La primera encuesta de Datafolha tras las elecciones del 4 de octubre coloca a Flávio Bolsonaro con el 52% de los votos válidos frente al 48% de Luiz Inácio Lula da Silva. El senador consolida su posición entre los evangélicos y en el sur del país, mientras el presidente conserva sus principales apoyos entre los sectores de menores ingresos y en el nordeste. La elevada abstención y la disputa por los votantes de candidatos eliminados aparecen como factores centrales para la segunda vuelta del 25 de octubre.
Brasilia – 9 de octubre de 2026 – Total News Agency – TNA. La primera encuesta nacional realizada después de las elecciones presidenciales brasileñas confirmó que Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, encabeza las preferencias para el balotaje del próximo 25 de octubre con el 52% de los votos válidos, frente al 48% del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT). El resultado refleja la continuidad de una competencia ajustada que comenzó con la victoria del senador en la primera vuelta y que ahora se desarrolla en medio de una intensa disputa por los votantes moderados, los abstencionistas y los apoyos de las candidaturas eliminadas.
El relevamiento de Datafolha, efectuado mediante 2.520 entrevistas presenciales en 153 municipios, presenta un margen de error de dos puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. Cuando se consideran todas las respuestas, Bolsonaro alcanza el 49% de intención de voto, contra el 45% de Lula, mientras un 5% declara que votará en blanco, anulará su sufragio o no elegirá a ninguno de los candidatos, y apenas el 1% permanece indeciso. La diferencia se encuentra en el límite del margen de error informado, por lo que el estudio describe una contienda estadísticamente muy ajustada.
La nueva medición llega después de una primera vuelta que alteró las expectativas de buena parte del escenario político brasileño. El Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó que Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, equivalentes a aproximadamente 56,1 millones de sufragios, mientras Lula recibió el 45,16%, con cerca de 53,9 millones. La diferencia de alrededor de 2,2 millones de votos permitió al senador terminar primero, aunque ninguno alcanzó la mayoría necesaria para resolver la elección sin segunda vuelta.
Uno de los elementos más significativos del resultado fue la capacidad del candidato del PL para ampliar su respaldo más allá de los sectores identificados con el expresidente Jair Bolsonaro. Durante la campaña, Flávio procuró presentarse con un discurso menos confrontativo que el de su padre, dirigido especialmente a los votantes conservadores moderados, sectores empresariales y ciudadanos preocupados por la situación económica y la seguridad pública. Esa estrategia constituye una diferencia relevante respecto del estilo político que caracterizó al bolsonarismo durante los últimos años.
La encuesta revela que, entre quienes habían votado en primera vuelta por Augusto Cury, Renan Santos, Ronaldo Caiado y Romeu Zema, el 46% declara ahora su intención de apoyar a Flávio Bolsonaro, mientras el 32% se inclina por Lula y el 15% anticipa un voto blanco o nulo. La distribución de ese electorado resulta especialmente importante porque se trata de ciudadanos que, en muchos casos, buscaron inicialmente una alternativa distinta de los dos principales polos de la política brasileña.
El comportamiento de los distintos grupos sociales confirma una marcada división electoral. Lula conserva una ventaja entre quienes poseen educación primaria, con 55% frente al 41%, y entre los ciudadanos con ingresos de hasta dos salarios mínimos, donde alcanza el 52% contra el 41% de Bolsonaro. También mantiene una diferencia entre los católicos, con 53% frente al 41%, y especialmente en el nordeste brasileño, donde registra 61% contra 35%.
Por su parte, Flávio Bolsonaro obtiene sus resultados más elevados entre los evangélicos, con 69% frente al 25% de Lula, y en la región Sur, donde alcanza el 58% contra el 35% del presidente. La fortaleza del senador en esos sectores reproduce parte de la distribución territorial y religiosa que caracterizó las elecciones anteriores, aunque su desempeño en otros grupos de votantes será determinante para interpretar la evolución de la campaña.
Otro dato relevante es el elevado nivel de definición del electorado: el 94% de los entrevistados asegura tener decidido su voto, mientras apenas el 6% admite que todavía podría modificarlo. En la medición espontánea, realizada sin presentar previamente los nombres de los candidatos, Bolsonaro reúne el 46% de las menciones y Lula el 44%, con un 5% que expresa su intención de votar en blanco, anular o abstenerse y un 4% que permanece indeciso.
La encuesta también muestra diferencias en las motivaciones de los votantes. En términos generales, el 76% afirma que respalda a su candidato porque lo considera la mejor alternativa, mientras el 19% reconoce que su principal objetivo es impedir el triunfo del adversario. Dentro del electorado de Flávio Bolsonaro, aproximadamente uno de cada cuatro entrevistados expresa que votará por él principalmente para derrotar a Lula, lo que evidencia el peso del rechazo al oficialismo en una parte de su apoyo.
La evaluación del Gobierno constituye otro componente del escenario electoral. Según los datos difundidos, el 49% desaprueba la gestión de Lula, frente al 48% que la aprueba, una distribución prácticamente equilibrada que refleja tanto la persistencia de su base política como las dificultades para ampliar el respaldo presidencial después de casi cuatro años de administración.
A ese panorama se agrega un elemento que puede adquirir especial relevancia el 25 de octubre: la abstención. En la primera vuelta, aproximadamente 33,4 millones de brasileños no concurrieron a votar, equivalentes al 21,08% del padrón, pese a la obligatoriedad del sufragio para amplios sectores del electorado. Esa cifra supera ampliamente la diferencia registrada entre ambos candidatos y ha llevado a sus respectivos equipos a concentrar esfuerzos en la movilización territorial.
Tras conocerse los resultados del 4 de octubre, Lula reconoció dificultades en la organización de su campaña y manifestó su sorpresa por haber terminado detrás de Bolsonaro. El mandatario señaló que había sido su campaña “menos organizada desde 1989”, mientras su entorno comenzó a revisar la coordinación política y la estrategia de comunicación para la segunda vuelta. Posteriormente, al ser consultado por la encuesta, afirmó que la única manera de revertir el escenario era “ganar votos”.
La disputa también adquirió un contenido programático más definido. Lula cuestionó la propuesta de fuertes recortes presupuestarios impulsada por su adversario y defendió la continuidad de programas sociales y sanitarios, mientras Bolsonaro insiste en una agenda de reducción del gasto, flexibilización económica y modificaciones institucionales. Ambas campañas buscan conectar esas propuestas con las preocupaciones cotidianas de los electores que todavía pueden reconsiderar su decisión.
El resultado brasileño es seguido con atención internacional por la importancia económica y diplomática del país, principal potencia de América del Sur y miembro de los BRICS. Las relaciones comerciales con China, los vínculos con Estados Unidos y la orientación futura de la política económica constituyen asuntos de interés para gobiernos e inversores, aunque el desenlace electoral dependerá del comportamiento de los votantes brasileños y no de las expectativas externas.
La segunda vuelta del 25 de octubre enfrentará, por lo tanto, a dos candidaturas que llegan con apoyos territoriales y sociales claramente diferenciados. El nuevo relevamiento confirma que Flávio Bolsonaro conserva una ventaja numérica después de la primera vuelta, pero también que la distancia permanece dentro de un escenario de competencia estrecha, en el que la movilización de los millones de ciudadanos ausentes el 4 de octubre y la transferencia efectiva de votos desde las candidaturas eliminadas pueden modificar la composición del electorado que finalmente concurra a las urnas.
Fuentes consultadas: Datafolha, encuesta nacional divulgada el 8 de octubre de 2026; Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE), resultados oficiales del 4 de octubre; Folha de S.Paulo, UOL, Agência Brasil
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