
También el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, celebró el anuncio de Moscú, pero con cautela, porque su país “aún no ha verificado” esa retirada y “los analistas indican que siguen estando en una posición muy amenazante”.
En conferencia de prensa junto al canciller alemán, Olaf Scholz, en Moscú, Putin lamentó que Estados Unidos y la OTAN hayan rechazado sus exigencias de que Ucrania no ingrese a la alianza atlántica y que ésta deje de entregar armas al Gobierno ucraniano y retire sus fuerzas de países de Europa del Este. Putin dijo que Rusia estaba lista para discutir ya temas que la OTAN sí aceptó poner sobre la mesa, como limitaciones recíprocas al despliegue de misiles de alcance intermedio en Europa del Este y a maniobras militares, pero que Moscú no renuncia a sus principales exigencias y que es necesario que Occidente acceda a debatirlas.
“Estamos dispuestos a seguir el camino de la negociación”, dijo, y reiteró que “por supuesto” Rusia no quiere una guerra y que por eso pidió un diálogo. “Queremos que nuestras preocupaciones sean oídas y tomadas seriamente”, agregó.
Horas antes, el Ministerio de Defensa ruso había anunciado un repliegue parcial de tropas que participaron de ejercicios cerca de la frontera con Ucrania, aunque no precisó dónde estaban y cuántos eran esos soldados.
Los mercados y el rublo, la moneda rusa, repuntaron luego del anuncio, que llegó luego de que el canciller ruso, Serguei Lavrov, recomendara el lunes públicamente a Putin dar más tiempo a las conversaciones con Occidente pese a su rechazo de las exigencias rusas.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos dijo que sus analistas estaban evaluando el anuncio de retirada de Rusia. Y horas después Biden zigzagueó con el anuncio: dijo que un ataque ruso es “una gran posibilidad”, insistió en que “hay que darle todas las oportunidades a la diplomacia” y fue prudente sobre el movimiento de tropas rusas.
En tanto, la Cancillería rusa informó que Lavrov habló por teléfono con su par estadounidense, Antony Blinken, y le pidió un “diálogo pragmático”.
Rusia desplegó a miles de soldados en los últimos meses en su frontera con Ucrania, con la que limita por el Oeste, para lo que había descrito como “maniobras militares” y sin precisar su número.
Estados Unidos afirma que los soldados rusos apostados cerca de la frontera son 130.000 – Biden habló hoy de 150.000-, divididos en tres frentes, y desde hace semanas dice que Rusia planea invadir a su vecina ex república soviética, con cuyo Gobierno está enfrentada.
Rusia, que siempre negó pretender lanzar una invasión, presentó el anuncio de retirada como prueba de que las acusaciones de Occidente eran una mentira para generar discordia, tensiones y miedo.
“El 15 de febrero de 2022 pasará a la historia como el día en que fracasó la propaganda de guerra de Occidente. Humillados y destruidos sin que se haya disparado un solo tiro”, dijo en Twitter la vocera de la Cancillería rusa, Maria Zajarova. El Ministerio de Defensa ruso publicó imágenes de algunos tanques y blindados que eran subidos a un tren. También el Gobierno ucraniano y la OTAN manifestaron sus dudas. “Rusia hace declaraciones constantemente. Por eso tenemos esta regla: no creas lo que oyes, cree lo que ves. Cuando veamos las tropas retirarse, creeremos en la desescalada”, dijo el canciller ucraniano, Dmytro Kuleba.
En Bruselas, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, señaló que la alianza aún no tenía constancia de que Rusia haya reducido su presencia militar cerca de la frontera y que todavía podría atacar a su vecino.
Líderes europeos han hecho grandes esfuerzos para tratar de calmar la situación, luego de semanas de tensiones que los dejaron en medio de Rusia y Estados Unidos y que elevaron los ya de por sí altos precios de la energía, dada su dependencia del gas ruso.
La reunión de Scholz de ayer con Putin en Moscú llegó un día después de mantener otra en Kiev, la capital ucraniana, con el presidente Volodimir Zelenski.
“El hecho que sepamos ahora que algunas tropas están siendo retiradas es una buena señal. Esperamos que otras sigan”, dijo Scholz junto a Putin.
Rusia y Ucrania están enfrentados desde 2014, cuando el entonces Gobierno ucraniano afín a Moscú fue derrocado por una ola de protestas y reemplazado por el actual.
Poco después, Rusia se anexionó la península ucraniana de Crimea y apoyó a milicias alzadas en armas en el este de Ucrania en rechazo al nuevo gobierno.
Fuente Ambito





