Buenos Aires, 11 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- El riesgo país argentino perforó este lunes el piso de los 500 puntos básicos y cayó hasta la zona de 498 unidades, en medio de una nueva mejora de los bonos soberanos en dólares y de un clima financiero internacional que, pese a algunas señales de cautela, continúa sosteniendo el apetito por activos de riesgo. Para el gobierno de Javier Milei, el dato representa una señal política y económica de alto impacto: el mercado vuelve a reconocer el ajuste fiscal, la baja del riesgo de default y la expectativa de que la Argentina pueda recuperar gradualmente acceso al crédito en mejores condiciones.
Los títulos soberanos argentinos, tanto Bonares como Globales, avanzaron alrededor de 0,2% en la jornada y acumulan una mejora cercana al 3% en lo que va de mayo. Esa recuperación permitió que el indicador elaborado por JP Morgan, una referencia clave para medir el sobrecosto que paga el país frente a bonos del Tesoro de Estados Unidos, retrocediera 15 puntos y tocara su nivel más bajo desde el 2 de febrero.
El movimiento no aparece aislado. En los últimos días, la agencia internacional Fitch Ratings elevó la calificación soberana de la Argentina desde CCC+ a B-, con perspectiva estable, al señalar una mejora estructural en los balances fiscal y externo, avances en las reformas económicas y mejores perspectivas de acumulación de reservas. Si bien el país continúa dentro de la categoría especulativa, el cambio fue leído por inversores como una validación del rumbo económico encarado por la administración libertaria.
La mejora también llega en un contexto en el que el equipo económico procura reconstruir credibilidad sin repetir el viejo atajo argentino de emitir deuda cara para comprar tiempo. El secretario de Política Económica, José Luis Daza, afirmó la semana pasada que el Tesoro nacional podría buscar financiamiento en los mercados cuando las tasas resulten más razonables, pero remarcó que por ahora el Gobierno no planea emitir nueva deuda en condiciones que comprometan la sostenibilidad fiscal. “No queremos pagar tasas de interés que pongan en peligro la dinámica fiscal en el mediano plazo”, sostuvo durante un evento organizado por Moody’s en Buenos Aires.
La estrategia oficial, por el momento, pasa por sostener el superávit fiscal, acumular reservas a través del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y aprovechar el ingreso de divisas de sectores como energía, minería y agroindustria. A eso se suma la búsqueda de financiamiento en moneda extranjera dentro del mercado local y en organismos internacionales, sin precipitar una salida al mercado global mientras las tasas sigan siendo exigentes.
En la plaza local, el S&P Merval avanzó cerca de 0,4% y se ubicó en torno a los 278.000 puntos. Entre los papeles argentinos que cotizan en Wall Street, YPF mostró una suba cercana al 0,8%, mientras que Tenaris extendió su fuerte avance anual. En contraste, Mercado Libre volvió a operar bajo presión luego del fuerte retroceso registrado el viernes. También se destacó el rebote de Bioceres, con una mejora significativa en la rueda.
El escenario internacional acompañó parcialmente. Los principales índices de Wall Street se mantuvieron en zona de máximos históricos, con el S&P 500 por encima de los 7.400 puntos y el Nasdaq sostenido sobre los 26.000 puntos. Sin embargo, algunos analistas advierten que el rally estadounidense muestra una base menos sólida de lo que sugiieren los índices principales. El estratega Jonathan Krinsky, de BTIG, señaló que el S&P 500 cerró muy por encima de su media móvil de 50 días, aunque apenas poco más de la mitad de sus componentes se ubicaron por encima de sus propias medias, una señal de “luz amarilla” en medio de la euforia.
Otro factor de tensión global es el petróleo. El crudo Brent volvió a subir alrededor de 2% y se ubicó en torno de los 103 dólares por barril, impulsado por la falta de avances entre Estados Unidos e Irán respecto de la normalización del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz y el programa nuclear de Teherán. Para la Argentina, un petróleo elevado tiene una lectura dual: puede encarecer costos en algunos sectores, pero también mejora el atractivo de inversiones energéticas en Vaca Muerta y refuerza el potencial exportador del país.
En términos políticos, la caída del riesgo país fortalece el argumento central de la Casa Rosada: el orden fiscal empieza a tener premio. Después de años de default, cepos, emisión descontrolada, inflación persistente y pérdida de confianza, la administración de Milei busca demostrar que la disciplina macroeconómica puede abrir una etapa distinta. El mercado todavía exige pruebas adicionales, especialmente en materia de reservas, inflación y gobernabilidad, pero la señal de este lunes es clara: cuando el Estado deja de gastar por encima de sus posibilidades, el crédito empieza lentamente a mirar otra vez hacia la Argentina.
La baja debajo de los 500 puntos no resuelve todos los problemas, pero marca un umbral relevante. Para el Gobierno, es una bocanada de aire en medio de una agenda económica exigente. Para los inversores, es una confirmación de que los bonos argentinos todavía tienen recorrido si el programa fiscal se sostiene. Y para una economía golpeada por años de populismo financiero, es una señal concreta de que la confianza, aunque tarda en volver, puede empezar a reconstruirse cuando la política deja de pelearse con la realidad.





