El Comando Central estadounidense confirmó un aumento de la navegación comercial por el estratégico estrecho de Ormuz y reunió a representantes de las principales empresas navieras para coordinar la seguridad. El almirante Brad Cooper destacó el papel de las tripulaciones civiles, mientras Washington asegura haber facilitado el paso de más de 1.250 millones de barriles de petróleo. Sin embargo, la recuperación del tráfico convive con una ofensiva iraní contra buques mercantes, costos extraordinarios y una disputa militar que mantiene en tensión al mercado energético mundial.
Washington – 9 de octubre de 2026 – Total News Agency – TNA. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz registra una recuperación progresiva, en medio de una compleja operación militar y logística destinada a garantizar la navegación por uno de los corredores energéticos más importantes del planeta. El anuncio se produjo después de una reunión virtual con representantes internacionales del transporte marítimo, encabezada por el almirante Brad Cooper, quien destacó la colaboración entre las compañías navieras, las agencias federales estadounidenses y las fuerzas desplegadas en el golfo Pérsico.
Durante el encuentro, Cooper reconoció especialmente los sacrificios realizados por las tripulaciones civiles que continúan navegando bajo la amenaza de ataques iraníes. La declaración adquiere particular relevancia porque, mientras Washington intenta restablecer la circulación de petroleros y buques comerciales, Irán mantiene una estrategia de intimidación destinada a demostrar que conserva capacidad para perturbar el comercio marítimo internacional.
El mensaje de CENTCOM destacó el creciente impulso de las operaciones destinadas a preservar la libertad de navegación, principio fundamental del comercio internacional que enfrenta una de sus pruebas más exigentes desde el comienzo de la guerra entre Estados Unidos e Irán, a finales de febrero.
Los datos difundidos por el comando estadounidense indican que las fuerzas norteamericanas han contribuido al tránsito de más de 1.250 millones de barriles de petróleo crudo procedentes de países del golfo Pérsico. En septiembre, Cooper ya había informado que los militares estadounidenses facilitaron el paso de más de 2.000 embarcaciones comerciales durante los dos meses anteriores, mediante mecanismos de protección coordinada.
La recuperación también aparece reflejada en los registros independientes del sector marítimo. Durante septiembre se contabilizaron al menos 477 cruces de embarcaciones sin vínculos iraníes, el mayor volumen mensual desde el inicio de las hostilidades. Los movimientos de ingreso al golfo Pérsico alcanzaron los 231 buques, frente a 198 en agosto y 160 en julio, una evolución que sugiere una recuperación parcial de la confianza de los operadores.
Sin embargo, esas cifras no significan que el estrecho haya recuperado sus condiciones normales. Antes de la guerra, aproximadamente 130 embarcaciones atravesaban diariamente Ormuz, mientras que las actuales operaciones se concentran en determinados armadores, rutas y sistemas especiales de transporte. El incremento registrado durante septiembre convive con una actividad todavía muy inferior a la habitual en segmentos como portacontenedores y otras cargas comerciales.
La principal amenaza continúa siendo la actuación de las fuerzas iraníes. Desde finales de septiembre se registraron al menos 13 ataques contra petroleros y buques gaseros, una escalada que alcanzó uno de los niveles más elevados de los últimos meses. Entre los incidentes recientes figura el ataque contra un buque químico cerca de Qatar, alcanzado por proyectiles en una zona de navegación particularmente sensible.
La situación se agravó cuando autoridades de Teherán advirtieron que podrían bloquear nuevas rutas de exportación petrolera que no contaran con su autorización. Según funcionarios regionales familiarizados con las posiciones iraníes, la amenaza responde a una estrategia acordada entre la conducción política del régimen y la Guardia Revolucionaria Islámica, destinada a impedir que los países vecinos desarrollen alternativas capaces de reducir la influencia iraní sobre el estrecho.
La presión militar tiene consecuencias directas sobre los costos del transporte. Algunas compañías están ofreciendo a los capitanes remuneraciones equivalentes a 100.000 dólares mensuales, además de bonificaciones que pueden alcanzar 50.000 dólares por travesía, para conseguir tripulaciones dispuestas a afrontar los riesgos de la zona.
