
La explosión se produjo justo cuando decenas de fieles se arrodillaban para orar durante el mes sagrado islámico del Ramadán, en el que los fieles ayunan desde el amanecer y hasta la puesta de sol.
Las estremecedoras imágenes publicadas en las redes sociales muestran cómo se transportan a los heridos al hospital desde la mezquita de Seh Dokan, que quedó llena de cristales rotos.
Según un comunicado oficial en Telegram, “soldados del califato lograron colocar una bolsa con explosivos dentro de la mezquita y la hicieron detonar a distancia”.
Este es el segundo ataque contra la comunidad chiita afgana esta semana: anteayer murieron al menos cuatro niños y más de 26 resultaron heridos en un atentado contra una escuela en Kabul de la comunidad hazara. “Tres explosiones diferentes en la escuela secundaria Abdul Rahim Shaheed en el distrito 18 han causado víctimas entre nuestros compatriotas chiítas y compartiremos los detalles más adelante”, tuiteó el martes Khalid Zadran, portavoz del jefe de policía de Kabul.
La minoría chiita hazara, marginada y perseguida desde hace muchos años, de mayoría sunita, constituye entre el 10 y 20 por ciento de la población y ha sido desde hace tiempo el blanco de ataques atribuidos a los talibanes pero también al grupo yihadista EI, que se adjudicó el atentado de hoy.
Los defensores de la minoría hazara piden que se ponga fin a las muertes. Se estima que aproximadamente un 9 por ciento de la población afgana son perseguidos por su etnia -distinta de otros grupos étnicos como los tajik, uzbecos y la mayoría pastún- y su religión. La mayoría son musulmanes chiíes, repudiados por radicales musulmanes suníes como el grupo EI.
Fuente Ambito





