Buenos Aires – 14 Junio 2026 – Total News Agency – TNA-. La crisis política abierta por la situación patrimonial de Manuel Adorni ingresó en una nueva fase: el Senado se prepara para avanzar con una interpelación al jefe de Gabinete y el oficialismo mira con alarma la posibilidad de que se consolide un eje parlamentario entre Victoria Villarruel, Patricia Bullrich, el peronismo y los bloques provinciales.
Según pudo reconstruirse en ámbitos legislativos, Villarruel se comunicó con Bullrich el jueves, cuando la senadora volvió a su despacho en el Congreso después de participar de la mesa política en Casa Rosada, y le anticipó que abriría el recinto para tratar la citación de Adorni.
“El jueves va a haber sesión y que se vote lo que se tenga que votar; lo de Adorni es insostenible”, habría transmitido la Vicepresidenta, en una frase que encendió todas las alarmas en el entorno de Javier Milei y, especialmente, en la mesa chica que responde a Karina Milei.
El movimiento dejó expuesta una fisura profunda dentro del oficialismo. Bullrich, que venía de marcar distancia pública con el jefe de Gabinete al calificar su caso como “más que un error, una omisión ética”, quedó en una posición incómoda frente a la hermana presidencial, pero a la vez encontró margen político para dejar correr la ofensiva opositora.
La senadora todavía mastica el malestar por la foto de cumpleaños en la que fue obligada a posar con Adorni, una imagen que no le habría gustado y que tardó más de cinco horas en difundirse por la red social X. En el Senado, incluso sectores libertarios admiten en voz baja que el jefe de Gabinete llega debilitado. “Lo van a destrozar”, pronosticó un legislador del oficialismo ante el sitio LPO, sin demasiada compasión por el funcionario.
El peronismo ya había abierto el camino en mayo, cuando José Mayans, presidente del interbloque de Unión por la Patria, le envió una carta formal a Villarruel para citar a Adorni. En una reunión de Labor Parlamentaria, el formoseño también presionó a Bullrich, que respondió que consultaría la situación con Balcarce 50.
La respuesta no conformó a Mayans. “No es que se presenta cuando él quiere, sino que es una obligación establecida por la Constitución Nacional; no nos tomen por tontos”, retrucó el senador.
Ahora, Mayans, Anabel Fernández Sagasti, Juliana di Tullio, Martín Soria, Fernando Salino, Mariano Recalde, Wado de Pedro y Jorge Capitanich presentaron un proyecto de resolución para citar al jefe de Gabinete, interpelarlo y dejar abierta la posibilidad de votar una moción de censura, en los términos del artículo 101 de la Constitución Nacional.
Ese artículo establece que el jefe de Gabinete debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes, alternando entre ambas cámaras, para informar sobre la marcha del Gobierno. Además, puede ser interpelado para el tratamiento de una moción de censura y removido por mayoría absoluta.
En el Senado, esa mayoría absoluta equivale a 37 votos. El peronismo parte de una base de 25 senadores, a los que suma los tres de Convicción Federal: Carolina Moisés, Guillermo Andrada y Sandra Mendoza. En la oposición también computan como posibles votos afirmativos a los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano, que alternaron apoyos y rechazos a las iniciativas del Gobierno.
El primer conteo opositor habla de unos 30 votos asegurados, todavía a siete del número necesario para aprobar la interpelación. “Tenemos hasta el miércoles para juntar más votos”, dijo un legislador de Unión por la Patria.
La clave está en los bloques provinciales y aliados fluctuantes. En ese universo aparecen Carlos “Camau” Espínola, Alejandra Vigo, Flavia Royón, Julieta Corroza, Beatriz Ávila y los dos senadores de Misiones. Con esos siete votos, la oposición podría alcanzar la cifra mágica.
También son observados con atención los diez senadores de la UCR y los tres del PRO. La presión sobre ese espacio creció luego de que el macrismo endureciera su postura frente a Adorni. En Diputados, Mauricio Macri instruyó a los legisladores más cercanos a acompañar la interpelación, en medio del malestar acumulado con Milei desde fines de 2025, cuando el Presidente lo dejó plantado en una comida política para desplazar a Guillermo Francos y promover a Adorni.
En la Cámara Alta, el jefe del bloque PRO es Martín Göerling Lara, uno de los dirigentes que también reclamó explicaciones al jefe de Gabinete. La UCR, por su parte, pidió “explicaciones claras e inmediatas”, una señal que Bullrich utiliza ante Karina Milei para justificar que ya no tiene margen político para frenar el avance opositor.
La situación se volvió aún más delicada luego de que Adorni presentara su declaración jurada y admitiera fondos no declarados, que atribuyó a inversiones en Bitcoin y a ahorros mantenidos “en negro”. La explicación no cerró el escándalo: lo agravó. Para la oposición, el funcionario no sólo debe explicar su patrimonio ante la Justicia, sino también ante el Congreso, donde ya había brindado respuestas consideradas insuficientes o contradictorias.
En el oficialismo preocupa que el caso Adorni funcione como catalizador de un reordenamiento interno en el Senado. A diferencia de las sesiones más adversas de 2025, cuando el peronismo podía imponer agenda con alrededor de 34 legisladores y Villarruel se movía sin una línea clara para bloquearlo, esta vez la Vicepresidenta aparece decidida a abrir el juego parlamentario.
El Gobierno teme que se consolide una pinza entre Villarruel, Bullrich, Mayans y los aliados provinciales. No sólo por la suerte de Adorni, sino porque una derrota en el recinto dejaría expuesta la fragilidad del dispositivo político de Karina Milei, Martín Menem y Lule Menem en el Congreso.
El antecedente inmediato fue la votación del pliego de la jueza María Verónica Michelli, que el Gobierno intentó retirar por su parentesco con el periodista Hugo Alconada Mon. El Senado lo aprobó igual, con 44 votos afirmativos, 18 negativos y dos abstenciones, entre ellas la de Bullrich. Aquella votación dejó a la vista que la jefa del bloque libertario podía desobedecer la línea de la Casa Rosada sin quedar aislada.
Para peor, dentro de La Libertad Avanza empiezan a moverse senadores que cuestionan la conducción política de la hermana presidencial y de los primos Menem. Desde Belén Montes de Oca hasta Francisco Paoltroni, hay un grupo de legisladores que cultiva perfil propio y mira con incomodidad la mala praxis política oficial.
El desenlace todavía es incierto, pero el daño ya está en curso. Adorni llegó al centro del poder como vocero del ajuste, luego fue premiado con la Jefatura de Gabinete y ahora se convirtió en el funcionario que puede arrastrar al Gobierno a una derrota institucional inédita.
Los senadores ya comenzaron a organizar su regreso a Buenos Aires después del debut de la Selección argentina en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Mientras el Gobierno esperaba que el fútbol ayudara a tapar la crisis, el Senado parece dispuesto a recordarle que la Constitución no entra en cuarto intermedio por la pelota.





