Ucrania lanzó uno de sus mayores ataques de largo alcance contra la costa rusa del mar Negro y golpeó Novorossíisk, donde funciona una base clave de la Flota rusa y uno de los principales complejos exportadores de cereales del país. Moscú aseguró haber derribado 502 drones durante la noche, mientras autoridades locales informaron al menos dos muertos —entre ellos un niño de ocho años—, varios heridos y daños en viviendas e infraestructura. Dos grandes terminales cerealeras suspendieron operaciones y Kiev confirmó que utilizó drones Palianytsia y misiles Neptun contra instalaciones militares del puerto.
Kiev – 12 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA.- Ucrania llevó la guerra nuevamente hasta uno de los puntos neurálgicos de la retaguardia rusa al lanzar durante la madrugada de este miércoles un ataque masivo contra Novorossíisk, ciudad portuaria del mar Negro convertida por Moscú en una pieza esencial tanto para sus operaciones navales como para sus exportaciones de cereales y petróleo. El Ministerio de Defensa de Rusia aseguró que sus defensas interceptaron y destruyeron 502 drones ucranianos sobre distintas regiones durante la noche, una de las mayores cifras anunciadas desde el comienzo de la invasión a gran escala.
El ataque dejó al menos dos muertos, entre ellos un niño de ocho años, y daños en más de veinte viviendas, cuatro empresas y diferentes instalaciones urbanas, según autoridades rusas citadas por Reuters. El gobernador de Krasnodar, Veniamín Kondrátiev, había informado inicialmente ocho heridos, incluido otro menor, mientras los equipos de emergencia continuaban durante la mañana relevando sectores alcanzados por drones, misiles y restos de aparatos interceptados.
La ofensiva tuvo, sin embargo, un objetivo claramente más amplio que el casco urbano. Volodímir Zelenski confirmó que fuerzas ucranianas atacaron la base naval rusa de Novorossíisk utilizando drones de producción nacional Palianytsia y misiles Neptun, dentro de la estrategia de Kiev de trasladar progresivamente la guerra hacia instalaciones militares, energéticas y logísticas ubicadas a cientos de kilómetros del frente.
Novorossíisk adquirió una importancia militar excepcional desde que los repetidos ataques ucranianos contra Sebastopol, en la península de Crimea ocupada por Rusia, obligaron a desplazar hacia allí una parte relevante de la Flota del Mar Negro. El puerto alberga instalaciones militares, depósitos y puntos de apoyo para buques de guerra que operan contra territorio ucraniano, mientras su infraestructura civil constituye simultáneamente una de las principales puertas de salida del comercio exterior ruso.
El impacto económico apareció pocas horas después. Dos importantes terminales de exportación de granos suspendieron operaciones tras sufrir daños. Una de ellas pertenece a Demetra Holding, que confirmó afectaciones en sus instalaciones mientras técnicos evaluaban cuándo podrían reanudarse las actividades. Novorossíisk es uno de los principales centros de salida del trigo ruso hacia mercados de África y Medio Oriente, por lo que cualquier interrupción prolongada podría repercutir sobre los flujos internacionales de cereales.
El ataque dañó también tuberías principales de agua potable, lo que obligó a suspender temporalmente el suministro en sectores de la ciudad. En paralelo, imágenes y reportes locales mostraron incendios en zonas portuarias y próximas al área naval, mientras las autoridades restringieron movimientos y pidieron a los residentes permanecer alejados de ventanas durante las sucesivas alertas.
La dimensión de la ofensiva quedó reflejada en la propia versión rusa. El Ministerio de Defensa aseguró que los 502 drones fueron destruidos sobre diferentes regiones, aunque esa cifra no pudo ser verificada de manera independiente. El número confirma, al menos desde la narrativa oficial de Moscú, que Ucrania está en condiciones de lanzar oleadas de cientos de aparatos simultáneamente y obligar a Rusia a distribuir sus sistemas antiaéreos a lo largo de un territorio cada vez más extenso.
El ataque alcanzó además Sebastopol, donde el gobernador instalado por Rusia, Mijaíl Razvozháev, informó la llegada de más de treinta drones y daños en edificios y viviendas particulares en el distrito de Balaklava. La simultaneidad de ambos golpes evidencia el intento ucraniano de obligar a la Flota del Mar Negro a defender al mismo tiempo su tradicional base crimea y la infraestructura hacia la que trasladó parte de sus unidades después de anteriores ofensivas.
La operación de este miércoles se produce después de meses de ataques ucranianos cada vez más profundos contra refinerías, depósitos de combustibles, puertos y centros logísticos rusos. Un día antes, un ataque contra la refinería de Orsk, ubicada aproximadamente a 1.900 kilómetros de territorio ucraniano, obligó a detener su procesamiento después de que un incendio dañara unidades de producción. La instalación posee una capacidad de aproximadamente 115.000 barriles diarios.
La campaña ya está generando efectos sobre las exportaciones energéticas. Los ataques sufridos durante julio alrededor del terminal del Caspian Pipeline Consortium (CPC), próximo a Novorossíisk, redujeron en más de un 20% los embarques de petróleo del consorcio, equivalente a unos 400.000 barriles diarios. La infraestructura transporta principalmente crudo kazajo y participan en ella compañías occidentales como Chevron y Exxon Mobil, lo que llevó a Estados Unidos a pedir a Kiev que evitara atacar buques no rusos vinculados con esas operaciones.
En el ataque de este miércoles, la infraestructura del CPC no resultó dañada, según las primeras evaluaciones. La precisión resulta relevante porque Ucrania habría aceptado suspender ataques contra petroleros no rusos que utilizan Novorossíisk después de una solicitud del vicepresidente estadounidense JD Vance, siempre que los buques no transporten cargamentos rusos ni estén sometidos a sanciones ucranianas.
Mientras Ucrania atacaba Novorossíisk, Rusia volvió a golpear territorio ucraniano. El Ministerio de Defensa ruso informó que alcanzó un depósito de combustible en el puerto de Odesa, al que atribuyó funciones logísticas para las fuerzas armadas ucranianas, mientras autoridades de Kiev denunciaron nuevos daños sobre infraestructura civil y logística.
La escalada refleja una transformación progresiva de la guerra. Ucrania, incapaz de igualar en cantidad la producción rusa de misiles tradicionales, está utilizando drones de largo alcance y misiles nacionales para llevar los costos del conflicto hacia la infraestructura que sostiene la economía y las operaciones militares de Moscú. Rusia, por su parte, ha intensificado durante 2026 sus propios ataques de largo alcance sobre ciudades ucranianas, depósitos, redes ferroviarias y centros logísticos.
La magnitud del ataque contra Novorossíisk confirma que la ciudad dejó de ser una retaguardia relativamente protegida. El traslado de unidades navales desde Crimea, la concentración de infraestructura portuaria y la importancia de sus terminales comerciales convirtieron al enclave en un objetivo estratégico de primer orden, y la suspensión de las terminales cerealeras demuestra que una ofensiva concebida fundamentalmente contra capacidades militares puede terminar afectando también uno de los principales corredores de exportación de la economía rusa.
Fuentes consultadas: Reuters, DW, Ministerio de Defensa de Rusia, autoridades de Krasnodar, Presidencia de Ucrania, Ukrainska Pravda, Demetra Holding y antecedentes sobre operaciones portuarias y energéticas de Novorossíisk.




