Buenos Aires, 8 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- El presidente Javier Milei decidió redoblar su respaldo político al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, pese al avance de la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito y al creciente malestar interno dentro del oficialismo, donde ya son varios los funcionarios que consideran que el ministro coordinador debería apartarse para evitar un mayor desgaste del Gobierno.
Durante la reunión de Gabinete realizada este viernes en Casa Rosada, el mandatario fue terminante frente a sus ministros:
“No lo voy a ejecutar para ganar la elección”, afirmó en referencia a Adorni, según reconstruyeron participantes del encuentro.
La frase expone hasta qué punto el Presidente decidió convertir la defensa de su jefe de Gabinete en una cuestión personal y política, aun cuando la crisis ya empieza a afectar la dinámica interna del Gobierno y amenaza con impactar sobre la agenda económica.
Un respaldo total en medio de la tormenta
El encuentro en Balcarce 50 duró unas dos horas y media. Según trascendió, Milei abrió la reunión durante los primeros 30 minutos, realizó un análisis general del rumbo del Gobierno y luego dedicó una parte central a respaldar a Adorni.
Después, el propio Presidente delegó en el jefe de Gabinete la conducción del resto del encuentro, en una señal deliberada para disipar versiones sobre una posible salida del funcionario.
Desde el Gobierno también dejaron trascender que Adorni presentó un supuesto “plan de gestión 2026-2027”, intentando instalar la idea de continuidad política y administrativa hasta el próximo año.
Malestar interno y desgaste político
Sin embargo, puertas adentro la situación es mucho más compleja.
Diversos funcionarios oficialistas reconocen en privado que existe un creciente malestar por el impacto político del caso Adorni, especialmente porque las revelaciones sobre viajes, propiedades, gastos en efectivo y operaciones inmobiliarias dominan la agenda pública y dificultan instalar otros temas de gestión.
“Hay malestar interno porque ni siquiera hay líneas discursivas. ¿Qué vas a decir si él no tiene respuestas?”, deslizó una fuente oficialista citada en las últimas horas.
La situación se agravó luego de que la senadora Patricia Bullrich exigiera públicamente que Adorni presente “de inmediato” su declaración jurada de bienes para dejar de “empantanar” al Gobierno.
La presión de Bullrich abrió un nuevo foco de tensión interna y obligó incluso al propio Milei a intervenir mediáticamente para asegurar que el funcionario aceleraría la documentación requerida.
El “riesgo Adorni” y la economía
Mientras tanto, en el área económica crece la preocupación por el impacto del caso sobre la confianza y las inversiones.
El ministro de Economía, Luis Caputo, intentó minimizar la situación al afirmar que “lo de Manuel no tiene ningún efecto” sobre el clima de negocios y atribuyó el riesgo país exclusivamente al “riesgo kuka”.
Pero en el propio oficialismo reconocen que el escándalo ya empieza a afectar la credibilidad del Gobierno.
Según pudo saber Total News Agency (TNA), sectores del empresariado comenzaron a hablar informalmente del “riesgo Adorni”, en referencia al daño institucional que provoca tener al principal coordinador político del Gobierno bajo investigación judicial por presuntas irregularidades patrimoniales.
La contradicción interna también empieza a ser evidente:
- Luis Caputo culpa en privado a Adorni por los desaguisados políticos y económicos derivados del caso.
- El entorno de Karina Milei, en cambio, responsabiliza al propio “Toto” por no contener el impacto financiero y comunicacional de la crisis.
El núcleo duro resiste
A pesar de todo, Milei mantiene firme su estrategia de blindaje político.
En las últimas horas reposteo mensajes en redes sociales acusando a los medios de operar contra el jefe de Gabinete y sugiriendo que existe una campaña para forzar su salida.
Uno de los mensajes compartidos por el Presidente afirmaba:
“Los periodistas ensobrados están desesperados porque por primera vez tienen un presidente que no negocia con ellos, no les reparte pauta y no les tiene miedo”.
La línea oficial busca presentar el caso como una operación política y mediática. Sin embargo, el problema para el Gobierno es que la investigación ya dejó de depender exclusivamente del terreno periodístico:
- existen declaraciones judiciales,
- chats,
- testimonios,
- movimientos financieros,
- gastos en efectivo,
- y operaciones inmobiliarias bajo análisis del fiscal Gerardo Pollicita y del juez Ariel Lijo.
Un Gobierno atrapado en su propia contradicción
El dato político más delicado es que el Gobierno que llegó prometiendo terminar con “la casta”, la corrupción y los privilegios hoy dedica buena parte de su energía a sostener políticamente a un funcionario cuestionado justamente por esas sospechas.
Y mientras Milei se planta públicamente detrás de Adorni, dentro del propio Gabinete crece la sensación de que el costo político empieza a ser demasiado alto.
La pregunta que recorre la política ya no es solamente si Adorni podrá resistir judicialmente.
La verdadera incógnita es cuánto tiempo más podrá resistir políticamente el Gobierno sin que el “riesgo Adorni” termine contaminando todo el proyecto libertario.





