
“El aumento de la población y de la actividad económica en numerosas regiones aumentan la demanda y la contaminación del agua”, advierte el texto, que recuerda que la ONU prevé un déficit de agua de 40% en 2030, si nada cambia.
A raíz de estos problemas, “la producción podría frenarse o detenerse. Los litigios sobre la cuestión del agua podrían dañar la reputación” de las empresas, hasta obligarlas a irse de ciertos lugares, según el informe de la situación hídrica en la que se encuentra el mundo.
Las empresas que extraen materias primas (carbón, petróleo) o explotan minas serían las más afectadas.
En 2011, el proyecto de la mina de cobre Tía María, en Perú, valorizada en 1.000 millones de dólares, tuvo que ser interrumpido debido a las violentas manifestaciones de granjeros y vecinos. La mina de oro Pascua Lama también perdió 7.500 millones de dólares en un proyecto a lo largo de la frontera entre Chile y Argentina, según las organizaciones.
Esta mina se convierte entonces en un “activo varado” o “bloqueado” (“stranded asset” en inglés), es decir, un activo que acaba perdiendo su valor. Esta categoría ya representa 13.000 millones de dólares, según CDP y Planet Tracker.
Grandes empresas, como Anglo American Platinum o Iberdrola, ya reconocieron que el recrudecimiento de la crisis del agua iba a lastrar su crecimiento.
Fuente Ambito





