Por Darío Rosatti
Horas antes de ser acribillado durante un operativo del Grupo Halcón, Pedro Tomás “Lauchón” Viale habría llamado a la fiscal Marcela Falabella para anticiparle que conocía la verdadera trama detrás del triple crimen de General Rodríguez, según reveló el periodista Christian Sanz. La información adquiere una dimensión todavía más inquietante por la posición que Viale ocupaba en la estructura de inteligencia: era uno de los hombres de máxima confianza de Horacio Antonio “Jaime” Stiuso, entonces poderoso jefe operativo de la SIDE. Sin embargo, no existe registro público de que Stiuso haya acudido inmediatamente ante Falabella para transmitir aquello que su subordinado pretendía contarle. Trece años después, la Corte Suprema acaba de habilitar un nuevo juicio por la muerte del agente, mientras vuelven a emerger conexiones entre inteligencia, narcotráfico, efedrina y un triple homicidio cuya trama política nunca terminó de esclarecerse. Imagen de archivo.
Buenos Aires – 12 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA.- La muerte de Pedro Tomás “Lauchón” Viale, ocurrida durante la madrugada del 9 de julio de 2013 dentro de su casa de La Reja, partido de Moreno, vuelve a colocarse en el centro de una trama que combina inteligencia estatal, narcotráfico, el triple crimen de General Rodríguez y antiguas disputas de poder dentro de la SIDE, después de conocerse que pocas horas antes de morir habría intentado comunicar a la fiscal Marcela Falabella información que, según dijo, permitía reconstruir el verdadero trasfondo de los asesinatos de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina.
La revelación fue publicada por el periodista Christian Sanz, quien aseguró que Viale llamó a Falabella antes del operativo policial y le manifestó que conocía cómo funcionaba realmente la trama del triple crimen. La fiscal había intervenido en la investigación que terminó llevando a juicio a los responsables materiales y, junto con Juan Ignacio Bidone, pidió prisión perpetua para los cuatro acusados, sosteniendo entonces como móvil una disputa relacionada con el tráfico ilegal de efedrina.
La información que Viale pretendía aportar nunca llegó a ser incorporada de esa manera al expediente porque horas después murió tras recibir múltiples disparos durante un allanamiento ordenado por el juez federal Juan Manuel Culotta dentro de una investigación por narcotráfico. La autopsia determinó que tenía once heridas de bala, seis de ellas en el tórax, una en el rostro, tres en el brazo izquierdo y otra en la cadera derecha. Los dos integrantes del Grupo Halcón que realizaron los disparos, Gustavo Martínez y Pedro Alegre, fueron absueltos en 2023 por el Tribunal Oral Federal Nº5 de San Martín bajo el argumento de legítima defensa, decisión que posteriormente fue anulada y que ahora deberá ser revisada en un nuevo juicio después de la intervención de la Corte Suprema.
El caso tiene un elemento que inevitablemente devuelve la mirada hacia Horacio Antonio “Jaime” Stiuso, sinuoso y controvertido ex agente de la SIDE, porque Viale no era un integrante periférico del organismo. Diversas reconstrucciones judiciales y periodísticas e informacion medular obtenida por Total News, lo identificaron como uno de los hombres de confianza del entonces jefe de Contrainteligencia y posteriormente director de Operaciones. La Nación lo describió como uno de sus “alfiles”, mientras el propio Stiuso declaró años más tarde que la muerte del Lauchón había sido un mensaje dirigido contra él.
Allí aparece una pregunta que hasta ahora recibió poca atención. Si Viale, como sostiene la investigación de Sanz, había decidido contactar a Marcela Falabella para revelarle información trascendente sobre el triple crimen y murió pocas horas después, resulta llamativo que su superior y hombre de referencia dentro de la inteligencia argentina no se presentara inmediatamente ante aquella fiscal para transmitirle aquello que pudiera conocer acerca de la información que su subordinado pretendía aportar.
TNA no obtuvo constancia alguna de que Stiuso haya comparecido ante Falabella en aquellos días para reconstruir el contenido del de la información en poder de Viale y logicamente de la direccion que comandaba Stiuso. Sí declaró años después dentro de la propia causa por la muerte de Viale. En junio de 2016 sostuvo ante el juez federal Juan Pablo Salas que su hombre había sido asesinado y afirmó que el operativo constituía una causa armada como consecuencia del trabajo de la inteligencia contra el narcotráfico. Llegó incluso a señalar que él mismo debía cenar aquella noche en la casa de Viale, pero finalmente no concurrió.
La diferencia temporal resulta significativa. La información que supuestamente quiso entregar el Lauchón tenía como destinataria a una fiscal que investigaba un triple homicidio conectado con la efedrina; las declaraciones de Stiuso aparecieron públicamente tres años más tarde y se concentraron fundamentalmente en explicar la muerte de su colaborador como parte de una operación dirigida contra la estructura de inteligencia que él conducía.
La trayectoria de Stiuso agrega otra dimensión al interrogante. Ingresó a la SIDE en 1972, durante el gobierno de facto de Alejandro Agustín Lanusse, inicialmente como personal administrativo mientras cursaba estudios vinculados con sistemas. Permaneció en el organismo durante la última dictadura militar, atravesó todos los gobiernos democráticos posteriores y terminó convertido en una de las figuras más poderosas de la inteligencia argentina hasta su desplazamiento a fines de 2014.
