Buenos Aires – 19 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA | La detención en Bolivia de Fernando Cerimedo, exestratega digital de Javier Milei y asesor del presidente boliviano Rodrigo Paz, dejó de ser solamente un caso policial para adquirir una dimensión política explosiva en la Argentina. Nadia Beller, la abogada y activista que sobrevivió a un ataque a balazos en Santa Cruz de la Sierra, aseguró desde la clínica donde permanece internada que Cerimedo le había hablado de presuntos hechos de corrupción dentro del Gobierno argentino, que su ruptura con el entorno presidencial se habría producido tras la filtración de los audios de Diego Spagnuolo sobre la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y que, según lo que él mismo le habría contado, Karina Milei estaba involucrada. Se trata de afirmaciones de Beller basadas en conversaciones privadas con Cerimedo y no de hechos judicialmente acreditados contra la hermana del Presidente, aunque adquieren otra dimensión porque el propio consultor ya había declarado ante la Justicia argentina y ratificado que Spagnuolo le había relatado un supuesto circuito de sobornos dentro de ANDIS.
Beller permanece internada en la clínica Las Américas, en Santa Cruz de la Sierra, después de recibir tres impactos de bala, uno en el cuello, otro en el tórax y otro en un brazo. Los proyectiles fueron extraídos quirúrgicamente y entregados a la investigación. El fiscal general boliviano, Róger Mariaca, confirmó que la causa fue recalificada como tentativa de feminicidio luego de que la víctima declarara que mantenía una relación sentimental con Cerimedo. La Fiscalía anunció que solicitará su detención preventiva y sostuvo que la investigación deberá establecer tanto la identidad de los autores materiales como la existencia de eventuales autores intelectuales.
Cerimedo había sido detenido horas después del ataque en el aeropuerto internacional Viru Viru, cuando se disponía a viajar hacia Buenos Aires. La Policía boliviana lo interceptó antes del vuelo y lo trasladó a dependencias de la unidad anticrimen. Reuters confirmó que los investigadores analizan su eventual vinculación con el atentado y que una de las primeras hipótesis se relaciona con el conflicto sentimental que habría mantenido con Beller.
La Fiscalía y la Policía allanaron posteriormente el departamento que Cerimedo utilizaba en La Paz. Allí encontraron documentación y tarjetas en las que se identificaba como “asesor principal del presidente de Bolivia”, mientras los investigadores secuestraban material, dispositivos electrónicos y otros elementos cuya eventual relación con el ataque todavía deberá determinarse. El Gobierno boliviano había intentado previamente reducir el vínculo formal con el consultor argentino, señalando que se trataba de un asesor externo y no de un funcionario incorporado a la estructura estatal.
La historia relatada por Beller a La Nación introduce ahora un elemento argentino mucho más delicado.
Según la mujer, durante la relación que mantuvo con Cerimedo desde fines de 2025, el consultor le habría contado que se había alejado del entorno de Milei porque lo consideraba “demasiado podrido”. Beller sostuvo que Cerimedo le habló específicamente de corrupción y que le dijo que la hermana del Presidente estaba involucrada. También afirmó que la ruptura definitiva con el mileísmo se habría producido después de la filtración de los audios atribuidos al entonces titular de ANDIS, Diego Spagnuolo.
Beller atribuyó esa filtración a Cerimedo y a su esposa, Natalia Basil, quien había trabajado en ANDIS. Según su relato, Cerimedo le habría dicho que los audios eran auténticos y que habían decidido hacerlos públicos para evitar que las denuncias sobre el organismo quedaran impunes. La mujer aclaró que desconoce cómo habrían obtenido las grabaciones y quién era el interlocutor de Spagnuolo.
El dato no puede presentarse como probado solamente a partir de esa declaración. Cerimedo negó públicamente en 2025 haber grabado a Spagnuolo y tampoco existe, hasta el momento, una decisión judicial que haya establecido quién realizó o entregó las grabaciones originales. Lo que sí está documentado es que Cerimedo compareció el 11 de septiembre de 2025 ante el fiscal federal Franco Picardi y declaró como testigo que Spagnuolo venía hablándole desde 2024 de un supuesto mecanismo de corrupción dentro de ANDIS.
La importancia de aquella declaración reside en que permitió a los investigadores contar con una vía independiente de los propios audios. Cerimedo sostuvo ante la Justicia que Spagnuolo le había hablado de presuntas coimas y mencionó a Eduardo “Lule” Menem y a Karina Milei, en términos similares a los contenidos difundidos posteriormente en las grabaciones. También declaró que Spagnuolo le había asegurado que puso en conocimiento del propio presidente Javier Milei la existencia de las presuntas maniobras y que había hablado del asunto con la entonces ministra Sandra Pettovello.