Los marineros también reciben compensaciones extraordinarias, en algunos casos de entre cuatro y seis veces sus salarios habituales durante el paso por Ormuz. Las tarifas de fletamento de determinados petroleros han llegado a niveles cercanos a 1,3 millones de dólares diarios, mientras las primas de seguros por riesgos de guerra se han convertido en uno de los principales factores de encarecimiento de las operaciones.
Este escenario explica por qué Cooper dedicó parte de su intervención a reconocer a los trabajadores civiles del transporte marítimo. Los buques que atraviesan la región no solamente transportan petróleo, gas y mercaderías: sus tripulaciones afrontan la posibilidad de ataques con drones, misiles y otros proyectiles, además de las dificultades derivadas de operar en una zona militarizada.
Estados Unidos sostiene que ha conseguido eliminar minas navales iraníes de las rutas internacionales de tránsito, una operación que permite reducir uno de los peligros más graves para la navegación. No obstante, la amenaza de ataques desde plataformas terrestres, embarcaciones rápidas y sistemas aéreos no tripulados continúa condicionando las decisiones de las compañías aseguradoras y los propietarios de buques.
La estrategia estadounidense presenta, además, una característica decisiva: Washington procura facilitar el comercio marítimo de terceros países mientras mantiene un bloqueo naval contra los puertos iraníes.
El propio CENTCOM informó que, desde la reanudación de esa operación el 14 de julio, sus fuerzas desviaron 130 embarcaciones comerciales que intentaban ingresar o salir de instalaciones portuarias iraníes. También comunicó que tres buques fueron inutilizados por desobedecer las órdenes y que otros trece fueron destruidos durante las doce semanas anteriores, en operaciones que el comando vinculó con violaciones del bloqueo o con redes marítimas de la Guardia Revolucionaria.
Esta combinación de medidas revela el objetivo estratégico de la Casa Blanca: mantener operativas las exportaciones energéticas de los países aliados del golfo Pérsico y, simultáneamente, restringir los ingresos petroleros del régimen iraní. El estrecho se ha convertido así en un escenario donde se desarrolla una confrontación militar, comercial y financiera de alcance internacional.
El impacto excede ampliamente a los países directamente involucrados. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y otros productores dependen, en distinta medida, de la estabilidad de las rutas del golfo para abastecer a los mercados internacionales. Las alteraciones del transporte repercuten sobre las cotizaciones energéticas, los costos industriales, la logística y las cadenas de suministro.
Para reducir la exposición de los buques, algunos operadores han recurrido a sistemas de transporte mediante petroleros lanzadera, transferencias de carga entre embarcaciones en el golfo de Omán y rutas alternativas hacia terminales situadas fuera de la zona de mayor riesgo. Durante septiembre se detectaron también movimientos de grandes petroleros que trasladaron directamente crudo saudí hacia India, evitando algunas de las operaciones intermedias que habían generado congestión.
Estas soluciones permiten sostener parte de las exportaciones, pero exigen recursos adicionales y concentran el riesgo sobre un número relativamente reducido de compañías y tripulaciones.
La reunión convocada por CENTCOM debe interpretarse dentro de ese escenario. La recuperación del tránsito requiere coordinación permanente entre autoridades militares, operadores portuarios, aseguradoras, empresas navieras y gobiernos regionales, especialmente cuando las amenazas pueden modificar las condiciones de seguridad en cuestión de horas.
El incremento de los cruces representa un avance para la continuidad del abastecimiento energético internacional, aunque los informes marítimos muestran que la normalización sigue siendo parcial y costosa. El dato más relevante para las próximas semanas será si la protección estadounidense consigue sostener el crecimiento del tráfico mientras Irán mantiene su capacidad de atacar embarcaciones, porque de esa evolución dependerán tanto las condiciones de seguridad de miles de trabajadores civiles como la posibilidad de reducir los costos extraordinarios que hoy soporta el comercio petrolero mundial.
Fuentes consultadas: CENTCOM, comunicaciones oficiales del 5 y 8 de octubre de 2026; Lloyd’s List Intelligence, informe del 9 de octubre; Bloomberg, USNI News, Emirates News Agency, Qatar News Agency y DVIDS.
No dejes que el algoritmo oculte las noticias. Si confías en este sitio para obtener información confiable, por favor dedica un momento a seleccionarnos como tu fuente preferida en Google: haz clic aquí y marca el casillero o pulsa el botón de TotalNewsAgency.com para ver siempre nuestras noticias verificadas en tus preferencias.





