La destrucción de cinco petroleros iraníes por fuerzas estadounidenses y la respuesta de Teherán contra buques y una base norteamericana dispararon nuevamente el riesgo energético global. El Brent superó los US$100, mientras el tránsito de crudo por el estrecho de Ormuz permanece reducido aproximadamente a la mitad de los niveles anteriores al conflicto y los mercados comienzan a calcular nuevamente escenarios de US$120 por barril.
**Washington – 09 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA-**El petróleo volvió a franquear este miércoles la barrera psicológica de los 100 dólares por barril, impulsado por una nueva y peligrosa escalada militar entre Estados Unidos e Irán que trasladó definitivamente el enfrentamiento al corazón de las rutas energéticas del Golfo Pérsico. El Brent, referencia internacional, llegó a operar por encima de los US$100,40, mientras el West Texas Intermediate (WTI) avanzó hasta la zona de los US$95, niveles que no se observaban desde julio y que vuelven a colocar a la inflación energética entre las principales preocupaciones de las grandes economías.
El movimiento dejó de responder solamente al temor de una eventual interrupción del tráfico marítimo. Los petroleros ya se convirtieron directamente en objetivos militares. Fuerzas estadounidenses destruyeron cinco buques iraníes después de que Washington acusara al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de lanzar ataques con misiles contra unidades de la Armada norteamericana. Según el Comando Central de Estados Unidos, las tripulaciones de los petroleros fueron advertidas para que abandonaran las embarcaciones antes de los ataques.
La respuesta iraní llegó pocas horas después. Teherán lanzó misiles balísticos contra la base de Al Azraq, en Jordania, donde se encuentran desplegadas fuerzas estadounidenses, y afirmó haber atacado también buques militares y petroleros vinculados a Washington en la región de Ormuz. Las autoridades jordanas señalaron que la mayoría de los proyectiles dirigidos contra su territorio fueron interceptados y Estados Unidos no informó bajas entre sus tropas.
La dimensión del intercambio convirtió la jornada en una de las mayores escaladas contra la navegación comercial desde el comienzo de la guerra en febrero. Reuters informó que diez embarcaciones fueron atacadas en la región después de la destrucción de los cinco petroleros iraníes, mientras la Guardia Revolucionaria amenazó con ampliar las zonas restringidas para la navegación en torno al estrecho.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, endureció todavía más el mensaje hacia Teherán. “Irán sigue intentando atacar buques de la Armada estadounidense y cada vez que lo haga o intente hacerlo perderá petroleros”, sostuvo, dejando en claro que Washington está dispuesto a continuar golpeando la infraestructura marítima utilizada por el régimen iraní si persisten las agresiones contra sus fuerzas.
El problema para los mercados es geográfico además de militar. Por el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo de apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más estrecho navegable, pasa una porción decisiva del petróleo y del gas comercializados internacionalmente. Antes del conflicto circulaban por allí alrededor de 20 millones de barriles diarios. Estimaciones de ING indican que actualmente los flujos se recuperaron ligeramente hasta aproximadamente 10 millones de barriles por día, todavía apenas la mitad del volumen anterior a la guerra.
Ese cuello de botella explica por qué cada ataque contra un buque tiene una repercusión inmediata sobre las cotizaciones. No se trata únicamente de las exportaciones iraníes: Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar dependen en diferente medida del corredor para colocar hidrocarburos en los mercados internacionales. Una interrupción prolongada sería imposible de compensar rápidamente mediante oleoductos terrestres existentes.
A la presión de Ormuz se agregó otro frente inquietante. Fuerzas hutíes respaldadas por Irán atacaron ciudades e instalaciones en Arabia Saudita, incluyendo infraestructura energética, extendiendo la incertidumbre desde el Golfo Pérsico hasta el Mar Rojo. La combinación de ambos escenarios amenaza simultáneamente las principales rutas de salida de los hidrocarburos de Medio Oriente.
La evolución del precio muestra la sensibilidad del mercado. Antes de comenzar la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán, el 28 de febrero, el Brent cotizaba alrededor de US$73. Durante los primeros meses de la guerra llegó a superar los US$120 y alcanzó aproximadamente US$126 en abril, antes de retroceder con las sucesivas negociaciones y treguas. Desde comienzos de agosto volvió a ganar alrededor de una cuarta parte de su valor.
Otro elemento comenzó ahora a empujar desde el lado de la demanda: China, mayor importador mundial de petróleo, incrementó nuevamente sus compras. Las importaciones chinas rondaron los 9 millones de barriles diarios en agosto, recuperándose desde los 7,15 millones de junio, aunque permanecen todavía por debajo de los 12,6 millones registrados antes del comienzo del conflicto.
Los grandes bancos internacionales ya revisan escenarios. UBS elevó sus previsiones ante la reducción de inventarios y la inseguridad persistente sobre los flujos del Golfo, mientras Goldman Sachs considera posible que el Brent regrese a US$120 si continúan aumentando los ataques contra el transporte marítimo. El impacto tampoco termina en las estaciones de servicio: el gas europeo volvió a subir con fuerza y los bancos centrales observan el encarecimiento energético como una amenaza adicional sobre inflación y tasas de interés.
El tablero petrolero quedó así nuevamente subordinado al militar. Mientras Washington promete destruir más embarcaciones iraníes ante nuevos ataques y Teherán amenaza con ampliar sus restricciones sobre Ormuz, cada petrolero que atraviesa el Golfo transporta ahora algo más que crudo: lleva incorporada una prima de guerra cuyo costo comienza a trasladarse desde Medio Oriente hacia combustibles, transporte, alimentos e inflación en buena parte de la economía mundial.
Fuentes consultadas: Reuters, cobertura del 9 de septiembre de 2026 sobre los ataques estadounidenses e iraníes y la navegación en Ormuz. Associated Press, información sobre la destrucción de cinco petroleros iraníes y los ataques con misiles contra fuerzas estadounidenses. The Wall Street Journal, evolución del Brent y riesgos para el suministro del Golfo. ING, estimaciones sobre los actuales flujos petroleros a través del estrecho de Ormuz; UBS Global Wealth Management y Goldman Sachs, previsiones sobre precios y disponibilidad de crudo.
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