Buenos Aires, 9 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- El desgaste político del gobierno de Javier Milei comenzó a encender alarmas dentro del propio oficialismo luego de que distintos analistas y consultores coincidieran en que la administración libertaria atraviesa una caída sostenida de imagen, un deterioro de expectativas económicas y un creciente clima de descontento social que ya impacta sobre las perspectivas electorales de cara a 2027.
Uno de los diagnósticos más contundentes fue realizado por el analista político Facundo Nejamkis, director de la consultora Opina Argentina, quien aseguró que el Gobierno perdió alrededor de “15 puntos” de respaldo desde comienzos de año y que el escenario de hegemonía electoral que parecía consolidado a fines de 2025 “ya no existe”.
“A finales del año pasado parecía que la reelección estaba prácticamente asegurada. Hoy ese escenario ya no existe”, sostuvo el consultor en declaraciones radiales.
El “riesgo Adorni” y el desgaste político
Según el análisis de Nejamkis, la caída oficialista no responde exclusivamente a la situación judicial y política del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, aunque reconoció que el denominado “riesgo Adorni” comenzó a erosionar la imagen de orden, transparencia y previsibilidad que intentaba construir el Gobierno.
La decisión de Milei de sostener políticamente a Adorni pese al avance de las investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito y movimientos patrimoniales sospechosos profundizó además tensiones internas dentro del oficialismo.
“El Presidente llegó adonde llegó como un peleador, como un polarizador, alguien que se hace fuerte en la disputa y no en la negociación”, explicó el analista, sugiriendo que Milei sigue apelando a la confrontación como método político aun cuando el contexto comienza a cambiar.
En las últimas semanas, la crisis alrededor de Adorni dejó expuestas fisuras dentro del propio Gobierno:
- sectores cercanos a Luis Caputo responsabilizan al jefe de Gabinete por el ruido político que afecta la economía;
- mientras el entorno de Karina Milei apunta al ministro de Economía por los problemas financieros y el deterioro de expectativas.
El problema de fondo: la economía
Pero el verdadero problema del Gobierno parece estar en otro lado.
Según explicó Nejamkis, el principal factor de desgaste es la percepción negativa sobre la situación económica y el futuro.
“Un 60% de la sociedad argentina está disconforme con el funcionamiento del programa económico y además es escéptica respecto al futuro”, sostuvo.
Ese dato comienza a preocupar especialmente porque durante buena parte de 2025 el Gobierno había logrado sostener respaldo político gracias a:
- la desaceleración inflacionaria,
- el superávit fiscal,
- la estabilidad cambiaria,
- y la expectativa de recuperación.
Sin embargo, distintos estudios recientes muestran:
- caída del consumo,
- deterioro del salario real,
- problemas crecientes de empleo,
- fuerte presión sobre clase media,
- y agotamiento del “efecto paciencia” que una parte de la sociedad mantenía con el ajuste libertario.
El Gobierno sigue competitivo, pero ya no dominante
Pese a la caída, el oficialismo todavía conserva un piso político relevante.
Según Opina Argentina, el Gobierno mantiene una intención de voto cercana al 35%, cifra que le permite seguir siendo competitivo.
No obstante, el panorama ya no se parece al de hace apenas algunos meses, cuando dentro de Casa Rosada algunos sectores comenzaban incluso a hablar de reelección prácticamente asegurada.
Hoy la situación cambió.
“El Gobierno está en una elección peleada con el peronismo”, afirmó Nejamkis, quien además destacó que comenzó a desaparecer aquella fuerte demanda social por una alternativa “completamente antisistema” que impulsó a Milei en 2023.
El regreso del peronismo competitivo
La pérdida de centralidad libertaria coincide además con una lenta reorganización del peronismo.
Aunque todavía fragmentado y atravesado por internas, distintos sectores opositores comenzaron a recuperar competitividad electoral gracias al desgaste oficialista y a la situación económica.
Dentro del oficialismo reconocen además otro fenómeno:
cuando un liderazgo comienza a mostrar debilidad, aparecen rápidamente cuestionamientos internos que antes permanecían silenciados.
“Cuando te ven débil dentro de tu propio espacio se te empiezan a animar un poco más”, explicó el consultor.
Esa situación ya puede observarse:
- en las críticas internas sobre el manejo político,
- en las diferencias económicas,
- y en el creciente nerviosismo dentro del Gabinete.
Confianza, corrupción y economía
Para muchos analistas, el problema excede incluso el caso Adorni.
La economía argentina depende históricamente de un elemento central: la confianza.
Cuando un gobierno logra transmitir:
- estabilidad,
- previsibilidad,
- orden institucional,
- y reglas claras,
la inversión, el crédito y el consumo tienden a reaccionar positivamente.
Pero cuando aparecen sospechas de corrupción, irregularidades patrimoniales o conflictos internos, el daño no es solamente político:
impacta directamente sobre la credibilidad económica.
En otras palabras:
la confianza es uno de los principales activos de cualquier programa económico.
Y cuando esa confianza se deteriora, también se debilitan:
- las inversiones,
- el crédito,
- el consumo,
- y las expectativas de crecimiento.
Milei resiste, pero el escenario cambió
A pesar del desgaste, Javier Milei mantiene todavía un núcleo duro de apoyo considerable y conserva una fuerte capacidad de polarización política.
Sin embargo, la sensación de invulnerabilidad que rodeaba al oficialismo comenzó claramente a erosionarse.
La combinación de:
- crisis política,
- desgaste económico,
- tensiones internas,
- y escándalos alrededor del entorno presidencial, empieza a transformar el escenario político argentino en algo mucho más incierto y competitivo.
Y aunque el oficialismo sigue siendo fuerte, dentro y fuera del Gobierno ya muchos comienzan a admitir algo que hace apenas meses parecía impensado:
la reelección de Milei dejó de parecer inevitable.





