Por Ernesto Bobek Cáceres
Según estadísticas oficiales durante 2025 en la ciudad de Buenos Aires se registraron 15 delitos por día -además de los que no resultaron denunciados- en la modalidad motochorros. En la Provincia de Buenos Aires no es sencillo conseguir datos oficiales confiables, pero por las informaciones en periódicos, radio y televisión, deben ser largamente más de 100 por día.
Como agravante, los delitos se perpetúan con violencia creciente, muchas veces por menores de edad, y en ya demasiados casos con resultado muerte de la víctima. Queda en evidencia una indiferencia y morosidad desde el poder legislativo para buscar alguna herramienta que limite drásticamente este tipo de ilícitos.
A solo modo indicativo sugiero que con una condena por robo en esta modalidad, además de la pena que se le imponga al reo, se le quite el registro y se lo prive de por vida de la posibilidad de obtener uno nuevo, tanto para conducir motocicletas como para ir de acompañante en ese tipo de rodados. Y si viola la prohibición aplicarle una pena independiente a la de la condena, de un año de prisión efectiva sin posibilidad de beneficio alguno contemplado en la Ley 24.660 de Ejecución Penal que permitiera su libertad anticipada bajo ninguna modalidad.
Cuando delinquen, lo hacen para robar un vehículo, una moto, un celular, o por el pobre contenido de un bolso. Hemos visto muchas veces cómo arrastran a señoras aferradas a sus carteras por 20 ó 30 metros, provocándoles lesiones sin miramiento alguno. No caben dudas que el privarlos de la moto para siempre, los hará reflexionar acerca del costo/beneficio de su modalidad delictual.





