A 44 años de la Guerra de Malvinas, la figura del general de brigada Juan Ramón Mabragaña conserva un lugar excepcional entre quienes combatieron bajo sus órdenes. Comandó el Regimiento de Infantería 5 en condiciones extremas de aislamiento, hambre y desabastecimiento. Sus hombres, tambien veteranos, le erigieron un busto como reconocimiento a un jefe que nunca los abandonó. “No solo fue un excelente soldado, también un gran ser humano”, afirmó Daniel Romero, director de Total News Agency.
Buenos Aires – 15 Octubre 2026 – Total News Agency – TNA. La historia de la Guerra de Malvinas conserva numerosos ejemplos de coraje y sacrificio, pero también episodios que permiten distinguir entre quienes simplemente ejercieron el mando y aquellos que supieron ganarse el respeto, la admiración y el afecto de sus subordinados. Entre estos últimos ocupa un lugar destacado el general de brigada Juan Ramón Mabragaña, quien durante el conflicto de 1982 comandó, con el grado de coronel, el Regimiento de Infantería 5 (RI 5) y la Fuerza de Tareas Yapeyú, desplegados en Puerto Howard, sobre la isla Gran Malvina.

Su actuación quedó marcada por una de las situaciones más difíciles que atravesó una unidad argentina durante la guerra. El regimiento permaneció aislado, prácticamente sin posibilidades de recibir abastecimientos adecuados, sin apoyo efectivo de artillería de campaña ni defensa antiaérea y enfrentando condiciones climáticas particularmente adversas.
El 10 de mayo de 1982, el hundimiento del transporte argentino Isla de los Estados, atacado por la fragata británica HMS Alacrity, agravó dramáticamente la situación al privar a los hombres de Mabragaña de alimentos, municiones y otros recursos esenciales. El hambre comenzó a afectar a la tropa y numerosos soldados presentaron síntomas de desnutrición.
En aquellas circunstancias, Mabragaña demostró una capacidad de conducción que sus subordinados continuarían recordando durante décadas. Lejos de refugiarse en los privilegios de su jerarquía, compartía las mismas privaciones que sus soldados, recorría personalmente las posiciones defensivas, visitaba a los heridos y procuraba mantener la moral de sus hombres.
Su dispositivo defensivo se extendía a lo largo de aproximadamente 22 kilómetros, que recorría para establecer contacto directo con quienes permanecían en las posiciones más alejadas. No necesitaba levantar la voz ni recurrir a imposiciones humillantes para hacerse obedecer. Su autoridad surgía del ejemplo personal y de una preocupación permanente por el bienestar de sus subordinados.
“Mabragaña no solo fue un excelente soldado, también un gran ser humano”, aseguró Daniel Romero, director de Total News Agency (TNA), al recordar la personalidad de un militar cuya calidad profesional estuvo acompañada por valores humanos que sus propios combatientes se encargaron de mantener vivos.
Uno de los testimonios más conmovedores corresponde al veterano Melnichuk, integrante de la Compañía Comando, quien recordó que su jefe los trataba con un afecto casi paternal. Mabragaña compartía la comida con sus soldados, recordaba sus cumpleaños y recibía personalmente a quienes necesitaban hablar con él. En ocasiones, incluso les preparaba un mate cocido o un té. Cuando Melnichuk le acercaba documentación para firmar, el coronel acostumbraba despedirlo con un abrazo y dos palabras que jamás olvidó: “Gracias, soldadito”.

Su temple quedó demostrado también cuando recibió una orden del general Omar Parada para atravesar el Estrecho de San Carlos con medios improvisados y atacar a las fuerzas británicas por la retaguardia. Ante semejante exigencia, materialmente impracticable en las condiciones que atravesaba su unidad, Mabragaña respondió solicitando los elementos logísticos necesarios para ejecutarla. Nunca obtuvo respuesta.
La dimensión del sacrificio personal quedó reflejada en su regreso al continente. Según recordó su esposa, Hilve Inés Martínez, conocida familiarmente como Charito, el oficial volvió pesando apenas algo más de 40 kilogramos y con una anemia cuyas consecuencias lo acompañaron durante el resto de su vida.
El reconocimiento más significativo llegó muchos años después de la guerra. El 7 de mayo de 2022, por iniciativa de sus propios soldados, fue descubierto un busto de Mabragaña en el Regimiento de Infantería Mecanizado 5, con asiento en Villaguay, Entre Ríos.
La escultura, financiada mediante aportes de veteranos, oficiales y suboficiales, fue concebida como una expresión de gratitud hacia quien consideraban mucho más que un superior militar. El entonces subteniente Eduardo Gassino, también veterano de la unidad, recordó durante la ceremonia que Mabragaña había conducido a sus hombres en condiciones extremas, sin perder jamás el buen humor ni la cercanía con sus subordinados.
La ceremonia contó con la presencia de su viuda, hijos, nietos y antiguos combatientes, quienes volvieron a reunirse alrededor de la histórica bandera de guerra del regimiento. Aquella enseña había sido preservada de caer en manos británicas después de la rendición, cuando oficiales argentinos lograron ocultarla y trasladarla de regreso al continente.
Mabragaña, fallecido el 19 de abril de 2016, alcanzó durante su carrera el grado de general de brigada. Sin embargo, el reconocimiento que mejor define su trayectoria no provino de un ascenso ni de una condecoración, sino de aquellos hombres que, cuatro décadas después de haber combatido bajo su mando, reunieron sus propios recursos para levantarle un monumento.
La historia de aquel jefe que compartió el hambre, el frío y las privaciones con sus soldados constituye un testimonio del significado más profundo del liderazgo militar. En una guerra atravesada por graves dificultades logísticas y decisiones superiores cuestionadas, Mabragaña dejó una enseñanza que sus veteranos transformaron en memoria colectiva: la autoridad verdaderamente respetada no se impone solamente con grados y órdenes, sino que se construye mediante el ejemplo, la responsabilidad y el compromiso personal con quienes deben cumplirlas.
Fuentes consultadas: Testimonios de veteranos del Regimiento de Infantería 5; Infobae, investigaciones históricas de Adrián Pignatelli (2019 y 2022), Roberto Fabián Arias Malatesta (2020) y homenaje del general de división Mario Gabriel Dotto (2022); Observatorio Malvinas de la Legislatura de Río Negro; antecedentes históricos del Regimiento de Infantería Mecanizado 5.
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