
Francia optó por la continuidad con un dirigente europeísta, que además se convirtió en el primero en lograr la reelección desde 2002 cuando el conservador Jacques Chirac derrotó al padre de su rival de ayer, el extremista de derecha Jean-Marie Le Pen.
Alivio
El triunfo de Macron aleja el proyecto de ruptura de la candidata de RN, de 53 años, que abogaba por excluir a los extranjeros de las ayudas sociales inscribiendo la “prioridad nacional” en la Constitución y abandonar el mando integrado de la OTAN. Asimismo, despeja el temor a una retirada del compromiso financiero de Francia con la Unión Europea (UE), la salida del país del comando conjunto de la OTAN y la imposición de medidas socialmente divisivas como la penalización del uso del velo islámico femenino en lugares públicos.
Pese a eso, la ultraderecha no ha dejado de progresar en cada elección desde 2002 y ayer se hizo con entre 41,8% y 42,4% de votos, según las estimaciones.
Nueva batalla
“El resultado representa en sí mismo una brillante victoria”, aseguró la candidata que intentó mantener las propuestas tradicionales de la derecha islamofóbica y antiinmigración, pero que desde hace algunos años trata de revestirlas de una retórica menos inflamada.
“Continuaré mi compromiso por Francia y los franceses. Libraré esta batalla”, agregó la candidata, que pretende mantenerse como la voz principal de AN y que durante la campaña prometió pelear por la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores.
“Estoy lanzando la gran batalla pata las elecciones legislativas esta noche y hago un llamamiento a todos aquellos que quieran unirse a nosotros en la oposición a las políticas de Emmanuel Macron”, dijo ayer la candidata en referencia a los comicios del 12 y el 19 de junio, de los que saldrá el nombre del primer ministro.
Según un sondeo de BVA difundido el viernes, el 66% quiere que Macron pierda su mayoría parlamentaria. Ante ese escenario, Le Pen y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, tercero en la primera ronda, buscan posicionarse para forzar un Gobierno de “cohabitación”.
Gritos de júbilo estallaron en el Campo de Marte, a los pies de la torre Eiffel, ni bien se hicieron públicas las primeras las estimaciones. Allí Macron saludó a sus seguidores.
El resultado causó satisfacción en la UE. “Podemos contar con Francia cinco años más”, dijo el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en Twitter, mientras que la titular de la Comisión Europea (CE, órgano ejecutivo del bloque), Ursula von der Leyen, tuiteó: “Estoy encantada de poder continuar nuestra excelente cooperación”.
Señal
Sin embargo, “que la extrema derecha haya estado por encima del 40% significa que habrá que seguir trabajando, unir el país, tener un proyecto político y una mayoría parlamentaria”, dijo, por su parte, el ministro francés de Asuntos Europeos, Clément Beaune.
Entre un 27,8% y un 29,8% de franceses no acudieron a votar, un nivel de abstención inédito desde 1969, cuando llegó al 31,3% (ver nota aparte).
La propuesta de Macron de retrasar la edad de jubilación de los 62 años actuales a 65 –que, dijo antes del balotaje, limitaría a 64– anuncia una serie de protestas sociales como las que sacudieron su primer mandato, especialmente la de los “chalecos amarillos”.
Cinco años después, Francia no es el mismo país: las protestas marcaron la primera mitad del mandato de Macron, una pandemia confinó la población y la ofensiva rusa en Ucrania sacude hoy a Europa.
La guerra a las puertas de la Unión Europea (UE) sobrevoló la campaña, aunque la principal preocupación de los franceses fue su poder adquisitivo, en un contexto de aumento de los precios de la energía y de la alimentación.
Más allá de escoger entre dos modelos de sociedad, los electores tenían entre sus manos seleccionar qué lugar en el mundo querían para esta potencia económica y nuclear hasta 2027, una decisión que habría constituido un sismo con Le Pen.
“El país será más difícil de gobernar los próximos cinco años”, indicó la politóloga Chloé Morin.
Fuente Ambito

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