
“Mi vida es digna de ser contada, no tanto por mis virtudes como por mis pecados”, escribe Violeta a su nieto, albacea de todas sus cartas. Como hace 40 años en “La casa de los espíritus”, opera prima que la hizo mundialmente famosa, “Violeta” (ahora ya sin realismo mágico) es una larga carta sobre la epopeya sentimental de una mujer. Si en aquella se inspiró en escribir una carta a su abuelo moribundo, en esta fue la muerte de su madre y una carta a su nieto. Una pandemia, la gripe española en los años 20, se despliega apenas Violeta nace, tras 5 varones. Un siglo después la pandemia del covid-19 la pondrá ante la muerte, entre medio asistirá a guerras y las más variadas dictaduras mundiales. Violeta si bien es rebelde, desafiante, protofeminista y llegará a hábil empresaria, es arrebatadamente sentimental.





