Miami – 4 julio 2026 – Total News Agency – TNA-. Lionel Messi volvió a quedar en el centro de la escena mundialista, esta vez no solo por su influencia decisiva en la victoria de Argentina ante Cabo Verde, sino también por una frase distendida que resumió el clima posterior a un partido mucho más exigente de lo esperado.
Tras el triunfo argentino por 3 a 2 en tiempo suplementario, por los dieciseisavos de final del Mundial 2026, varios futbolistas caboverdianos esperaron al capitán argentino en la zona mixta para pedirle fotos, camisetas y recuerdos. Messi aceptó los pedidos con buena predisposición y, entre risas, lanzó una broma que rápidamente se volvió viral: “Me pidieron la camiseta, todo… Adentro de la cancha, me cagan a patadas”.
La frase tuvo el tono de complicidad propio de un futbolista acostumbrado a convivir con la admiración de sus rivales fuera del campo y con la dureza competitiva dentro de la cancha. El episodio se produjo después de una noche tensa en Miami, donde el campeón del mundo debió trabajar hasta el alargue para superar a una selección africana que se convirtió en una de las revelaciones del torneo.
Cabo Verde, debutante mundialista y número 67 del ranking FIFA, había llegado a la instancia eliminatoria luego de una fase inicial de enorme mérito, en la que no perdió ante rivales de peso como España y Uruguay. Frente a Argentina, volvió a mostrar carácter: igualó dos veces el marcador y obligó al equipo de Lionel Scaloni a resolver la clasificación en el tiempo suplementario.
En lo futbolístico, Messi fue otra vez determinante. Abrió el marcador a los 29 minutos, llegó a los 20 goles en Copas del Mundo y participó directamente en las acciones que derivaron en el tanto de Lisandro Martínez y en el gol en contra de Diney Borges, jugada que selló la clasificación argentina. La victoria, sin embargo, dejó señales de advertencia para el cuerpo técnico.
El propio capitán realizó una autocrítica inmediata. “Sabíamos que iba a ser un partido muy duro. No por algo este equipo no había perdido con España y Uruguay. Encontramos el primer gol, pero después perdimos la pelota, nos metimos atrás y no pudimos presionar bien”, analizó Messi tras el encuentro.
También destacó un recurso que había aparecido menos de lo esperado en partidos anteriores: la pelota parada. “Lo viene demostrando hace mucho esta Selección: compite y va a competir hasta el final. Hoy tuvimos la importancia de la pelota parada, que por ahí no veníamos convirtiendo. Tenemos buenos cabeceadores y hoy lo pudimos aprovechar”, señaló.
El partido tuvo además un dato simbólico para el ciclo argentino: Scaloni dirigió su encuentro número 100 al frente de la Selección Argentina, en una jornada que terminó con alivio, pero también con desgaste físico y emocional. El entrenador reconoció la dificultad del cruce y valoró la respuesta de un equipo que, aun sin jugar bien durante varios tramos, volvió a encontrar la forma de sobrevivir en una instancia de eliminación directa.
El próximo desafío será Egipto, que eliminó a Australia por penales y enfrentará a Argentina el martes 7 de julio, desde las 13.00 de la Argentina, en Atlanta, por los octavos de final. El cruce volverá a colocar a Messi frente a otro referente internacional, Mohamed Salah, en un partido que definirá el pase a cuartos.
Para Argentina, la victoria ante Cabo Verde dejó una doble lectura. Por un lado, confirmó que el equipo conserva jerarquía, oficio y capacidad para resolver partidos cerrados. Por el otro, expuso dificultades para sostener la presión, administrar la posesión y controlar los momentos posteriores a ponerse en ventaja.
La imagen final, sin embargo, fue la de Messi rodeado de rivales que minutos antes lo habían enfrentado con máxima intensidad y luego lo buscaron como admiradores. Entre la exigencia competitiva y el respeto mundial que genera su figura, el capitán argentino volvió a ser protagonista dentro y fuera de la cancha.





