Israel informó que desde el alto el fuego de octubre de 2025 facilitó el ingreso a Gaza de más de 2 millones de toneladas de alimentos, 21.000 toneladas de insumos médicos y un promedio cercano a 600 camiones diarios, mientras el abastecimiento de agua supera los 70.000 metros cúbicos por jornada. Datos de Naciones Unidas confirman una fuerte mejora de la seguridad alimentaria desde la tregua, aunque advierten que las necesidades continúan siendo elevadas y que persistentes problemas de infraestructura, financiación e interferencias dificultan la distribución.
Jerusalén – 20 de agosto de 2026 – Total News Agency – TNA – Israel presentó un amplio balance de la asistencia humanitaria facilitada hacia la Franja de Gaza desde el alto el fuego del 10 de octubre de 2025, con cifras que muestran un incremento sustancial del ingreso de alimentos, medicamentos, agua y equipamiento sanitario, en momentos en que organismos de las Naciones Unidas reconocen que la expansión de la ayuda permitió revertir los niveles más extremos de inseguridad alimentaria registrados durante la guerra.
Según datos actualizados del Coordinador de Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT), organismo dependiente del Ministerio de Defensa israelí, más de 2 millones de toneladas de alimentos ingresaron a Gaza desde la tregua, superando los 1,78 millones contabilizados hasta junio. Un promedio de aproximadamente 600 camiones por día cruza actualmente hacia el enclave y entre el 70% y el 80% transporta productos alimenticios.

Los productos incluyen carne, aves, huevos, queso, frutas, verduras, cereales y otros alimentos básicos. El informe israelí sostiene que la mayor disponibilidad produjo una caída de aproximadamente 72% en los precios de productos esenciales entre septiembre de 2025 y mayo de 2026. Actualmente funcionan además 41 panaderías operadas con apoyo de organizaciones internacionales, junto con establecimientos privados locales.
La evolución positiva del abastecimiento encuentra respaldo parcial en las propias evaluaciones internacionales. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) señaló a fines de julio que la ampliación de la asistencia tras el alto el fuego produjo “mejoras” en las condiciones alimentarias y nutricionales y que ya no había población clasificada en la fase catastrófica 5 del sistema IPC. Sin embargo, todavía 1,2 millones de personas atravesaban situaciones de crisis alimentaria o superiores y la ONU advirtió que esos avances permanecen frágiles.
El agua constituye otro de los ejes del dispositivo. COGAT calcula que actualmente se generan y suministran más de 70.000 metros cúbicos diarios mediante tuberías procedentes de Israel, instalaciones de desalinización y otras fuentes, además del agua extraída de pozos locales. Unos 250 camiones cisterna participan diariamente de la distribución.
La asistencia sanitaria también aumentó desde octubre. Según las cifras israelíes actualizadas, más de 21.000 toneladas de medicamentos y equipamiento médico ingresaron al territorio, incluidos equipos de rayos X, generadores eléctricos y sistemas de almacenamiento de oxígeno. COGAT sostiene que la cantidad disponible de camas hospitalarias aumentó más de 50% desde el comienzo de la tregua.
La ONU había registrado durante el primer mes del alto el fuego una recuperación significativa de la capacidad sanitaria: los hospitales parcial o totalmente funcionales pasaron de 14 a 18 y fueron abiertos o reactivados 27 puntos de atención médica. En el mismo período también aumentaron de manera considerable los centros dedicados a combatir la desnutrición infantil.
El panorama, sin embargo, continúa atravesado por graves dificultades. OCHA informó el 31 de julio que el 67% de la población podría volver a enfrentar altos niveles de inseguridad alimentaria durante el segundo semestre, principalmente por problemas de financiación, desplazamientos, deterioro de la infraestructura y dificultades para acceder a determinadas zonas. También registró faltantes de insulina, insumos para diálisis y equipamiento médico especializado.
A esas limitaciones se agregan interferencias dentro de Gaza. En julio, el coordinador humanitario de las Naciones Unidas, Ramiz Alakbarov, denunció que personal armado vinculado con las autoridades de facto —Hamás controla administrativamente el territorio— irrumpió en un centro de distribución de alimentos y en un depósito del Programa Mundial de Alimentos (PMA), intimidó a trabajadores y agredió presuntamente a dos conductores. La ONU describió esos episodios como parte de un patrón creciente de “intimidación, violencia y obstrucción” de las operaciones humanitarias.
El balance israelí sostiene además que los mecanismos de ayuda han sido utilizados en intentos de contrabando. En julio, autoridades israelíes interceptaron un cargamento comercial destinado a Gaza en el que miles de cigarrillos habían sido escondidos dentro de piñas, tras lo cual fue suspendida la autorización de la empresa involucrada.
El enorme dispositivo humanitario funciona sobre el escenario dejado por la guerra iniciada tras el ataque terrorista perpetrado por Hamás contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, que causó alrededor de 1.200 muertos y el secuestro de unas 250 personas. Tras más de dos años de combates y destrucción generalizada, el alto el fuego abrió la posibilidad de multiplicar el ingreso de bienes y restaurar parcialmente servicios básicos.
La diferencia entre las evaluaciones se concentra ahora menos en si hubo una expansión sustancial de la ayuda —algo reconocido también por organismos internacionales— que en si ese volumen alcanza efectivamente a toda la población. Mientras Israel sostiene que las cantidades facilitadas superan las necesidades humanitarias calculadas internacionalmente, la ONU advierte que la infraestructura destruida, las restricciones operativas, la falta de financiación, los problemas de distribución y las interferencias dentro del territorio siguen impidiendo que la disponibilidad en los cruces se traduzca automáticamente en acceso suficiente para todos los habitantes de Gaza.
Fuentes consultadas: FDI, COGAT, Ministerio de Defensa de Israel, OCHA, Naciones Unidas, Programa Mundial de Alimentos, IPC, Reuters y The Times of Israel.




