Buenos Aires – 10 de julio de 2026 – Total News Agency – TNA-. La Cámpora profundizó su enfrentamiento con el gobernador bonaerense Axel Kicillof y comenzó a instalar abiertamente que la única candidata presidencial legítima del peronismo para 2027 es Cristina Kirchner, pese a que la ex presidente cumple una condena firme de seis años de prisión y está inhabilitada de manera perpetua para ejercer cargos públicos.
El endurecimiento quedó reflejado en las declaraciones del diputado bonaerense Facundo Tignanelli, uno de los dirigentes más cercanos a Máximo Kirchner, quien trazó una polémica comparación entre el proyecto político de Kicillof y el llamado “peronismo sin Perón” impulsado durante la década de 1960 por el sindicalista Augusto Timoteo Vandor.
Sin nombrar directamente al mandatario provincial, Tignanelli cuestionó a quienes consideran “utópica” una candidatura de Cristina Kirchner y buscan una alternativa para competir en las elecciones presidenciales del año próximo.
“Mis abuelos militaron la Resistencia Peronista creyendo y trabajando para que Perón vuelva, no para ver cómo encontraban una alternativa con Vandor”, afirmó durante una entrevista con Futurock. La referencia estuvo dirigida a Kicillof y a los dirigentes que promueven su candidatura nacional sin aceptar la conducción política de la ex presidente.
La comparación tiene una fuerte carga histórica. Vandor, entonces secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, intentó consolidar durante el exilio de Juan Domingo Perón una corriente con autonomía del líder justicialista. Fue asesinado en 1969 en un ataque conocido como “Operativo Judas”, atribuido a sectores de la izquierda peronista que lo señalaban como traidor.
Al colocar a Kicillof en ese paralelismo, el camporismo dejó de plantear la interna como una simple competencia por candidaturas y comenzó a describirla como una disputa entre lealtad y traición.
“Cristina o nadie”
La estrategia de La Cámpora se sostiene sobre una consigna cada vez más explícita: Cristina Kirchner debe ser la candidata presidencial del peronismo en 2027, aunque su condena firme le impida legalmente competir.
La Corte Suprema confirmó el 10 de junio de 2025 la sentencia dictada en la causa Vialidad: seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por administración fraudulenta en perjuicio del Estado. Desde entonces, la ex presidente cumple prisión domiciliaria en su departamento de San José 1111, en el barrio porteño de Constitución.
Por esa razón, la candidatura promovida por el cristinismo no es jurídicamente viable mientras la condena permanezca firme. La dirigencia camporista, sin embargo, presenta esa imposibilidad como una “proscripción” y pretende convertir el reclamo por su liberación en el eje central de la campaña opositora.
El ex secretario general de la Presidencia Oscar Parrilli llegó a sostener que cualquier postulante peronista sería un “candidato trucho” si Cristina Kirchner permanece detenida e inhabilitada.
La tesis es repetida por dirigentes de la organización: sin Cristina en la competencia no habría una democracia plena, y quien ocupe su lugar carecería de suficiente legitimidad política.
Ese planteo alcanza directamente a Kicillof, quien aparece como el dirigente peronista mejor posicionado para construir una candidatura presidencial alternativa, pero evita subordinar su proyecto al núcleo que conducen Cristina y Máximo Kirchner.
Máximo lanzó la candidatura de su madre
La postura fue ratificada por Máximo Kirchner durante un acto realizado en Carmen de Areco, donde llamó públicamente a impulsar a su madre como candidata presidencial.
“Cuando nosotros proponemos que sea nuestra candidata no queremos joder la vida y el destino de nadie. No estamos haciendo ninguna maldad”, sostuvo el diputado nacional, en una alusión transparente a Kicillof y a quienes trabajan para instalarlo como candidato en 2027.
Máximo Kirchner aseguró además que su sector dará “las peleas que haya que dar”, una señal de que La Cámpora contempla sostener una propuesta propia aunque eso provoque una ruptura dentro del justicialismo.
La secretaria general de La Cámpora y diputada nacional Lucía Cámpora se expresó en la misma dirección. Afirmó que Cristina Kirchner es la figura que crece en las encuestas y que continúa representando una esperanza para una parte del electorado.
“No estamos dispuestos a aceptar que ella no esté en la cancha”, advirtió.
La legisladora también cuestionó, sin nombrarlo, a dirigentes que se limitan a reclamar un “Estado presente” pero no explican qué medidas adoptarían ni cómo enfrentarían a los sectores económicos y políticos más poderosos.
El señalamiento volvió a tener como destinatario al gobernador bonaerense, a quien el cristinismo acusa de buscar una propuesta moderada para ampliar su base electoral y evitar quedar identificado exclusivamente con el liderazgo de Cristina Kirchner.
La Cámpora acusa a Kicillof de construir sin Cristina
En el entorno de la ex presidente sostienen que Kicillof intenta desarrollar un “kirchnerismo sin Cristina”, una definición que resume la profundidad del conflicto.
