Buenos Aires – 31 Julio 2026 – Total News Agency – TNA-. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, reclamó este viernes la renuncia de la vicepresidente Victoria Villarruel por sus reiterados cuestionamientos al presidente Javier Milei, en una intervención que elevó la ruptura dentro de la fórmula gobernante y transformó una disputa personal y política en un conflicto institucional abierto.
“Me parece una barbaridad lo de Villarruel, un disparate, una falta de sentido común”, afirmó Santilli durante una entrevista con Radio Mitre, después de que la vicepresidenta expresara públicamente su “genuina preocupación” por el estado del mandatario y por las “persecuciones imaginarias” que, según sostuvo, reproduce dentro y fuera del país.
El jefe de Gabinete consideró que las expresiones constituyeron una falta de respeto contra un Presidente que, según su descripción, recibió “un país devastado”, y calificó los agravios como impropios de una persona que integró junto con Milei la fórmula electoral de La Libertad Avanza.
“Estoy en total desacuerdo con Villarruel y no entiendo por qué hace lo que hace en vez de apoyar a un gobierno para sacar al país adelante”, manifestó. Luego avanzó con un pedido directo: “Siempre poniendo palos en la rueda. Si no está de acuerdo, que dé un paso al costado entonces, que arme su proyecto y que compita”.
La declaración representa la ofensiva más explícita lanzada hasta ahora desde la conducción del Poder Ejecutivo contra la continuidad de Villarruel. Hasta este momento, Milei, ministros, legisladores e integrantes del dispositivo digital libertario la habían acusado de traición, deslealtad y cercanía con sectores del peronismo, pero ninguno de los principales funcionarios había reclamado de manera tan directa que abandonara la Vicepresidencia.
El pedido de Santilli, sin embargo, carece de efectos jurídicos automáticos. La vicepresidenta fue elegida por voto popular junto con el Presidente y no depende políticamente del jefe de Estado ni del jefe de Gabinete. Milei no tiene atribuciones para destituirla, exigirle formalmente la renuncia o reemplazarla mediante un decreto.
Villarruel solo podría dejar el cargo por renuncia voluntaria, fallecimiento, incapacidad o destitución mediante el procedimiento constitucional correspondiente. Si abandonara la Vicepresidencia, el puesto quedaría vacante, ya que el ordenamiento argentino no contempla su reemplazo automático durante el mandato. La presidenta provisional del Senado podría conducir la Cámara alta, pero no se convertiría por ese solo hecho en vicepresidenta.
La Constitución establece que la principal función institucional de la vicepresidenta es presidir el Senado y la ubica en el primer lugar de la línea sucesoria ante enfermedad, ausencia, renuncia, muerte o destitución del Presidente. Esa posición explica por qué los cuestionamientos sobre el estado de Milei adquirieron una gravedad superior a la de un intercambio habitual entre dirigentes partidarios.
La nueva escalada comenzó el jueves, durante un intercambio de acusaciones entre Villarruel y la diputada libertaria Lilia Lemoine. La legisladora había asociado a la vicepresidenta con dirigentes peronistas y con una supuesta maniobra destinada a perjudicar al Presidente.
Al advertir que Milei había replicado esa acusación en X, Villarruel respondió: “Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos”. Añadió que sentía una “genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior”.
La vicepresidenta inicialmente puso en duda que el mensaje hubiese sido compartido por el propio mandatario. “El presidente de la Nación no puede haber twitteado semejante estupidez”, escribió, antes de exigir pruebas y descalificar a Lemoine como “cerebro de microbio Bolukalo”, en referencia al segundo apellido de la diputada.
Cuando recibió una captura de la publicación presidencial, insistió: “¿Esta locura galopante la retwitteó el Presidente? Parece contagioso el delirio”. Las expresiones fueron interpretadas en la Casa Rosada como un ataque directo a las condiciones personales del jefe de Estado y no únicamente como una respuesta a la legisladora.
El pedido de renuncia también complica la función política de Santilli, quien asumió la Jefatura de Gabinete con el objetivo de restablecer vínculos con gobernadores, reconstruir mayorías parlamentarias y ordenar la relación entre el Poder Ejecutivo y el Congreso. Para aprobar reformas económicas, el Gobierno necesita que el Senado funcione con previsibilidad, pero la Cámara está presidida por una vicepresidenta a la que ahora el principal ministro del gabinete le exige abandonar su cargo.
Villarruel viene desarrollando una agenda propia y diferenciándose del Gobierno en cuestiones vinculadas con las Fuerzas Armadas, la política exterior, las jubilaciones, el funcionamiento del Senado y la defensa de símbolos nacionales. Desde el entorno presidencial la acusan de preparar una candidatura para 2027, mientras ella sostiene que cumple las obligaciones constitucionales para las que fue elegida.
La ofensiva oficial podría fortalecer esa autonomía en lugar de neutralizarla. Una eventual candidatura de Villarruel podría presentarse ante el electorado como una alternativa nacionalista y conservadora frente al liderazgo personalista de Milei, disputándole parte de la misma base política que permitió el triunfo de la fórmula en 2023.
Durante la entrevista, Santilli también defendió el Decreto 681/2026, que incorporó nuevas causales para impedir el ingreso o cancelar la residencia de extranjeros que promuevan mensajes de odio o violencia contra los argentinos, su cultura o los símbolos patrios.
El jefe de Gabinete negó que la decisión tenga una orientación racista y recordó que la Argentina fue construida por inmigrantes que llegaron para desarrollar un futuro para sus familias. “Lo que no vinieron es a construir odio, violencia, destrucción de los símbolos patrios”, sostuvo.
La norma habilita al Estado a actuar contra extranjeros que inciten al odio por razones de nacionalidad o agravien símbolos nacionales, aunque aclara que no podrán ser sancionadas las críticas políticas, académicas, ideológicas o ciudadanas amparadas por la libertad de expresión. La amplitud de algunos conceptos abrió interrogantes entre juristas sobre el margen de discrecionalidad que tendrá el Poder Ejecutivo para determinar qué expresiones constituyen un agravio susceptible de provocar una expulsión.
Santilli se refirió además al Decreto 687/2026, que modificó la estructura creada en 1967 y dispuso la disolución del Coro Nacional de Niños, reemplazándolo por un nuevo programa de formación artística para menores.
El funcionario aseguró que “en principio no era esa la decisión” y que la desaparición definitiva del coro “no es el concepto final”, aunque no precisó si el histórico conjunto continuará funcionando con su nombre, sus integrantes y su estructura actuales.
Según explicó, el problema estaría relacionado con la nueva legislación laboral y con la imposibilidad de mantener menores de edad recibiendo pagos directos del Estado. “Hay que buscar un mecanismo diferenciador, distinto, para que el subsidio, la beca, llegue de otra manera a los jóvenes que forman parte del Coro de Niños”, señaló.
El decreto firmado por Milei y Santilli eliminó formalmente la integración del Coro de Niños dentro del organismo creado hace casi seis décadas y mantuvo al Coro Polifónico Nacional, mientras encomendó a la Secretaría de Cultura la creación de un programa alternativo. La explicación posterior del jefe de Gabinete reveló que el Gobierno todavía no definió con claridad cómo conservará la actividad, qué ocurrirá con los coreutas y docentes ni cuál será el mecanismo legal para otorgar las becas.




