Por Daniel Romero
El ex ministro menemista José Luis Manzano construyó en menos de dos años una posición excepcional sobre activos estratégicos peruanos: controla Volcan, ingresó indirectamente al megapuerto de Chancay como socio de la estatal china COSCO y compró la antigua Telefónica del Perú. Detrás aparece nuevamente una característica que acompaña su trayectoria desde hace más de tres décadas: complejas estructuras internacionales, sociedades en diversas jurisdicciones y operaciones que obligan a preguntar de dónde provienen los fondos y cómo circula el dinero.
Lima – 30 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA – Para comprender el desembarco de José Luis Manzano en Perú no alcanza con mirar sus últimas adquisiciones. Hay que retroceder más de treinta años, hasta aquella Argentina menemista en la que el entonces poderoso ministro del Interior abandonó la función pública rodeado de denuncias, acusaciones y sospechas que marcarían para siempre su figura política.
Manzano fue uno de los hombres centrales del poder durante la presidencia de Carlos Menem. Ya a comienzos de los años 90 aparecía mencionado en denuncias relacionadas con presuntas irregularidades en contrataciones públicas. Una recopilación documental del organismo canadiense Immigration and Refugee Board recuerda que renunció al Ministerio del Interior en diciembre de 1992 en medio de acusaciones vinculadas a corrupción y enriquecimiento ilícito, aunque investigaciones posteriores fueron cerradas y no desembocaron en una condena contra él. La justicia en Argentina es “según y conforme”.

Luego vino la transformación. El político se convirtió en empresario, multiplicó inversiones y comenzó a ocupar espacios en medios de comunicación, energía, petróleo, gas, electricidad y otros sectores regulados. Pero las preguntas nunca desaparecieron.
En 2001, Manzano y Daniel Vila fueron denunciados ante la Justicia de Mendoza por presunta evasión fiscal y lavado de más de US$400 millones. El denunciante, un antiguo socio, sostenía que parte del patrimonio tenía origen en dinero supuestamente obtenido de manera ilícita durante el paso de Manzano por la función pública. La denuncia existió y fue investigada; ello no equivale a afirmar que semejante origen ilícito haya quedado probado judicialmente. La justicia en Argentina…
Dos décadas después, su nombre reapareció en los Pandora Papers vinculado a The Manzano Trust, un fideicomiso constituido en Nueva Zelanda. Los registros filtrados identificaron al empresario alrededor de aquella estructura offshore y consignaron una distribución por US$200.000. Su abogado confirmó entonces la existencia del trust, aunque negó que Manzano fuera su beneficiario y afirmó que la estructura ya no estaba activa.
Esta historia importa porque una estructura denominada Fideicomiso Manzano, también radicada en Nueva Zelanda, vuelve a aparecer años después en documentos bursátiles peruanos dentro del entramado societario utilizado para controlar importantes activos del país. La documentación aportada por TNA reconstruye una cadena que desciende desde Nueva Zelanda hacia Panamá, Bahamas y Suiza, hasta desembocar finalmente en Perú.
La primera gran puerta de entrada fue Volcan Compañía Minera, uno de los gigantes históricos de la minería peruana.
En mayo de 2024, Transition Metals AG, subsidiaria suiza vinculada a Integra Capital, adquirió a Glencore el 55% de las acciones Clase A de Volcan por apenas US$20 millones. La propia Glencore aportó además una facilidad financiera garantizada de hasta US$40 millones para cubrir determinadas obligaciones de las ofertas públicas posteriores exigidas por las normas peruanas.
El precio fue llamativamente bajo para una compañía de semejante dimensión, aunque Volcan cargaba con deuda y necesidades de reorganización. Para Manzano, sin embargo, la compra contenía un premio mucho mayor que sus minas de zinc, plata y plomo.
Volcan estaba conectada con Chancay.
La compañía había firmado en 2019 su asociación con COSCO Shipping Ports para desarrollar el gigantesco puerto sobre el Pacífico. En 2024 segregó de su patrimonio la participación del 40% en COSCO Shipping Ports Chancay Perú, trasladándola a Inversiones Portuarias Chancay – IPCH. COSCO conserva el restante 60%.
Manzano no controla Chancay. Eso corresponde a COSCO. Pero el grupo vinculado al empresario argentino pasó a controlar el vehículo propietario del otro 40%.