La investigación judicial de ANDIS avanzó mucho más allá del escándalo inicial de los audios. En febrero de este año, el entonces juez Sebastián Casanello procesó a Spagnuolo y a otros acusados por una presunta asociación ilícita vinculada con fraude y sobornos y sostuvo que el Estado habría pagado sobreprecios por casi $5.985 millones. El magistrado señaló además que la estructura investigada podría no agotarse en las personas procesadas.
Sin embargo, ni Karina Milei ni Lule Menem estaban entonces formalmente bajo investigación, y las menciones contenidas en los audios no fueron utilizadas como prueba central para los procesamientos. Esa distinción resulta decisiva ahora que las declaraciones de Beller vuelven a colocar el nombre de la secretaria general de la Presidencia en el centro de la escena.
Beller aportó además otra afirmación de fuerte impacto político: aseguró que Cerimedo le había contado que mantenía una relación particularmente cercana con Patricia Bullrich y que había trabajado en una estrategia destinada a neutralizar políticamente a la vicepresidente Victoria Villarruel. Tampoco existe hasta ahora documentación judicial que permita confirmar esa versión, que deberá ser considerada como parte del relato de la víctima y eventualmente contrastada con comunicaciones, archivos y dispositivos electrónicos.
La mujer agregó acusaciones vinculadas con Bolivia. Según dijo, Cerimedo recibía dinero proveniente de presuntos hechos de corrupción vinculados con el gobierno de Rodrigo Paz y lo canalizaba mediante empresas en la Argentina. Aseguró también haber visto importantes cantidades de efectivo en el departamento que compartían. Ninguna de esas imputaciones fue acreditada hasta ahora por una resolución judicial, pero la Fiscalía boliviana ya allanó la vivienda del consultor y analiza documentación y dispositivos secuestrados.
El tramo más dramático del relato corresponde a las horas anteriores al ataque.
Beller sostuvo que había sido convocada por supuestos informantes que prometían entregarle información sobre Evo Morales. Según afirmó, inicialmente desconfió porque pretendían trasladarla hacia otro lugar, pero Cerimedo la habría convencido de asistir a una reunión frente a un hotel, argumentando que allí estaría protegida por las cámaras de seguridad. La mujer aseguró que hablaba telefónicamente con él cuando los atacantes se aproximaron, le quitaron el teléfono y comenzaron a dispararle.
Las imágenes de seguridad muestran a dos hombres vestidos como repartidores acercándose a Beller antes del ataque. La mujer sobrevivió y aseguró que fingió estar muerta para evitar nuevos disparos. Las autoridades bolivianas investigan a los ejecutores y no descartan la participación de otras personas.
Desde el hospital, Beller responsabilizó directamente a Cerimedo de haber contratado a los sicarios. Cerimedo, por su parte, no formuló todavía un descargo público detallado sobre esa acusación y, durante la actuación fiscal, se acogió a su derecho a guardar silencio, según medios bolivianos. La Fiscalía anunció que llevará los elementos recolectados ante un juez cautelar y pedirá su detención preventiva.
El caso adquiere una singular dimensión porque Cerimedo no fue un personaje periférico durante la construcción política de Milei. Participó de la estrategia digital de la campaña presidencial de 2023, intervino en tareas de fiscalización, construyó redes comunicacionales libertarias y fue uno de los hombres que acompañaron la expansión regional de la nueva derecha latinoamericana. Posteriormente trabajó también en Bolivia con el entorno de Rodrigo Paz.
Ahora, su detención en una investigación por tentativa de feminicidio amenaza con abrir simultáneamente dos cajas de Pandora: una en Bolivia, alrededor del ataque contra Beller y de sus relaciones con el poder político local; y otra en Argentina, debido a los detalles que la víctima afirma haber conocido durante meses de conversaciones privadas con una persona que estuvo dentro del núcleo político y comunicacional que llevó a Milei a la Presidencia.
La Justicia argentina ya conoce una parte de esa historia porque Cerimedo habló bajo juramento ante el fiscal Picardi sobre lo que Spagnuolo le había contado. La novedad es que Beller introduce ahora una pregunta adicional y mucho más incómoda: quién obtuvo y filtró los audios que desencadenaron la causa ANDIS y por qué esa decisión habría provocado, según su relato, la ruptura definitiva entre Cerimedo y el entorno presidencial. La respuesta ya no depende de versiones políticas sino de pericias, registros telefónicos, archivos digitales y de lo que puedan encontrar dos investigaciones judiciales abiertas a ambos lados de la frontera.
Fuentes consultadas: La Nación, Reuters, El Deber, actuaciones públicas de la Fiscalía General del Estado de Bolivia, antecedentes judiciales de la causa ANDIS y archivos de Total News Agency (TNA).