La documentación histórica recopilada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) muestra que durante la dictadura la SIDE tuvo una participación activa dentro del aparato represivo y que el Departamento de Operaciones Tácticas I estuvo bajo la conducción del coronel Rubén Visuara entre 1976 y 1979. Otro informe del mismo organismo registra que Stiuso prestó servicios durante 1978 para el entonces jefe de la SIDE, general de brigada Carlos Alberto Martínez pero bajo dependencia de Visuara, un dato que confirma su presencia dentro de la estructura de inteligencia durante los años más duros del régimen militar.
Visuara terminó involucrado judicialmente en investigaciones por delitos cometidos durante la dictadura, mientras numerosos integrantes de estructuras operativas de inteligencia y seguridad fueron procesados o condenados dentro de causas de lesa humanidad. La trayectoria de Stiuso, sin embargo, atravesó aquel período y continuó creciendo bajo sucesivos gobiernos hasta adquirir un poder excepcional durante los años del kirchnerismo. Las fuentes consultadas permiten afirmar que dependió de Visuara en 1976, y documentan que ambos integraron la SIDE durante ese período y que Stiuso permaneció dentro del organismo durante toda la dictadura.
Su relación con Néstor Kirchner fue posteriormente determinante. Reconstrucciones publicadas describieron que el entonces presidente controlaba políticamente la Secretaría de Inteligencia mediante Francisco Larcher, mientras éste llevaba a Stiuso a la Casa Rosada o a Olivos cuando las circunstancias lo requerían. El País lo caracterizó años después como uno de los hombres más fieles del kirchnerismo dentro de los servicios secretos y destacó su proximidad con Néstor Kirchner.
Aquellos mismos años coincidieron con la decisión del gobierno kirchnerista de impulsar la reapertura de los procesos por delitos de lesa humanidad después de la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y de los indultos. Mientras militares, policías y agentes de inteligencia comenzaron a ser investigados por su actuación durante el régimen iniciado en 1976, Stiuso siguió acumulando poder y terminó convertido en una pieza fundamental de investigaciones judiciales de enorme trascendencia, particularmente la maltrecha causa AMIA. El CELS documentó que el fiscal Alberto Nisman trabajó estrechamente con él cuando el espía ya se encontraba entre las personas más poderosas del sistema de inteligencia.
El triple crimen de General Rodríguez también se cruzó con ese mundo. Forza, Ferrón y Bina desaparecieron en agosto de 2008 y posteriormente fueron encontrados asesinados. La Justicia condenó a prisión perpetua a Martín Lanatta, Cristian Lanatta, Víctor Schillaci y Marcelo Schillaci, mientras la investigación estableció como eje del caso el negocio clandestino de la efedrina.
Pero alrededor de la causa persistió durante años una segunda trama, esencialmente política, que nunca tuvo el mismo desarrollo judicial. Christian Sanz fue el periodista que entrevistó a Sebastián Forza pocos meses antes de su asesinato y posteriormente relató que el empresario le había manifestado temor por su vida y mencionado expresamente a Aníbal Fernández. Esa declaración fue repetida públicamente por Sanz en 2015, después de que el triple crimen volviera a ocupar el centro de la política nacional.
También Martín Lanatta, durante una entrevista televisiva con Jorge Lanata, vinculó a Aníbal Fernández con la trama de la efedrina y con el triple crimen. Aquellas afirmaciones tuvieron un enorme impacto político, aunque no derivaron en una imputación judicial contra el ex ministro por los asesinatos y el propio condenado ofreció posteriormente versiones diferentes sobre el origen de esas acusaciones.
Sanz, en cambio, mantuvo su versión durante los años siguientes y agregó ahora el episodio de la llamada de Viale a Marcela Falabella. Su reconstrucción conecta dos historias que hasta aquí habían avanzado por carriles separados: el triple crimen que desnudó el negocio de la efedrina y la muerte de un agente de inteligencia íntimamente ligado a Stiuso, ocurrida justamente cuando, según esa información, estaba dispuesto a revelar algo sobre aquel expediente.
La reapertura judicial del caso Viale ofrece por eso una oportunidad que durante el primer juicio quedó limitada. La querella había pedido que Stiuso declarara durante el debate de 2023 para explicar su teoría sobre una operación dirigida contra el Lauchón, pero el tribunal no autorizó ese testimonio. Con la realización de un nuevo juicio ya habilitada por la Corte Suprema, esa posibilidad vuelve a quedar sobre la mesa.
Si finalmente Stiuso es convocado, habrá una pregunta que excede ampliamente la mecánica del operativo policial del 9 de julio de 2013: qué sabía Pedro Tomás Viale sobre el triple crimen de General Rodríguez, por qué decidió comunicárselo precisamente a Marcela Falabella horas antes de morir y porqué la información manejada por el hombre que reportaba a Stiuso dentro de la estructura más poderosa de la entonces SIDE no vio la luz.
El ex agente de la SIDE Antonio “Jaime” Stiuso habia sostenido que el ex gobernador bonaerense y ex candidato presidencial Daniel Scioli habría estado detrás de la operación que culminó con la muerte de Pedro “Lauchón” Viale. Veremos como queda este capitulo sobre el hoy funcionario dentro del gobierno de Milei, gobierno con el que Stiuso mantiene relación.




