preguntas al ministro debían estar vinculadas al Súper RIGI. El titular del Palacio de Hacienda finalmente no respondió sobre los supuestos sobresueldos y se limitó a ironizar: “Qué pregunta es esa, Dios mío”. El dato político es contundente: se preguntó por sobresueldos en el Gabinete y nadie contestó.
Según pudo saber Total News Agency (TNA) de fuentes reservadas del Gobierno, en el Gabinete existirían sobresueldos que podrían llegar hasta los US$50.000. Las fuentes, clasificadas por su cercanía a la estructura oficial, pidieron absoluta reserva. La gravedad de la versión exige una respuesta institucional clara, precisamente porque el Gobierno construyó buena parte de su legitimidad sobre la promesa de terminar con los privilegios de la política.
En paralelo, Caputo rechazó que la causa que involucra a Adorni tenga impacto sobre las inversiones. “Lo de Manuel no tiene ningún efecto”, afirmó, al sostener que durante el viaje a Estados Unidos un inversor habría minimizado el tema al considerar absurdo decidir una inversión por “una diferencia de una almohadilla” vinculada al patrimonio del jefe de Gabinete.
Sin embargo, el propio ministro reconoció que los empresarios e inversores le temen al llamado “riesgo kuka”, es decir, a la posibilidad de un regreso del kirchnerismo al poder. “El riesgo país no baja por riesgo kuka”, dijo Caputo, al explicar que el mercado asigna una probabilidad baja a ese escenario, pero considera que, si ocurriera, sería “el infierno”.
Para Total News Agency (TNA), la explicación deja una contradicción evidente. Si el mercado teme al regreso del kirchnerismo por lo que implicaría para la estabilidad del país, también debería preocuparle el deterioro de confianza provocado por un funcionario clave envuelto en una investigación por presunto enriquecimiento ilícito, pagos en efectivo, viajes abonados por terceros y gastos difíciles de justificar. El “riesgo kuka” puede existir, pero el “riesgo Adorni” es una crisis actual, no hipotética.
El fiscal Gerardo Pollicita mantiene bajo análisis pruebas sensibles, entre ellas la declaración del contratista Matías Tabar, quien aseguró haber cobrado US$245.000 en efectivo por refacciones en la casa del country Indio Cuá, y documentación vinculada a viajes de placer presuntamente abonados por terceros, como el caso de facturas a nombre de Imhouse relacionadas con Marcelo Grandio y el viaje a Punta del Este.
En ese contexto, resulta difícil sostener que la causa no afecta la confianza. Si fuera cierto que el caso no tiene ningún impacto, tampoco se explicaría el pedido de la senadora Patricia Bullrich para que Adorni presente de inmediato la documentación de sus ingresos y su declaración jurada. La propia interna oficial muestra que el problema existe, preocupa y divide.
El punto de fondo es que la confianza económica no se sostiene solo con anuncios de inversión, mejora de calificaciones o discursos promercado. También requiere transparencia, coherencia y credibilidad política. Cuando un jefe de Gabinete queda bajo sospecha y el Gobierno evita responder preguntas concretas sobre sobresueldos, el daño ya no es solo judicial: es institucional y económico.
El Gobierno busca instalar que el obstáculo central es el “riesgo kuka”. Pero la pregunta que empieza a recorrer despachos empresarios y políticos es otra: cuánto del deterioro actual no responde al pasado que amenaza con volver, sino al presente que el oficialismo no logra explicar.
Operacion antidrogas en Santa Fe con apoyo de la DEA
El secuestro de más de 400 kilos de cocaína en el norte de Santa Fe fue presentado por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, como un éxito de la Policía Federal Argentina (PFA), pero su comunicación pública dejó afuera un dato central: la investigación se inició a partir de información aportada por la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos.