Así, quién había llegado de su natal Mendoza a la humilde pensión de Yolanada sobre la Av de Mayo, pasar al 4 piso de Hotel Rochester financiado por un pirata del asfalto y luego haber sido ministro del Interior de Carlos Menem, terminó convertido tres décadas después en socio económico indirecto de una empresa estatal de la República Popular China dentro de uno de los puertos estratégicamente más relevantes de América Latina.
Chancay no es simplemente un negocio portuario. Es la principal apuesta logística china sobre el Pacífico sudamericano, una terminal capaz de acortar rutas comerciales entre Asia y la costa occidental de Sudamérica y un activo seguido con atención por Estados Unidos debido al creciente peso económico y estratégico de Beijing en la región.
Pero mientras terminaba de instalarse alrededor de Volcan y Chancay, Manzano realizó otro movimiento todavía más audaz.
En abril de 2025, Integra Tec International compró aproximadamente el 99,3% de Telefónica del Perú. El precio por las acciones fue cercano a US$1 millón.
Otra adquisición a un precio nominal extraordinariamente bajo.
Como en Volcan, había una explicación económica: Telefónica del Perú acumulaba enormes pasivos, conflictos fiscales y obligaciones financieras. Quien compraba las acciones no recibía simplemente una compañía telefónica: heredaba también sus problemas.
Pero recibía además millones de usuarios, redes de fibra óptica, infraestructura móvil, frecuencias y uno de los sistemas de comunicaciones más importantes del país.
La antigua Telefónica pasó a llamarse Integratel Perú.
Y un documento enviado a la Superintendencia del Mercado de Valores peruana el 26 de agosto de 2026 permitió conocer con mucha mayor precisión quién está detrás.
José Luis Manzano posee el 95% de Integra Tec International, la sociedad que controla Integratel. A su vez, otra compañía denominada Integra Capital S.A.S. pertenece 100% a Manzano. La propia Integratel reconoce por esa razón a esta última como una empresa relacionada.
El mapa comienza entonces a adquirir otra dimensión.
En apenas dos años, el mismo empresario quedó posicionado sobre una gran minera, sobre el accionista peruano del megapuerto chino de Chancay y sobre una de las principales empresas de telecomunicaciones del país. No son restaurantes, hoteles o inversiones inmobiliarias, son minerales, puertos y comunicaciones. Activos estratégicos.
La trayectoria argentina de Manzano obliga además a mirar Perú con especial atención. Sus negocios crecieron durante décadas alrededor de sectores regulados donde las decisiones políticas, las concesiones públicas, las tarifas, las autorizaciones administrativas y las relaciones con el Estado tienen una incidencia determinante.
La pregunta, por lo tanto, no es solamente qué está comprando Manzano.
También es cómo logra hacerlo, quién financia cada operación, qué sociedades reciben y transfieren los fondos, quiénes son sus interlocutores dentro del Estado peruano y qué relaciones construye alrededor de esos activos.
Su expansión ya ingresó en organismos como SUNAT, Indecopi, OSIPTEL, MTC y SMV, inevitablemente involucrados por las obligaciones tributarias, regulatorias, concursales y societarias de las compañías que controla. La investigación de TNA señala como próximo objetivo reconstruir esas reuniones, expedientes, funcionarios, abogados y asesores.
Manzano conoce como pocos la frontera donde se encuentran política y negocios.
La conoció desde adentro del Estado durante el menemismo. Después construyó sobre ella buena parte de su carrera empresarial. Ahora desembarcó en Perú y antes robaba para la corona, como el mismo admitió. ¿Ahora cual es su corona?
Y lo hizo con una velocidad y una capacidad para apropiarse de posiciones estratégicas que justifican observar detrás de las compañías visibles, porque allí vuelve a aparecer el rasgo que acompaña su nombre desde los años 90: una estructura de poder considerable y una arquitectura financiera cuya complejidad hace mucho más difícil seguir el recorrido completo del dinero.
Fuentes consultadas: documentación de la Bolsa de Valores de Lima y SMV; estados financieros y presentaciones de Volcan, Integratel Perú e Integra Capital; Glencore; archivos de Pandora Papers/ICIJ; antecedentes judiciales argentinos; Immigration and Refugee Board of Canada; documentación empresaria y bursátil aportada a Total News Agency.
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