
La principal fue la de la capital, Washington DC, que se convocó junto al icónico monumento a George Washington, el obelisco que se alza en el centro de la ciudad a poca distancia de la Casa Blanca y entre el Capitolio y el monumento a Abraham Lincoln.
“Es hora de volver a las calles”, pidió March for Our Lives, el movimiento fundado por víctimas y sobrevivientes de la masacre en la escuela secundaria de Parkland, en el sureño Florida, que ya había organizado en marzo de 2018 una multitudinaria protesta en Washington.
El 24 de mayo, un joven de 18 años mató con un rifle de asalto semiautomático a 19 niños y dos profesoras en una escuela primaria de Uvalde, en Texas, cerca de la frontera con México.
Este tiroteo escolar, el de mayor cantidad de víctimas en casi una década, se produjo apenas diez días después que un autoproclamado supremacista blanco de la misma edad matara a tiros a diez personas, principalmente afroestadounidenses, en un supermercado de Buffalo, en Nueva York.
Estas últimas masacres, y los cientos de tiroteos que no aparecen en los titulares, renovaron los reclamos de mayores restricciones en un país donde estos ataques aumentaron más del 50% el año pasado, según el FBI.
Fuente Ambito