El gobernador creó el Movimiento Derecho al Futuro como plataforma política propia y comenzó a ordenar a intendentes, funcionarios y organizaciones que respaldan su proyección nacional. Aunque evita anunciar formalmente una candidatura presidencial, en su entorno admiten que trabaja para construir una alternativa capaz de trascender los límites del kirchnerismo.
Kicillof reunió recientemente a sus principales colaboradores y pidió avanzar en una propuesta “distinta”, tanto de La Libertad Avanza como del dispositivo político controlado por Cristina y Máximo Kirchner. Sus dirigentes sostienen que el gobernador debe construir una identidad propia y evitar repetir la experiencia de Alberto Fernández, cuyo gobierno estuvo atravesado por las disputas con la entonces vicepresidente.
Desde La Plata responden que el problema central del país es el gobierno de Javier Milei y no la interna peronista. También creen que las críticas camporistas pueden favorecer a Kicillof, porque lo muestran como un dirigente capaz de tomar decisiones sin quedar sometido a la familia Kirchner.
El gobernador adoptó como estrategia no responder públicamente los ataques. Sus colaboradores consideran que cada acusación lo ayuda a diferenciarse y deja a La Cámpora concentrada en una discusión interna alejada de las preocupaciones económicas y sociales de la población.
El reproche por las visitas a San José 1111
La disputa política también se trasladó al terreno personal. El cristinismo reprocha a Kicillof que no haya visitado a la ex presidente en su domicilio desde octubre del año pasado.
Tignanelli relacionó incluso ese distanciamiento con el deterioro de la situación social argentina.
“Desde que Axel tomó distancia de Cristina, cada vez le fue peor al pueblo argentino”, afirmó el legislador, quien se preguntó en qué momento el gobernador decidió que alejarse de su antigua mentora podía resultar beneficioso.
El planteo generó malestar en el kicillofismo, donde consideran absurdo atribuirle al distanciamiento entre ambos dirigentes las consecuencias económicas de las políticas nacionales.
Cerca del gobernador sostienen que Kicillof reconoce el peso electoral de Cristina Kirchner, pero no está dispuesto a convertirse en un candidato delegado ni a aceptar que su eventual gobierno quede condicionado por la conducción camporista.
Mayra Mendoza pide “Cristina libre y Kirchner para la Argentina”
La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, también dejó abierta la posibilidad de que el cristinismo termine apoyando una candidatura de Máximo Kirchner si su madre no puede competir.
“Cristina libre y Kirchner para la Argentina”, escribió en sus redes sociales.
La expresión resume la alternativa que comienza a analizar el sector más duro: sostener hasta el final la candidatura simbólica de Cristina y, si no consigue revertir su situación judicial, presentar a Máximo Kirchner como representante directo del espacio.
Ese escenario complicaría aún más la unidad del peronismo. Kicillof pretende ampliar su armado hacia gobernadores, intendentes, sindicatos, organizaciones sociales y sectores del justicialismo que consideran agotada la conducción vertical de La Cámpora.
En cambio, el cristinismo exige que cualquier acuerdo electoral tenga como prioridad la liberación de la ex presidente y el reconocimiento de su liderazgo.
Una unidad cada vez más lejana
La provincia de Buenos Aires concentra cerca del 40 por ciento del padrón nacional y será nuevamente el principal escenario de la disputa opositora. Allí se superponen la candidatura nacional de Kicillof, el control territorial de los intendentes y la estructura que La Cámpora conserva en municipios, legislaturas y organizaciones partidarias.
El gobernador no puede buscar una nueva reelección bonaerense y su entorno considera que 2027 representa su oportunidad para competir por la Presidencia. Al mismo tiempo, Máximo Kirchner recorre distritos y encabeza actos, mientras dirigentes camporistas comienzan a mencionarlo como eventual candidato alternativo.
La comparación con Vandor mostró que la interna ya superó los límites de una discusión electoral. La Cámpora no solo cuestiona la conveniencia de una candidatura de Kicillof: empieza a presentarlo como un dirigente que busca apropiarse de la identidad kirchnerista mientras desplaza a quien considera su única conductora.
El kicillofismo, por su parte, interpreta que el cristinismo prefiere conservar el control de una fracción del peronismo antes que respaldar una propuesta con posibilidades de competir contra Milei.
A menos de un año de que comiencen a definirse las alianzas y candidaturas para 2027, el peronismo aparece dividido entre dos estrategias incompatibles: una candidatura real construida alrededor de Kicillof y una candidatura políticamente simbólica de Cristina Kirchner, impedida de competir por una sentencia firme.
La consigna “Cristina o nadie” puede servir para mantener cohesionada a La Cámpora, pero también amenaza con fracturar definitivamente al justicialismo y dejar a la oposición con más de una fórmula presidencial frente al intento de reelección de Milei.




