Jerusalén, 8 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que en las últimas semanas eliminaron a más de 220 terroristas de Hezbolá que representaban una amenaza directa para soldados israelíes y civiles del norte del país, en una ofensiva sostenida contra la estructura militar de la organización chiita respaldada por Irán.
Según el reporte militar israelí, solo en la última semana fueron abatidos más de 85 miembros de Hezbolá, en operaciones combinadas entre la Fuerza Aérea israelí y tropas desplegadas sobre el terreno. Las acciones apuntaron a cuadros operativos, mandos medios y responsables de áreas clave de inteligencia, defensa aérea y fuerzas especiales.
Entre los principales terroristas eliminados figura Ahmed Ali Balout, identificado por Israel como comandante de la unidad de elite Fuerza Radwan, considerada una de las estructuras más peligrosas de Hezbolá por su entrenamiento para operaciones de infiltración, ataques fronterizos y acciones contra comunidades israelíes. Balout fue abatido en un ataque en los suburbios del sur de Beirut, en una zona considerada bastión de la organización.
También fueron eliminados Muhammad Ali Bazi, señalado como jefe del Departamento de Inteligencia de la Unidad Nasser durante los últimos años, y Hussein Hassan Romani, responsable de observación de defensa aérea de Hezbolá. Según las FDI, ambos participaban en la planificación y ejecución de ataques contra tropas israelíes y civiles.
La ofensiva no se limitó a blancos humanos. Israel aseguró haber atacado más de 180 instalaciones de infraestructura terrorista pertenecientes a Hezbolá, entre ellas centros de mando, depósitos de armas, posiciones operativas y lanzadores cargados y listos para ser utilizados en el sur del Líbano.
El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó tras los últimos ataques que “ningún terrorista tiene inmunidad”, en una señal de que Israel mantendrá la presión militar incluso bajo el marco de treguas frágiles o negociaciones indirectas.
La situación vuelve a colocar al frente norte en un punto crítico. Aunque existe un alto el fuego impulsado por Estados Unidos desde abril, los enfrentamientos no cesaron completamente y Hezbolá continúa siendo considerado por Israel como una amenaza estratégica directa.
Para el Estado judío, la neutralización de mandos de la Fuerza Radwan, de inteligencia y de defensa aérea busca impedir que Hezbolá reconstruya su capacidad ofensiva cerca de la frontera y vuelva a utilizar el sur del Líbano como plataforma de ataque contra territorio israelí.
El mensaje militar es claro: Israel no esperará a que los ataques se ejecuten. La doctrina actual apunta a destruir infraestructura, eliminar mandos y cortar la cadena operativa de Hezbolá antes de que pueda volver a golpear.





